Un grupo de 16 personas vinculadas al Centro Penitenciario Sevilla II, en Morón de la Frontera, ha participado en la quinta edición del Camino de Santiago organizada por la Pastoral Penitenciaria. Ocho internos, dos educadores, la subdirectora de Régimen, dos capellanes y tres voluntarios compartieron durante varios días las etapas de la peregrinación, en una experiencia marcada por la convivencia, la reflexión y el crecimiento personal.
Más allá del recorrido físico, «el Camino se convirtió en una oportunidad para estrechar vínculos y descubrir nuevas formas de relacionarse». Así lo detalló el capellán del centro, el sacerdote Roy Mavadana. Durante las jornadas, el esfuerzo compartido, la ayuda mutua y la superación del cansancio «contribuyeron a crear un espacio en el que las etiquetas y los prejuicios dejaron paso al encuentro entre personas».
En palabras de Mavadana, «uno de los momentos más emotivos fue el bautizo simbólico oficiado por el padre Roy bajo el puente medieval del río Iso». «Este gesto – afirma- cargado de significado, fue vivido por muchos participantes como un signo de renovación interior y como una invitación a comenzar una nueva etapa en sus vidas».
La dimensión espiritual estuvo presente durante toda la peregrinación. Los participantes asistieron diariamente a la Eucaristía en cada etapa del Camino. En Lavacolla, la misa fue presidida por el padre Manuel Franco, capellán del centro.
Un encuentro nacional en el Monte do Gozo
La peregrinación vivió otro de sus momentos destacados en el Monte do Gozo, donde se encontraron los peregrinos procedentes de 20 centros penitenciarios de toda España. La acogida estuvo presidida por monseñor Florencio Roselló, arzobispo de Pamplona y Tudela responsable de la Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española; el secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Luis Ortiz, y el padre José María Carod, director del Departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal.
Durante este encuentro, tres internas de distintos centros penitenciarios compartieron sus testimonios, poniendo voz a las experiencias personales que dan sentido a esta iniciativa.
La llegada a Santiago estuvo marcada por la celebración de una Eucaristía en la catedral, presidida por monseñor Roselló y concelebrada por el arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Francisco José Prieto, y el obispo de Mondoñedo-Ferrol, monseñor Fernando García, junto a los 17 capellanes de los centros penitenciarios participantes. En la celebración intervinieron también internos de los distintos centros.
La experiencia concluyó con una comida compartida en el Seminario de San Martín Pinario, donde los participantes pudieron compartir lo vivido durante los días de peregrinación.
Agradecimientos
La Pastoral Penitenciaria agradece a la Archidiócesis de Sevilla así como la implicación de diversas hermandades, asocaciones y entidades privadas, entre ellas la marca Álvaro Moreno “por el incondicional apoyo a este proyecto”.












