domingo, 23 agosto 2026

El Archivo General de Andalucía proyecta la digitalización integral de la Colección Bonsor, una de las más relevantes de sus fondos privados

Del Pozo destaca que el nombre del arqueólogo británico Jorge Bonsor “ha quedado unido para siempre a los yacimientos de Carmona y Baelo Claudia, así como a la cultura de Tarteso”

En 2030 se cumple el centenario de la muerte de Jorge Bonsor (Lille, 1855 – Mairena del Alcor, 1930), una figura clave en el comienzo del estudio, valoración, protección y difusión del patrimonio arqueológico andaluz. Con el objetivo de celebrar esta efeméride, la Consejería de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte, a través del Archivo General de Andalucía, que custodia el extenso fondo personal de este pionero de la arqueología, está proyectando la celebración de un conjunto de actividades científicas y divulgativas, entre las que destaca la completa digitalización y acceso público de todos los documentos del extenso archivo de este hispanista, a través de la plataforma @rchivAWeb, que reúne la difusión en Internet del patrimonio documental que se conserva en la red de archivos de la Junta de Andalucía.

Se trata de un riquísimo archivo personal, compuesto por un conjunto de 18 legajos, además de 500 mapas, planos y dibujos, 1.700 fotografías -entre ellas 450 negativos en placas de vidrio-, 220 postales, 15 placas de grabados y 400 libros y material diverso, vinculado a sus campañas de excavación desarrollada en las provincias de Sevilla, Cádiz y Huelva. En la actualidad, este fondo privado, uno de los más relevantes del Archivo General de Andalucía, está descrito e indexado, siendo plenamente accesible en sala. Asimismo, una selección del mismo puede consultarse en línea.

- Publicidad -

Como señala Patricia del Pozo, consejera de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte, “el nombre de Jorge Bonsor ha quedado unido para siempre a algunos de los yacimientos arqueológicos más relevantes para el estudio de la Bética romana, como los de Carmona y Baelo Claudia, así como a la cultura de Tarteso, a la que dedicó una parte notable de sus publicaciones”.

En todo caso, este pionero de la arqueológica científica “desarrolló una intensa labor investigadora, y también divulgadora, a través de sus trabajos de campo, sus escritos, dibujos y fotografías, cuyo conocimiento se va a ver notablemente enriquecido con la digitalización integral de sus fondos por parte del Archivo General de Andalucía”, según valora Del Pozo.

Pintor y arqueólogo

- Publicidad -

Jorge Bonsor Saint Martin (1855-1930), británico nacido en Francia, vivió y trabajó gran parte de su existencia en Andalucía. De familia acomodada, una vez finalizados sus estudios en la Academia de Bellas Artes de Bruselas, donde fue premiado como artista-arqueólogo, emprendió, como era habitual entre los pintores románticos de la época, un viaje de estudios por España y por Marruecos en busca de inspiración, travesía que le cambiaría la vida.

Y es que, en 1880, al llegar a la localidad sevillana de Carmona en 1880 para una breve visita, tomó la decisión de instalarse en ella. Asistió a las aperturas de las primeras tumbas de la necrópolis romana, y su fascinación fue tal que adquirió los terrenos del yacimiento, para dedicarse a la arqueología para siempre.

Sus trabajos no solo se centraron en la comarca sevillana de Los Alcores, sino que le llevaron a excavar en gran parte de Andalucía occidental: en el valle del Guadalquivir, en Baelo Cladia y en el Coto de Doñana, siendo un pionero de la arqueología de Tarteso. Acumuló una impresionante cantidad de objetos procedentes de sus excavaciones, que exhibió en el castillo de Mairena del Alcor, adquirido por él con tal fin y que, tras rehabilitarlo, pasó a convertir en su residencia, tras su matrimonio con Gracia Sánchez Trigueros en 1907.

Sus trabajos merecieron el reconocimiento de numerosas instituciones científicas, como la Real Academia de la Historia, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando o la Hispanic Society of America.

- Publicidad -

A pesar de que su metodología de trabajo arqueológico hoy día puede resultar un tanto simple, supuso el inicio de la ruptura de la tradición anticuarista, centra da en la recopilación de objetos con fines coleccionistas y el inicio de la arqueología científica en el suroeste peninsular.

Archivo documental

En 1930, pocos meses antes de morir, Jorge Bonsor cedió al Estado la Necrópolis de Carmona, junto con su museo, si bien mantuvo la propiedad de un su inmenso legado arqueológico, artístico y documental que, tras diversos avatares, también terminaría en manos públicas.

Así, su archivo permaneció en su casa-castillo hasta que ingresó, bajo la forma de comodato del Ayuntamiento de Mairena del Alcor, en el Archivo General de Andalucía, dependiente de la Consejería de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte, el 23 de mayo de 1989, donde comenzó su tratamiento archivístico: limpieza, conservación preventiva, restauración, instalación en contenedores de conservación, organización, descripción y digitalización, con la finalidad de su disposición pública.

La parte más voluminosa del archivo se debe a su actividad profesional: estudios previos, notas y diarios de excavaciones, libros de gastos y numerosos dibujos, mapas, planos que les servían de apoyo. También se conservan sus variados estudios sobre historia y arqueología, algunos de ellos no publicados.

Entre toda esta producción, destacan las fotografías que realizó como registro de su actividad arqueológica, una de sus grandes aportaciones a la metodología científica; y los dibujos, de extraordinaria calidad dada su formación artística, que trazó con la misma finalidad, siendo el primer arqueólogo en España que utilizó el dibujo sistemáticamente como método de apoyo arqueológico.

De sus documentos de carácter personal, hay que desatacar su correspondencia familiar, sus carnets de identidad y filiación, títulos y menciones honoríficas y sus libros de gastos, que abarcan de 1900 a 1930, en los que anotaba meticulosamente todos los movimientos de la economía familiar, por nimios que fueran. Tampoco se puede olvidar su biblioteca, compuesta por monografías, revistas, folletos, impresos, recortes de prensa y postales.

Gracias a la conservación de este extraordinario archivo, disponible para consulta en el Archivo General de Andalucía, los investigadores actuales están reivindicando su figura como uno de los primeros en aplicar métodos científicos novedosos en sus excavaciones, como la fotografía, y sus logros como primer y auténtico desvelador de la cultura material tartésica.

Últimas noticias