La Parroquia de Santa María Magdalena de Dos Hermanas ha acogido este domingo, la Función Principal de Instituto de la Hermandad de Nuestra Señora de Valme, presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses. En su homilía, ha animado a los hermanos a vivir una fe auténtica, capaz de transformar la vida cotidiana y manifestarse en el amor al prójimo.
En vísperas de los días grandes de la devoción a la Protectora de Dos Hermanas, el arzobispo ha recordado la profunda vinculación de esta advocación mariana con la historia y la identidad del municipio. “Una devoción que, generación tras generación, continúa reuniendo a miles de personas en torno a la Virgen y a aquella súplica que da nombre a su advocación: ¡Valedme, Señora!”.
Una invitación que no debemos rechazar
A partir de las lecturas del domingo, monseñor Saiz Meneses ha centrado su reflexión en la imagen del banquete, presente en la profecía de Isaías y en el Evangelio en la que “Dios invita a todos los hombres a participar de su vida, pero, como muestra la parábola de Jesús, los invitados pueden rechazar esa llamada o anteponer otras preocupaciones”, añadió.
El arzobispo ha advertido del riesgo de mantener las tradiciones religiosas sin cultivar una relación personal con Jesucristo. Por ello, ha planteado una pregunta a los presentes: “¿Qué respuesta estoy dando yo a la invitación del Señor?”. En este sentido, ha subrayado que ser cristiano y pertenecer a una hermandad implica mucho más que participar en determinados actos, subrayó que “supone responder a la llamada de Dios y permitir que el Evangelio transforme el corazón”.


María, modelo de fe y respuesta a Dios
Durante su predicación, don José Ángel ha tenido presentes las dificultades que atraviesan muchas familias, así como las situaciones de enfermedad, soledad e incertidumbre. Ante estas realidades, ha invitado a poner la esperanza en Cristo, recordando las palabras de san Pablo: “todo lo puedo en aquel que me conforta”.
También ha presentado a la Virgen María como modelo de fe y caridad, destacando su disponibilidad para acoger la voluntad de Dios. “Contemplar a Nuestra Señora de Valme – ha señalado- significa aprender de ella a decir «sí» a Dios, a Jesucristo, a la Iglesia y al servicio de los hermanos”. La celebración ha incluido la Protestación de Fe de los hermanos, un gesto que el arzobispo ha invitado a vivir con plena conciencia y a prolongar en la vida familiar, laboral y social. Ha animado especialmente a los jóvenes a no esconder su fe y a descubrir que seguir a Cristo llena la vida de sentido.
Finalmente, ante la próxima celebración de la Romería de Valme, ha invitado a reconocer en el camino exterior junto a la Virgen una imagen del camino interior hacia Cristo.
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