El Seminario Metropolitano de Sevilla ha acogido este domingo 3 de mayo el Día de las Familias, una cita anual en la que el arzobispo de Sevilla comparte con los seminaristas y sus familiares, el equipo de formadores y la comunidad de teatinas presentes en el Seminario, una jornada de encuentro, compartir experiencias y vivencias.
La Jornada comenzó con la celebración de la Eucaristía en la Capilla Mayor del Seminario presidida por monseñor Saiz Meneses, y concelebrada por el rector del Seminario, Andrés Ybarra, el vicerrector, Manuel Jiménez, entre otros sacerdotes vinculados con los seminaristas.
Al término de la misa, las madres de los diáconos seminaristas, que recibirán el orden sacerdotal el próximo mes de junio, fueron obsequiadas con un recuerdo como agradecimiento por haber entregado la vida de un hijo a la Iglesia.
«Una jornada de acción de gracias y de alegría serena»


El arzobispo ha continuado explicando que el sacerdote es un hombre tomado por Dios para vivir de Dios y para dar a Dios a los hombres y es precisamente en el Seminario donde ha de aprender que la raíz de toda fecundidad apostólica está en la oración y el ministerio de la palabra. El Seminario sólo es el lugar para preparar académicamente a los seminaristas o entrenarlos pastoralmente, «es una casa donde el Señor va modelando el corazón del futuro pastor», ha apuntado.


Por último, se ha dirigido a los seminaristas a los que ha apelado a amar al Seminario, reconociéndolo como una gracia: «Vivid con seriedad la formación humana y sed hombres de verdad, de palabra limpia, de corazón casto, de afectividad ordenada, de trato noble, de caridad fraterna», viviendo con profundidad esta etapa de formación espiritual.
Tras la Eucaristía, la Eucaristía, la jornada continuó con un ágape fraterno donde el prelado hispalense dialogó con los seminaristas y sus familiares.
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