domingo, 11 octubre 2026

La Junta realiza el control de la calidad y del etiquetado de los productos ibéricos

Esta campaña de Consumo pretende garantizar que la información permite identificar los productos y conocer sus características

La Dirección General de Consumo de la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía desarrolla este año una nueva campaña autonómica de inspección del etiquetado de los productos ibéricos. Están programadas para su ejecución por los Servicios de Consumo de Cádiz, Córdoba y Granada el control de, al menos, 75 productos hasta final de noviembre.

Estas actuaciones afectan a productos derivados del cerdo ibérico, como jamones, paletas y cañas de lomo, tanto si se comercializan como piezas enteras como si se venden deshuesados o loncheados, ya sean preenvasados o envasados en los propios establecimientos.

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La normativa distingue, en primer lugar, los productos en función de la raza del animal del que proceden. Por un lado, se encuentran los productos 100 % ibéricos, procedentes de animales con un 100 % de pureza genética de raza porcina ibérica. Además, sus progenitores deben cumplir este mismo requisito y estar inscritos en el correspondiente libro genealógico. Por otro lado, se encuentran los productos denominados ibéricos, procedentes de animales con un porcentaje genético de raza porcina ibérica de, al menos, el 50 %. Cuando no se trate de productos 100 % ibéricos, el porcentaje correspondiente deberá figurar en el etiquetado.

La norma de calidad establece tres categorías según la alimentación y el manejo de los animales: de bellota, procedentes de cerdos alimentados durante la fase final de engorde con bellotas, hierbas y otros recursos naturales de las dehesas; de cebo de campo, procedentes de animales alimentados con piensos en explotaciones al aire libre; y de cebo, procedentes de cerdos alimentados con piensos en sistemas de explotación intensiva o estabulación. La expresión «pata negra» está reservada a los productos de bellota 100 % ibéricos. Asimismo, la normativa prohíbe las menciones «recebo» e «ibérico puro» para evitar confusiones, y establece que las menciones «Dehesa» o «Montanera» en el etiquetado corresponden a productos «de bellota».

Los jamones y paletas deben llevar un precinto inviolable con una numeración individual y única que permita identificar cada pieza. El color del precinto indica la categoría del producto: negro para productos de bellota 100 % ibéricos o «pata negra», rojo para productos de bellota ibéricos, verde para productos de cebo de campo ibéricos y blanco para productos de cebo ibéricos. Los jamones y paletas que no sean ibéricos no pueden utilizar estos precintos de colores.

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La caña de lomo ibérica también debe estar identificada de forma inviolable, indeleble y legible, utilizando el color correspondiente a su denominación de venta para garantizar la trazabilidad de la pieza.

En los productos elaborados que se comercializan en lonchas o porciones, el envase debe incluir una etiqueta del mismo color que el precinto de la pieza de origen y un número de identificación que permita rastrear el producto, garantizando así su trazabilidad y su correcta denominación de venta.

Además de indicar la raza, la alimentación y el sistema de manejo, el etiquetado debe cumplir también con las disposiciones generales aplicables a los productos alimenticios.

El director general de Consumo, Sergio Romero, ha explicado que, «en la campaña de inspección desarrollada en 2025, se estudió el etiquetado de 96 productos en 64 establecimientos. En total, se detectaron 26 irregularidades, lo que supone un 27,08% de las actuaciones llevadas a cabo».

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Entre los principales incumplimientos, ha abundado Romero, se encuentran errores u omisiones en el etiquetado, como la falta o incorrecta indicación de ingredientes, cantidad neta, fechas de duración mínima o caducidad y condiciones de conservación y consumo tras la apertura. También se detectan deficiencias en la presentación de la información nutricional.

Asimismo, ha señalado, «se no se cumplen los requisitos de identificación y trazabilidad de los productos ibéricos, especialmente por el uso incorrecto o la ausencia del precinto inviolable del color correspondiente y por no poder relacionar las piezas o porciones con el animal o lote de procedencia. Además, algunos jamones y paletas ibéricas no están identificados individualmente mediante un sistema inviolable y legible que indique, al menos, la semana y el año de entrada en salazón».

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