Los datos obtenidos gracias a dispositivos wearables destacan la importancia de la persistencia de determinados estímulos mecánicos para favorecer la adaptación ósea a esta patología
Un equipo liderado por los investigadores de la Universidad de Sevilla Borja Sañudo y Sergio Tejero, en colaboración con profesionales del Hospital Universitario Virgen del Rocío, ha desarrollado una aplicación pionera capaz de registrar de forma objetiva la carga osteogénica que recibe el hueso durante la actividad física. WEAPOM ha sido concebida para avanzar desde las recomendaciones generales de actividad física hacia una prevención de la osteoporosis más objetiva, personalizada y medible.
La osteoporosis afecta especialmente a las mujeres después de la menopausia y continúa siendo uno de los grandes retos de salud pública asociados al envejecimiento. Su evolución puede permanecer silenciosa durante años y, con frecuencia, la primera señal clínica aparece cuando ya se ha producido una fractura por fragilidad. Frente a este problema, un equipo de investigadores de la US y el Hospital Universitario Virgen del Rocío ha desarrollado esta herramienta digital instalada en un dispositivo wearable.
El proyecto parte de una pregunta fundamental: ¿es suficiente decirle a una mujer que camine más o que haga ejercicio, o necesitamos saber si sus huesos están recibiendo realmente un estímulo adecuado? WEAPOM es capaz de medir algo que hasta ahora era difícil controlar fuera del laboratorio. La herramienta permite integrar información procedente de dispositivos wearables y monitorizar de forma continua distintos componentes de la actividad física de las mujeres.
Pero su principal innovación va más allá de contar pasos. WEAPOM ha sido diseñada para registrar de forma objetiva la carga osteogénica, es decir, el conjunto de estímulos mecánicos potencialmente relevantes para provocar una adaptación beneficiosa del hueso. Para ello, puede monitorizar variables como los pasos diarios, la intensidad de la marcha, los saltos, los impactos mecánicos y su acumulación a lo largo del tiempo.
Esto permite conocer no solo cuánto se mueve una mujer, sino también qué tipo de estímulo recibe su sistema óseo, con qué frecuencia y durante cuánto tiempo. El objetivo es transformar los datos generados por el wearable en información útil tanto para la participante como, en el futuro, para los profesionales encargados de prescribir y supervisar ejercicio.
Primeros resultados
Los análisis preliminares del proyecto muestran señales especialmente prometedoras. Los resultados sugieren que no basta con aumentar de forma general la actividad física. La adaptación ósea parece estar más relacionada con la cantidad, la intensidad y, sobre todo, la persistencia de determinados estímulos mecánicos a lo largo de las semanas.
Entre los principales hallazgos destaca una mejora significativa en la densidad mineral ósea del cuello femoral a favor del grupo de intervención, una localización especialmente importante desde el punto de vista clínico por su relación con las fracturas de cadera.
Los análisis también muestran que las mujeres que acumularon una mayor exposición osteogénica durante la intervención presentaron una respuesta trabecular más favorable. En particular, variables como el número de semanas con una dosis osteogénica suficiente, la acumulación de impactos de alta intensidad y otros indicadores globales de carga mecánica se asociaron con mejores parámetros de salud ósea.
La comparación entre mujeres con diferentes niveles de exposición muestra además un patrón muy sugerente: a mayor número de semanas en las que se mantiene una carga osteogénica adecuada, mejor parece ser la respuesta del hueso.
No todos los pasos parecen ser iguales
Otro de los resultados que está despertando especial interés es que la actividad física no parece tener el mismo efecto cuando se analiza únicamente en términos de cantidad. El número total de pasos o el incremento global de actividad física no explicaron por sí solos la respuesta ósea observada.
En cambio, la carga mecánica acumulada, los impactos de determinada intensidad, el volumen de estímulos y su repetición a lo largo de la semana mostraron señales más consistentes. Estos resultados apoyan una idea que podría tener importantes implicaciones para la prevención: para el hueso puede ser tan importante cómo se realiza la actividad física como cuánto se realiza.
Incluso la marcha rápida muestra una tendencia interesante. Los análisis preliminares sugieren que caminar a cadencias más elevadas podría generar una señal más favorable en el cuello femoral que caminar a ritmos moderados, aunque este resultado necesita todavía confirmación en estudios posteriores.
Hacia una prevención más personalizada
El proyecto también está permitiendo identificar qué mujeres podrían responder mejor a este tipo de intervención. De forma preliminar, características como una mayor masa magra, una mejor condición física basal o una mayor competencia mecánica inicial parecen asociarse con respuestas más favorables en determinados parámetros óseos.
Esto abre una línea especialmente relevante: utilizar la información obtenida al inicio del programa para adaptar progresivamente la prescripción de ejercicio a las características de cada mujer. La filosofía del proyecto es clara: pasar del tradicional “haga más ejercicio” a una estrategia en la que sea posible medir, prescribir, monitorizar y ajustar la dosis osteogénica.
Del proyecto de investigación a una posible herramienta preventiva
El desarrollo de WEAPOM no termina con este primer ensayo. La intención del equipo es seguir evaluando y perfeccionando la herramienta, ampliar su validación en nuevas muestras y estudiar con mayor precisión qué niveles de impacto, volumen, frecuencia y persistencia son necesarios para conseguir una respuesta óptima del hueso.
También se pretende continuar mejorando los algoritmos de seguimiento, explorar modelos de personalización de la intervención y estudiar su funcionamiento en escenarios cada vez más próximos a la práctica asistencial.
Entre los próximos objetivos se encuentran evaluar la aceptabilidad, adherencia, seguridad, coste-efectividad y coste-utilidad del programa, así como analizar cómo podría integrarse progresivamente en estrategias de prevención vinculadas al sistema sanitario. La aspiración final es que una herramienta de este tipo pueda contribuir a que los profesionales dispongan de información objetiva para identificar a las mujeres con mayor riesgo y prescribir ejercicio de forma más precisa antes de que aparezca la primera fractura.
Tecnología para prevenir antes de fracturar
WEAPOM representa así un cambio de enfoque: utilizar la tecnología no simplemente para registrar actividad, sino para convertir el ejercicio en una intervención preventiva cuantificable. La propuesta parte de una idea sencilla pero con un enorme potencial sanitario: no se trata únicamente de saber si una mujer se mueve, se trata de conocer si sus huesos están recibiendo el estímulo adecuado y si ese estímulo se mantiene durante el tiempo suficiente.
En un contexto de envejecimiento progresivo de la población y aumento previsto de las fracturas por fragilidad, herramientas capaces de anticiparse al problema podrían convertirse en una pieza importante dentro de las futuras estrategias de promoción de la salud ósea.
El proyecto WEAPOM está financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación de España, en el marco del Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación 2021–2023, a través del proyecto PID2022-142316OB-I00.



