La rectora lamenta que las mujeres que forjaron la Universidad de Sevilla no recibieron el reconocimiento que merecían y espera que la institución esté a la altura de su legado
La Universidad de Sevilla ha llevado al primer plano en el 521 aniversario de su fundación a las mujeres que hicieron posible lo que hoy es la US. El acto se ha celebrado en la capilla de Santa María de Jesús -sede primera de la Universidad y lugar en que reposan los restos de su fundador Maese Rodrigo Fernández de Santaella- en donde se ha realizado una ofrenda floral.
La rectora de la Universidad de Sevilla, Carmen Vargas, ha querido, como primera mujer en el cargo, mostrar su gratitud, profundo respeto y “máxima humildad a las mujeres que nos precedieron y que contribuyeron decisivamente a hacer posible esta Universidad”. Mujeres procedentes de tradiciones diferentes, mujeres que cuidaron, financiaron, administraron, estudiaron, enseñaron, en definitiva, mujeres que sostuvieron esta Universidad. “Ojalá sepamos estar a la altura del legado que nos dejaron”.
De esta manera, recordó a María Sánchez, beata franciscana y estrecha colaboradora de Maese Rodrigo, quien se convirtió, tras la muerte del fundador, en dispensadora de las rentas, administradora de las obras del Colegio y madre espiritual de los colegiales y de sus rectores. “Ninguna decisión importante podía adoptarse sin su consentimiento y ayudó a culminar un proyecto que Maese Rodrigo no pudo ver terminado”, ha asegurado. Su labor la convirtió “de algún modo” en “la primera integrante del PTGAS (Personal Técnico de Gestión, Administración y Servicios) de nuestra Universidad”, ha sintetizado Vargas.
En ese trabajo la acompañaron las hermanas Leonor y Ana del Alcázar, beatas dominicas, que realizaron aportaciones económicas para la decoración de esta capilla y mantuvieron distintas relaciones patrimoniales con Maese Rodrigo.
La rectora también ha querido señalar la decisiva contribución de Isabel la Católica que, en el año 1500, cinco años antes de la fundación, escribió al papa Julio II y al cardenal Bernardino de Sandoval para solicitar su apoyo al futuro Colegio.
Primera matriculada, 400 años después
Siglos más tarde, otras mujeres continuaron abriendo camino desde las aulas, los laboratorios o los espacios de conocimiento. Es el caso de Antonia Monreal Andrés, primera mujer matriculada en la Facultad de Medicina, en 1889, y que obtuvo su licenciatura en 1896, casi 400 años después de que naciera la US; Isabel Ovín Campos, nacida en Carmona, que se convirtió en 1917 en la primera mujer de España licenciada en Química, tras estudiar en la Universidad de Sevilla; o María del Rosario Montoya Santamaría, la primera profesora de la Universidad de Sevilla. Nombrada en 1930 en la Facultad de Ciencias, fue apartada de su puesto en 1937.
“Su historia, como la de tantas otras, nos recuerda que los avances nunca están completamente asegurados, y que muchas mujeres no recibieron el reconocimiento que merecían. Lo lamento profundamente. Porque cada nombre olvidado es también una parte incompleta de nuestra propia historia”, ha sentenciado.
“Estoy aquí por ellas y por otras muchas y por otras muchas que avanzaron antes, muchas veces sin reconocimiento, sin privilegios”. La rectora ha continuado con los hitos que hoy en día se siguen produciendo, como es el caso de la decana de la Facultad de Filosofía, Inmaculada Murcia Serrano, quien es también la primera mujer que preside la Conferencia de Decanos y Directores de Centro de la US.
Cada «primera» mujer abre una puerta
“Cada primera mujer abre una puerta, pero el verdadero progreso llegará cuando ser la primera ya no sea noticia, porque todas las puertas estén abiertas con absoluta normalidad”. Una Universidad en la que nadie quede fuera, en la que todas las personas puedan alcanzar sus metas y en la que, ha finalizado, sepamos recordar que nuestra historia pertenece a todos y a todas.
Durante el acto ha intervenido la directora del Departamento de Historia del Arte de la US, Magdalena Illán, quien ha hablado sobre la fundación de la Universidad. La profesora ha comenzado recordando al profesor de Historia del Arte Enrique Valdivieso, fallecido el año pasado, y que tanto estudió las obras presentes en la capilla que ha cobijado el acto.
Illán ha hecho un análisis de los vestigios de la capilla, de su fachada, de su retablo, el valor artístico que encierran y el proceso de construcción del espacio, que Fernández de Santaella ideó con el fin de crear un colegio que tenía con fin último “la democratización del saber”, un cometido que hoy sigue custodiando más que nunca la Universidad de Sevilla.



