La consejera de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte, Patricia del Pozo, ha informado que «el Museo Arqueológico de Sevilla ha sumado a sus fondos una escultura de un togado romano de 1,7 metros de altura y más de 700 kilos de peso, hallada de forma casual en el término municipal de La Puebla de Cazalla, tras su afloramiento a causa de una escorrentía motivada por las lluvias». Se trata de una pieza «de indudable valor, que entronca con otros togados excavados en Baelo Claudia, Carteia y Utrera», y que «está siendo conservada, estudiada y difundida por los especialistas del Museo tras recibir un primer tratamiento de limpieza que garantiza su integridad».
Según ha avanzado Del Pozo durante su visita a las instalaciones del Centro Logístico del Patrimonio Cultural, almacén externo del Museo Arqueológico de Sevilla ubicado en la localidad de San José de la Rinconada, en el que se custodia la totalidad de los fondos del Museo-, la escultura del togado «ha podido ser recuperada merced a la ejemplar colaboración institucional desarrollada por la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla, que posibilitó la exitosa extracción de la pieza del compacto terreno en el que se encontraba incrustada».
Acompañada por el delegado de la Junta de Andalucía en Sevilla, Ricardo Sánchez, el director del Museo Arqueológico de Sevilla, Antonio Pérez Paz, y el alcalde de La Puebla de Cazalla, Antonio Martín Melero, Del Pozo ha recordado que el descubrimiento se produjo «cuando dos vecinos se percataron de que las lluvias habían sacado a la luz un gran fragmento de lo que podía ser una escultura ataviada con algún tipo de túnica o toga y un calzado cerrado». Procedieron entonces a avisar a la Delegación Territorial de Cultura de Sevilla, que dio parte al cuerpo especializado del Seprona de la Guardia Civil, para que este custodiase ‘in situ’ la obra, evitando así su pérdida hasta que pudiese ser valorada y extraída por los arqueólogos de la Junta de Andalucía.
Tras una inspección ocular por los especialistas de la Consejería, y ante la imposibilidad de llevar a cabo la extracción manual de la pieza, dadas sus dimensiones y su peso, el Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla puso a disposición del equipo de arqueólogos «todos los medios mecánicos necesarios para extraer, transportar y custodiar la pieza, tales como un vehículo todoterreno ‘pick-up’, una pala excavadora y materiales protectores», ha agradecido Del Pozo.
Una vez concluida la inspección del terreno en busca de elementos que pudiesen ayudar en la interpretación y contextualización de la pieza, se procedió a su levantamiento y posterior traslado seguro: en primer lugar, de manera temporal, a las instalaciones de la Policía Local de La Puebla de Cazalla y, en segundo término, una vez paletizada, al Museo Arqueológico de Sevilla, en el término municipal de La Rinconada.
Tras recibir un primer tratamiento de limpieza para garantizar su conservación, el togado será sometido a estudios científicos que permitan ajustar su cronología y contexto, que no han podido ser determinados aún, al no haberse hallado en su entorno inmediato materiales cerámicos que pudiesen permitir una datación.
La pieza representa una figura masculina de mármol, ataviada con toga y zapatos. Tiene la pierna derecha flexionada, lo que la dota de una sensación de movimiento. A sus pies tiene un elemento cilíndrico. La parte trasera es plana y está tallada de forma parcial sólo en su parte inferior, al estar pensada, muy probablemente, para permanecer adosada a una pared. Las estatuas de togados eran una representación común en la Bética romana, toda vez que formaban parte de la decoración pública de ciudades y villas como símbolo de ostentación de la clase dirigente local.
La hipótesis de los conservadores de la Consejería de Cultura que participaron en este hallazgo -Marciala Mateos y Juan Antonio Pedrajas Pineda, que también han participado en esta presentación- es que, dada su gran envergadura, el togado debió ser trasladado a la ubicación en que fue hallado desde un entorno no muy lejano, con el objetivo de servir de refuerzo del terreno, y que este traslado debió haberse realizado en un tiempo no reciente, dado que estaba bien incrustado en un terreno compacto.
En todo caso, como concluye Patricia del Pozo, más allá del innegable valor patrimonial de la pieza, la importancia del hallazgo debe situarse en «la rápida y firme actuación de la ciudadanía», que procedió con celeridad y compromiso «a dar la voz de alarma para que la administración competente en materia de protección del patrimonio artístico, la Junta Andalucía, actuara con diligencia». A esta circunstancia se suma, «el ejemplo de buenas prácticas de salvaguarda del patrimonio histórico andaluz» que ha supuesto la estrecha colaboración institucional entre el Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla y el Gobierno andaluz, «indispensable para garantizar el rescate y la protección de este bien arqueológico».
Del Pozo ha recodado, asimismo, que el Museo Arqueológico de Sevilla, a través de su sede en el centro de depósito de bienes muebles en San José de la Rinconada, «se mantiene como una institución cultural viva, receptora de fondos arqueológicos procedentes de prospecciones, excavaciones y hallazgos en la provincia de Sevilla, que está creciendo a un ritmo aproximado de 37 piezas anuales de diversa tipología y cronología». Entre estas incorporaciones, «los hallazgos fortuitos resultan excepcionales», de tal manera que resulta «muy relevante destacar la historia de éxito de esta extracción», ya que demuestra que «la cadena de custodia y los protocolos andaluces de actuación están bien definidos, son eficaces, y funcionan correctamente», ha concluido.



