La Parroquia de Santa María Magdalena de Dos Hermanas acogió este jueves, 18 de septiembre, una Eucaristía de acción de gracias con motivo del 50 aniversario de la Asociación Nazarena para la Integración de las Personas con Discapacidad Intelectual (ANIDI), presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses.
La celebración reunió a responsables, profesionales, voluntarios y colaboradores de la asociación, así como a numerosas familias y personas con discapacidad intelectual vinculadas a ANIDI. Durante la Eucaristía, el arzobispo destacó los cincuenta años de historia de una institución que nació en 1976 con el propósito de favorecer la integración y ofrecer oportunidades y apoyos a las personas con discapacidad intelectual y sus familias.
En su homilía, monseñor Saiz Meneses señaló que este aniversario es una oportunidad para «mirar hacia atrás con gratitud, contemplar el presente con esperanza y afrontar el futuro con renovado compromiso». En este sentido, agradeció la dedicación de quienes han hecho posible la trayectoria de ANIDI durante este medio siglo: fundadores, familias, profesionales, voluntarios, colaboradores e instituciones.
El arzobispo recordó la evolución de la asociación y la diversidad de servicios y programas que desarrolla actualmente, entre ellos el centro de día, la residencia de adultos, el centro ocupacional, el apoyo a las familias, el respiro familiar, el voluntariado, el ocio inclusivo, la accesibilidad cognitiva, los grupos de autogestores y los programas de empleo inclusivo. Una labor que, según explicó, tiene como objetivo que cada persona pueda «desarrollar su propio proyecto de vida y participar plenamente en la sociedad».
La dignidad de cada persona, en el centro
Uno de los principales ejes de la homilía fue la defensa de la dignidad de toda persona. A partir de la exhortación de san Pablo a revestirse de «compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia», monseñor Saiz Meneses recordó que la atención a las personas no puede limitarse a ofrecer servicios, sino que debe partir del reconocimiento de su dignidad.
«La persona necesita sentirse querida, reconocida y valorada», afirmó el arzobispo, quien subrayó que el valor de una persona no depende de su productividad, de sus capacidades intelectuales, de su salud o de su utilidad social, sino de su condición de persona humana, «única e irrepetible».
En este contexto, destacó especialmente la labor de acompañamiento que ANIDI desarrolla con las familias. «Una de las grandes obras de ANIDI ha sido precisamente crear comunidad, generar redes de apoyo y acompañar a las familias», señaló, poniendo en valor los servicios de orientación, atención psicológica y social, planificación de apoyos y respiro familiar.
«La inclusión significa reconocer que se pertenece»
El aniversario sirvió también para poner la mirada en los retos que permanecen. El arzobispo recordó que todavía existen barreras «físicas, sociales, laborales y culturales» y defendió una inclusión que vaya más allá de la mera presencia.
«La inclusión no consiste simplemente en permitir que alguien esté presente, significa reconocer que pertenece», afirmó. En esta línea, subrayó que las personas con discapacidad intelectual son «ciudadanos de pleno derecho», con capacidades, aspiraciones, afectos, derechos y deberes y con una aportación propia que realizar a la sociedad.
Monseñor Saiz Meneses destacó asimismo la importancia del empleo inclusivo, la formación y el acompañamiento de las personas en sus puestos de trabajo, y agradeció la colaboración del Ayuntamiento de Dos Hermanas y de las instituciones públicas y privadas que hacen posible esta labor. «El cuidado de las personas más vulnerables no puede depender solamente de la buena voluntad de unos pocos. Es una responsabilidad compartida por toda la sociedad», afirmó.


En la parte final de su homilía, el arzobispo animó a ANIDI a afrontar las próximas décadas conservando el espíritu de quienes pusieron en marcha la asociación en 1976 y manteniendo a la persona y a su familia en el centro de su misión.
«Que las estructuras estén siempre al servicio de las personas y nunca las personas al servicio de las estructuras», exhortó.
Asimismo, agradeció a los fundadores y a quienes han precedido a la asociación, a las familias, profesionales, voluntarios, colaboradores e instituciones. De manera especial, se dirigió a las personas con discapacidad intelectual que forman parte de ANIDI: «Vosotros sois el corazón de esta historia».
La celebración concluyó con una oración a María Santísima y a santa María Magdalena para que ANIDI continúe siendo en Dos Hermanas «una casa de acogida, una escuela de humanidad y una comunidad en la que cada persona fue respetada, acompañada y querida».
Reconocimiento a quienes han hecho posible estos 50 años
Tras la Eucaristía, los actos conmemorativos del 50 aniversario continuaron en el Centro Cultural La Almona, donde tuvo lugar la entrega de reconocimientos a socios de ANIDI por su implicación en el nacimiento y desarrollo de la asociación.
La entrega estuvo a cargo de la presidenta de ANIDI, Amparo Gómez, y de la gerente, Mercedes García, en un acto que sirvió para reconocer la trayectoria y el compromiso de quienes han contribuido al crecimiento de la institución a lo largo de estas cinco décadas.
Las palabras de clausura corrieron a cargo del arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, y del alcalde de Dos Hermanas, Francisco Rodríguez, quienes felicitaron a todas las personas que forman parte de ANIDI y pusieron en valor la labor desarrollada durante estos cincuenta años en favor de las personas con discapacidad intelectual y sus familias.
El 50 aniversario de ANIDI se convierte así en una ocasión para agradecer el camino recorrido y, al mismo tiempo, renovar el compromiso con una sociedad en la que todas las personas puedan desarrollar su proyecto de vida con dignidad, acompañamiento y plena participación.
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