La Santa Sede ha concedido a la comunidad capuchina de Sevilla y a su Hermandad de la Divina Pastora un año jubilar con motivo del IV centenario fundacional del convento y el CCXXV aniversario de la bendición y hechura de la imagen de la Divina Pastora.
La solicitud fue presentada a la Penitenciaría Apostólica por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, y se desarrollará entre el 6 de enero de 2027 y el 6 de enero de 2028.
La imagen titular del templo es obra del imaginero gaditano José Fernández Guerrero, quien la realizaría por encargo del padre fray Miguel de Otura en 1802. La imagen fue coronada en 1921 y es venerada en la actualidad como la patrona de la asociación de mujeres con cáncer de mama de la ciudad.
Desde la Hermandad de la Pastora de Capuchinos han expresado su “agradecimiento y júbilo” ante la concesión de la Santa Sede y han invitado a hermanos y devotos a “vivir junto a nosotros este nuevo capítulo que pasará a las páginas de oro de estos cuatro siglos bajo la amorosa mirada de la Madre del Buen Pastor”. Asimismo, exhortan a preparar el corazón para vivir “intensamente” este tiempo y alcanzar la indulgencia plenaria.
Devoción a la Divina Pastora
El convento de capuchinos de Sevilla fue fundado en 1627 sobre una antigua ermita dedicada al culto de las patronas de la ciudad, las santas Justa y Rufina, bajo el mando de fray Agustín de Granada. Este convento es el lugar de nacimiento de la advocación de la Madre del Buen Pastor.


La presentación pública de la advocación fue el 8 de septiembre de ese año cuando se procesiona la pintura en rosario público hasta la Alameda de Hércules. Desde la ciudad hispalense, la imagen de la Divina Pastora comienza la expansión por toda la orden capuchina y por toda la geografía andaluza gracias al incansable apostolado del venerable padre Isidoro y sus compañeros de camino fray Luis de Oviedo y fray Feliciano de Sevilla. Fallecidos estos a mediados del siglo XVIII toma el testigo el beato Diego José de Cádiz, luchando por la propagación de esta devoción hasta su muerte en 1801.
El 8 de septiembre de 1789 se consolida esta devoción para el carisma capuchino con la firma de un decreto provincial en el que se insta a todos los conventos de la orden a formar altar y colocar en él una imagen de la Divina Pastora.
Actualmente, esta advocación, netamente sevillana, es la titular de la Provincia Capuchina de España, patrona de las misiones capuchinas, patrona del noviciado de las Hermanas de la Cruz y patrona del deporte nacional, quedando su expansión asentada en toda la geografía española y en gran parte de la sudamericana.



