La Casa de la Provincia de la Diputación de Sevilla acoge en su Sala Triunfo, hasta el próximo 30 de octubre, la exposición ‘El Cuerpo Errante. Exilio Español 1939-1975’, un proyecto del Centro de Estudios de Memoria y Derechos Humanos de la UNED (CIEMEDH), a través de Mapas de Memoria, que investiga desde hace más de quince años las múltiples formas de la violencia política, así como el proceso de transmisión de la memoria.
‘El Cuerpo Errante’ explora los caminos de la memoria atravesada por el exilio de republicanos españoles: objetos, imágenes y documentos, que conservan en sus formas y desgastes el esfuerzo por mantener vivo un mundo afectivo e ideológico condenado al destierro. La muestra está comisariada por Jorge Moreno Andrés, profesor y doctor en Antropología Social y Cultural por la UNED, y Julián López García, director del CIEMEDH.
En la inauguración y apertura al público hoy, han participado el diputado provincial de Cultura y Ciudadanía, Casimiro Fernández, y el secretario de Estado para la Memoria Democrática, Fernando Martínez, acompañados por ambos comisarios y por el coordinador de la Casa de la Provincia, representantes de la Secretaría de Estado, del Observatorio Provincial de la Memoria Democrática y de asociaciones memorialistas y familiares de personas exiliadas que han aportado algunos de los objetos, postales, fotografías y manuscritos que se exponen en la muestra.
La Diputación de Sevilla complementa la programación que el Área de Cultura y Ciudadanía ha desarrollado, como conmemoración este año del 90ª aniversario de la sublevación de la Guerra Civil española y el 14 de junio como Día de la Memoria Democrática de Andalucía, con la instalación en la Casa de la Provincia de esta exposición que ya ha pasado por Madrid, con gran éxito de visitas en la Casa de América: más de treinta mil personas, y para la que Sevilla será preludio de su salto a tierras latinoamericanas.
“NOS HEMOS EMOCIONADO, ESTREMECIDO, REÍDO, APABULLADO…”
Casimiro Fernández ha recordado en su intervención los principales hitos de esta conmemoración, poniendo el acento en “la necesidad de seguir arrojando luz donde durante tanto tiempo ha habido silencio, desconocimiento o represión. De arrojar luz donde determinados pactos quieren volver a llenarlo todo de tinieblas. De reivindicar la memoria democrática como un ejercicio de justicia, de dignidad y de reparación con el presente y el futuro”.
“Se nos propone acercarnos al exilio republicano desde una perspectiva profundamente humana: las experiencias cotidianas de quienes tuvieron que abandonar nuestro país y reconstruir sus vidas lejos de él y se nos recuerda que la memoria es capaz de habitar en las pequeñas cosas, en objetos que han sobrevivido al paso del tiempo conservando el dolor del desarraigo, pero también la esperanza, los afectos y la voluntad de no olvidar”.
Para el diputado Fernández, “visitar ‘El Cuerpo Errante’ es una experiencia que no va a dejar indiferente a nadie’ y, para ilustrarlo, ha destacado el comentario que dejó por escrito una de las personas visitantes de la muestra en Madrid: “Nos hemos emocionado, estremecido, reído, apabullado… (…) Esta exposición debería ser permanente. Como permanente es nuestra necesidad de seguir abriendo luces”. Y ha reafirmado el compromiso de la Diputación con la Memoria Democrática, “que es innegociable, porque no puede haber concordia alguna que se base en el olvido y en cunetas sin abrir”.
DETENERSE Y MIRAR DE FRENTE LO QUE NO SE NOS HA QUERIDO CONTAR
Por su parte, el secretario de Estado para la Memoria Democrática, Fernando Martínez, ha insistido en que ésta “no es una exposición al uso”. “Es una muestra que invita a detenerse y a mirar de frente lo que no se nos ha querido contar, lo que se ha querido tener en silencio, que son tantas vidas truncadas por la violencia, y que a través de los objetos, pequeños objetos que han estado siempre ocultos en el desván, para que no se vieran, nos acerquemos a los perdedores de la guerra”.
“La exposición establece muchos diálogos y cada sección establece un diálogo diferente, con las víctimas, con los familiares, con la vida cotidiana que se truncó, con la justicia, con los pequeños gestos de resistencia en medio de la dictadura, que son los que daban un hilo de esperanza, como pueden ser esas cartas con los sellos de Franco al revés. Diálogo entre América y España, entre el silencio y la nostalgia, entre lo oculto y lo manifiesto. Son objetos – un pañuelo, una piedra, un anillo-, que encierran algo más grande, que es la memoria, y que hablan de dos vidas. La vida de los que se quedan y sufren la represión y la vida de los que tienen forzosamente que partir”.
EL PROYECTO EXPOSITIVO
Los comisarios del proyecto, los investigadores Jorge Moreno Andrés y Julián López García, han explicado que la muestra articula en dos ejes —comunicación y memoria— y se organiza en seis propuestas expositivas autónomas. El recorrido está pensado para que el visitante se relacione con el pasado desde gestos diversos: girar una imagen para descubrir su reverso, atravesar un bosque de palabras, abrir armarios, sentarse a escuchar voces, cruzar un pasillo sonoro o deambular por un desván. “Al pasado se accede por distintas vías”, han señalado los comisarios, “Y cada una de estas acciones invita a una forma distinta de encuentro con la memoria del exilio”.
Ese planteamiento responde a una idea central del proyecto: que la memoria no se contempla solo con la mirada, sino que se experimenta con el cuerpo. “El visitante tiene que poner el cuerpo de una manera distinta en cada una de las salas. Abrir un armario para descubrir una pequeña piedra cargada de historia,atravesar décadas de cartas escritas por una madre a su hijo o sentarse a escuchar una voz, obliga a una implicación emocional que va más allá de la observación pasiva”.
El recorrido culmina en un desván concebido como un espacio de tránsito entre la nostalgia y la acción. Un lugar que remite a la memoria infantil, al desorden y a la imaginación, y que invita a deambular sin un itinerario cerrado, un espacio que apela a una memoria viva y creativa, “porque un desván está desordenado y quien transita por él comienza a ordenarlo de una manera imaginativa y, al mismo tiempo, vital”.



