domingo, 11 octubre 2026

El arzobispo de Sevilla anima a los hermanos de Valme a vivir una fe que se traduzca en caridad

La Parroquia de Santa María Magdalena de Dos Hermanas ha acogido este domingo, la Función Principal de Instituto de la Hermandad de Nuestra Señora de Valme, presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses. En su homilía, ha animado a los hermanos a vivir una fe auténtica, capaz de transformar la vida cotidiana y manifestarse en el amor al prójimo.

La Parroquia de Santa María Magdalena de Dos Hermanas ha acogido este domingo, la Función Principal de Instituto de la Hermandad de Nuestra Señora de Valme, presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses. En su homilía, ha animado a los hermanos a vivir una fe auténtica, capaz de transformar la vida cotidiana y manifestarse en el amor al prójimo.

El arzobispo de Sevilla anima a los hermanos de Valme a vivir una fe que se traduzca en caridadEn vísperas de los días grandes de la devoción a la Protectora de Dos Hermanas, el arzobispo ha recordado la profunda vinculación de esta advocación mariana con la historia y la identidad del municipio. “Una devoción que, generación tras generación, continúa reuniendo a miles de personas en torno a la Virgen y a aquella súplica que da nombre a su advocación: ¡Valedme, Señora!”.

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Una invitación que no debemos rechazar

A partir de las lecturas del domingo, monseñor Saiz Meneses ha centrado su reflexión en la imagen del banquete, presente en la profecía de Isaías y en el Evangelio en la que “Dios invita a todos los hombres a participar de su vida, pero, como muestra la parábola de Jesús, los invitados pueden rechazar esa llamada o anteponer otras preocupaciones”, añadió.

El arzobispo ha advertido del riesgo de mantener las tradiciones religiosas sin cultivar una relación personal con Jesucristo. Por ello, ha planteado una pregunta a los presentes: “¿Qué respuesta estoy dando yo a la invitación del Señor?”. En este sentido, ha subrayado que ser cristiano y pertenecer a una hermandad implica mucho más que participar en determinados actos, subrayó que “supone responder a la llamada de Dios y permitir que el Evangelio transforme el corazón”.

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El arzobispo de Sevilla anima a los hermanos de Valme a vivir una fe que se traduzca en caridadAsimismo, ha recordado que el traje de boda de la parábola representa la caridad, siguiendo la interpretación de san Agustín. “Una Hermandad está llamada a ser escuela de vida cristiana, ámbito de fraternidad y cauce de evangelización y caridad”, ha afirmado, insistiendo en que la belleza del culto debe traducirse también en una vida coherente con la fe.

María, modelo de fe y respuesta a Dios

Durante su predicación, don José Ángel ha tenido presentes las dificultades que atraviesan muchas familias, así como las situaciones de enfermedad, soledad e incertidumbre. Ante estas realidades, ha invitado a poner la esperanza en Cristo, recordando las palabras de san Pablo: “todo lo puedo en aquel que me conforta”.

También ha presentado a la Virgen María como modelo de fe y caridad, destacando su disponibilidad para acoger la voluntad de Dios. “Contemplar a Nuestra Señora de Valme – ha señalado- significa aprender de ella a decir «sí» a Dios, a Jesucristo, a la Iglesia y al servicio de los hermanos”. La celebración ha incluido la Protestación de Fe de los hermanos, un gesto que el arzobispo ha invitado a vivir con plena conciencia y a prolongar en la vida familiar, laboral y social. Ha animado especialmente a los jóvenes a no esconder su fe y a descubrir que seguir a Cristo llena la vida de sentido.

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Finalmente, ante la próxima celebración de la Romería de Valme, ha invitado a reconocer en el camino exterior junto a la Virgen una imagen del camino interior hacia Cristo.

Galería fotográfica.

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