viernes, 6 noviembre 2026

El arzobispo invitó a seguir el ejemplo de santa Ángela: «No basta con dar algo al pobre; hay que darse al pobre»

La Casa Madre de la Compañía de la Cruz acogió este jueves, 5 de noviembre, la celebración de la fiesta de santa Ángela de la Cruz, presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses.

La Casa Madre de la Compañía de la Cruz acogió este jueves, 5 de noviembre, la celebración de la fiesta de santa Ángela de la Cruz, presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses.

El arzobispo invitó a seguir el ejemplo de santa Ángela: «No basta con dar algo al pobre; hay que darse al pobre»Durante su homilía, el arzobispo invitó a contemplar el testimonio de la fundadora de las Hermanas de la Cruz como una llamada a vivir el Evangelio desde la entrega, la sencillez y la cercanía a quienes sufren. Señaló que celebrar esta fiesta litúrgica en la Casa Madre supone «regresar a las fuentes», al encontrarse en el lugar que recuerda la vida de una mujer que comprendió que seguir a Jesucristo significaba «entregarse enteramente a Él y, desde Él, hacerse cercana a quienes sufren». En este sentido, destacó que su santidad no consistió en realizar acciones extraordinarias a los ojos del mundo, sino en «vivir extraordinariamente el amor de cada día».

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A partir de las lecturas proclamadas, el arzobispo hispalense se detuvo en el mensaje del profeta Isaías sobre el ayuno que agrada a Dios, es decir «liberar al oprimido, compartir el pan, hospedar al pobre, vestir al desnudo y no desentenderse del hermano». Una llamada que, según explicó, iba más allá de realizar buenas obras, pues exigía dejar que el sufrimiento de los demás entrara en la propia vida. «Quien cura las heridas del hermano descubre que Dios cura también las suyas», afirmó.

Una caridad que nace del encuentro con Cristo

El arzobispo invitó a seguir el ejemplo de santa Ángela: «No basta con dar algo al pobre; hay que darse al pobre»Explicó que el amor de santa Ángela hacia los pobres nació de su contemplación de Jesucristo pobre y crucificado. Por eso, quiso que las Hermanas de la Cruz no contemplaran la pobreza desde la distancia, sino que compartieran la vida sencilla de quienes más necesitaban ayuda y los sirvieran desde la cercanía.

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En esta línea,  recordó las palabras de san Juan Pablo II durante la beatificación de santa Ángela, celebrada en Sevilla el 5 de noviembre de 1982. El Papa destacó entonces que la Compañía de la Cruz había querido estar «dentro de la pobreza», y no limitarse a ayudar a los pobres desde fuera.

De manera especial, don José Ángel valoró el servicio de las Hermanas de la Cruz a los enfermos. Afirmó que, cuando la enfermedad llega a una familia, junto al sufrimiento físico aparecen también el miedo, la soledad, la incertidumbre y el cansancio de quienes cuidan. En esas circunstancias, señaló, la Hermana de la Cruz lleva «en sus manos pobres la ternura de Dios».

El arzobispo destacó que cuidar a un enfermo nunca constituye una tarea secundaria y que los gestos cotidianos de atención pueden convertirse en una verdadera «liturgia de la caridad»  cuando se realizan por amor a Cristo. Para ello, recordó la enseñanza del Concilio Vaticano II, que reconoce en los pobres y en quienes sufren la imagen de Jesucristo y llama a servirlo en ellos.

El arzobispo invitó a seguir el ejemplo de santa Ángela: «No basta con dar algo al pobre; hay que darse al pobre»Un legado que Sevilla está llamada a continuar

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Dirigiéndose expresamente a las Hermanas de la Cruz, el arzobispo las animó a conservar el tesoro recibido de santa Ángela y a continuar entrando en los hogares donde hay sufrimiento, acompañando a los enfermos, a los ancianos, a las familias pobres y a quienes viven solos. También las invitó a permanecer cerca de las nuevas formas de pobreza, que tantas veces permanecen ocultas.

Finalmente, extendió esta llamada a todos los fieles, invitándolos a no limitarse a admirar a los santos, sino a descubrir en ellos caminos concretos para vivir el Evangelio. «Los santos no nos han sido dados únicamente para ser admirados, sino para mostrarnos que el Evangelio puede ser vivido», afirmó.

Monseñor Saiz Meneses recordó que «el camino más seguro hacia Dios pasa muchas veces por la puerta humilde de una casa pobre y por la cabecera silenciosa de un enfermo; expresión que resume el carisma de la santa sevillana y su actualidad en la Iglesia de hoy».

Galería fotográfica. 

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