El Centro de Conservación de la Biodiversidad Zoobotánico de Jerez, en Jerez de la Frontera (Cádiz), ha conseguido el nacimiento de los primeros torillos andaluces en el marco del programa de reintroducción de la especie que se desarrolla en la comunidad autónoma. Se trata de seis pollos, procedentes de las primeras puestas realizadas por dos hembras del grupo de 18 aves que llegaron el pasado mes de septiembre desde Marruecos. Existe, además, un séptimo huevo que permanece en incubación y que presenta una evolución favorable.
El programa de reproducción ‘ex situ’ del torillo andaluz (Turnix sylvaticus sylvaticus), especie extinguida en España, constituye una de las actuaciones de conservación de fauna más relevantes del contexto internacional. La Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía colabora en el mismo con otras administraciones, instituciones científicas y entidades especializadas de España y Marruecos.
El punto de partida ha sido el traslado a Andalucía de 18 ejemplares de torillo andaluz procedentes de Marruecos. La adaptación de los ‘fundadores’ a sus respectivas instalaciones en el Zoobotánico de Jerez ha sido muy favorable. Desde su llegada, las aves mostraron un comportamiento normal y, en apenas un mes y medio, dos hembras han realizado sus primeras puestas, con cuatro huevos en una instalación y tres en otra.
Los siete huevos fueron sometidos a incubación artificial, con condiciones de temperatura y humedad ajustadas a sus requerimientos. Los técnicos del Centro de Conservación de la Biodiversidad supervisaron el desarrollo embrionario mediante ovoscopia, con dos revisiones semanales para comprobar la evolución de los embriones. Además, se tomaron medidas biométricas de cada huevo y se conservaron muestras para futuros estudios, con el objetivo de ampliar el conocimiento sobre la biología reproductiva de la especie y mejorar los protocolos de manejo.
Los seis primeros huevos eclosionaron con éxito y sin necesidad de intervenir durante el proceso. Los pollos nacieron entre la madrugada del domingo 11 de octubre y la tarde del lunes 12 y presentan una evolución favorable. Tras ello, pasaron a la nacedora, donde se controla la temperatura y la humedad. En concreto, la temperatura se reduce progresivamente, en torno a 0,5 °C al día, en función de la edad y la evolución de los ejemplares.
Cada pollo cuenta con una anilla identificativa que permite llevar un seguimiento individual de su crecimiento y desarrollo. De hecho, la identificación y el registro de los datos son muy importantes para la gestión genética de la población reproductora, la planificación de las futuras parejas y el control de la consanguinidad.
En cuanto a la alimentación durante los primeros días, reciben tomas cada 30 minutos, y en cada una de ellas se registra la cantidad de piezas consumidas por cada ejemplar para controlar su ingesta y desarrollar un seguimiento más detallado.
En esta primera fase, la dieta se basa principalmente en larvas de tenebrio y pequeños grillos. A medida que los pollos crecen, se incorporan progresivamente otros alimentos, como mixtura de semillas para canarios, pienso para aves insectívoras, zanahoria, vegetales de hoja verde y mijo, entre otros.
Seguimiento individualizado
También el cuidado de los 18 ejemplares llegados hace un mes constituye una parte esencial del programa. A diario, reciben su alimentación a primera hora de la mañana y disponen de agua fresca siempre. Además, se les suministran las larvas de tenebrio dos veces al día como complemento alimenticio y para enriquecimiento ambiental, al estimular las conductas de búsqueda y captura de presas.
Durante el seguimiento diario, se pueden observar distintos aspectos, como los baños de arena, cantos y la preferencia de algunos por unas zonas u otras dentro de cada recinto. Esto permite conocer mejor su comportamiento, así como mover a ejemplares de una instalación a otra si se percibe incomodidad o malestar en ese espacio o grupo.
Los recintos disponen de zonas de sol y sombra y áreas de refugio. Durante la noche, los animales cuentan con focos de calor de 250 vatios.
El seguimiento se amplía con cámaras de videovigilancia instaladas en algunos puntos, así como en la zona donde se encuentran las incubadoras y en otra donde están las crías. Esto permite observar el comportamiento de los adultos, supervisar las eclosiones y la evolución de los pollos.
El seguimiento individual de los ejemplares, el registro de los datos, biometría y la evaluación del desarrollo de los pollos posibilitará generar información muy útil para mejorar su manejo y orientar las futuras decisiones de gestión de la población
Especies amenazadas
La cría ‘ex situ’, es decir, fuera del medio natural y bajo cuidados especializados, proporciona un margen de seguridad frente al riesgo de extinción. El planteamiento en el programa de reintroducción del torillo andaluz sigue el camino utilizado para recuperar otras especies muy amenazadas, como el lince ibérico. El propósito es que, una vez se establezca un núcleo reproductor firme en Jerez, sus descendientes puedan participar en futuros programas de conservación ‘in situ’, dentro del hábitat natural, mediante su reintroducción en enclaves seleccionados del litoral andaluz.
Tras el traslado de los 18 primeros torillos, está previsto desarrollar, al menos, cuatro campañas más en Marruecos durante los próximos años, con el fin de reunir un grupo reproductor suficiente y con la mayor variabilidad genética posible. El objetivo es evitar la consanguinidad y mantener una población sana, aspectos fundamentales en el manejo de las aves. Conforme el núcleo de cría se consolide, podrán multiplicarse las posibilidades de reintroducción en Andalucía y de fortalecimiento de la propia población.
En paralelo, se ha establecido un segundo núcleo de conservación ‘ex situ’ en el Parque Zoológico de Aïn Sebaâ, en Casablanca. Este núcleo y el de Jerez se gestionarán de forma coordinada, con el ‘studbook’ o libro genealógico de la población cautiva centralizado en el andaluz.
Estudios de biología y comportamiento
Los registros históricos europeos y las investigaciones realizadas durante las últimas décadas en la población de Marruecos han aportado información sobre la biología del torillo andaluz y sus patrones de actividad. Este conocimiento ha servido para estudiar la viabilidad de todas las fases del proyecto que ahora se lleva a cabo, desde la obtención de ejemplares de la población donante y su cría en cautividad hasta una posterior reintroducción. Las aves mantenidas en el Zoobotánico de Jerez también facilitarán estudios de fisiología, biología y comportamiento que ayuden a conocer mejor la especie y comprender las causas de su retroceso.
La única población constatada de torillo andaluz sobrevive en un enclave del litoral atlántico de Marruecos, vinculada a cultivos y huertas tradicionales, y está formada por unos pocos cientos de individuos. Los últimos registros apuntan a una tendencia descendente, lo que sitúa a esta población en una situación muy vulnerable.
La especie ocupó anteriormente un territorio mucho más amplio de la cuenca mediterránea, pero terminó desapareciendo del resto de su área de distribución histórica. La urbanización de la costa y la intensificación de la agricultura durante los siglos XIX y XX se encuentran entre las causas de ese declive. La población marroquí constituye, por ello, la pieza clave para intentar recuperar su distribución y, al mismo tiempo, mejorar sus posibilidades de conservación en el enclave donde aún permanece en libertad.




