La Asamblea Diocesana de Cáritas Sevilla reunió el pasado 20 de junio, en el salón de actos de la Facultad de Teología de Sevilla, a alrededor de 150 agentes procedentes de distintos puntos de la Archidiócesis. Directores de Cáritas parroquiales y presidentes, junto a los miembros del Consejo de Cáritas Diocesana, participaron en este encuentro anual, convocado para compartir la gestión realizada durante el ejercicio anterior, rendir cuentas y presentar los principales retos y líneas de futuro de la institución.
La sesión estuvo presidida por el obispo auxiliar de Sevilla, monseñor Teodoro León; el delegado episcopal, Salvador Diánez y el director de Cáritas Diocesana de Sevilla, Miguel Carbajo.
El encuentro comenzó con la oración de la hora tercia, conducida por el delegado episcopal. A continuación, don Teodoro León dirigió unas palabras a los agentes de Cáritas en las que quiso recordar con profundidad, la identidad que sostiene la acción de la institución. “Cáritas no es una realidad añadida a la Iglesia; Cáritas es Iglesia”, afirmó el obispo auxiliar, insistiendo en que la acción de Cáritas no puede reducirse a la eficacia de sus proyectos, a la gestión de sus recursos o a la respuesta inmediata ante situaciones de necesidad. «Todo ello es necesario —señaló— y debe realizarse con rigor, profesionalidad, transparencia y responsabilidad. Pero la identidad de Cáritas nace de un lugar más hondo: la caridad como dimensión esencial de la vida de la Iglesia».
En este sentido, monseñor León recordó que la Iglesia no puede entenderse sin la caridad, del mismo modo que no puede entenderse sin el anuncio de la Palabra y la celebración de los sacramentos. Estas tres dimensiones forman parte de una única misión. Por eso, Cáritas tiene también la tarea de recordar a toda la comunidad cristiana que el amor a los pobres no es una actividad secundaria ni una sensibilidad reservada a algunos, sino un lugar donde la Iglesia muestra su fidelidad a Cristo.
Sus palabras invitaron a los presentes a renovar la conciencia de pertenencia eclesial, especialmente en el ámbito parroquial. Don Teodoro afirmó que las Cáritas parroquiales no pueden vivir desconectadas de la comunidad ni funcionar como grupos autónomos al margen de la vida parroquial. Pero, tampoco la comunidad cristiana puede desentenderse de Cáritas como si la atención a las personas pobres fuera responsabilidad exclusiva de unos pocos voluntarios. La caridad debe implicar al conjunto de la parroquia: sacerdotes, equipos de Cáritas, catequistas, grupos, hermandades, familias, jóvenes y toda la comunidad.


María, modelo de vida, oración y caridad
La jornada concluyó con la presentación del libro María, modelo de vida, oración y caridad, un documento elaborado por varios agentes de Cáritas para facilitar la oración y el encuentro con Dios a través de la figura de María, tanto en los equipos de Cáritas Parroquiales como en el ámbito personal. La presentación estuvo a cargo de Mamen Carrascosa y Cinta Delgado, voluntarias del grupo mixto de formación de Cáritas Diocesana.



