La Hermandad de la Santa Caridad de Marchena acogió el pasado sábado, 3 de octubre, un encuentro con representantes de las hermandades de la Santa Caridad de Sevilla, Cádiz, Sanlúcar de Barrameda, Carmona y Marchena.
El encuentro estuvo marcado por distintos momentos de oración, convivencia y reflexión, además de la puesta en común de la labor que cada una de las hermandades desarrolla al servicio de los más necesitados. Entre los momentos centrales de la jornada destacó la ponencia ofrecida por el obispo auxiliar de Sevilla, monseñor Teodoro León, bajo el título Vivir con las lámparas encendidas. El discurso de la verdad del venerable Miguel Mañara para el siglo XXI.
La intervención se planteó como una actualización espiritual del Discurso de la Verdad de Miguel Mañara, en el marco de los actos previos al IV centenario de su nacimiento, que se celebrará el 3 de marzo de 2027. Monseñor León presentó el texto como una llamada “fuerte, directa y exigente” que continúa interpelando al hombre contemporáneo.
De los ídolos del siglo XVII a las vanidades de hoy
El obispo auxiliar centró su reflexión en cuatro grandes cuestiones: la verdad de la condición humana, los nuevos ídolos contemporáneos, la memoria cristiana de la muerte y la caridad como verdad definitiva de la vida.
En este sentido, uno de los aspectos más destacados de la ponencia fue la actualización de la crítica que Mañara hacía a las vanidades de su tiempo. Si el venerable denunciaba entonces la búsqueda de honores, riquezas, títulos y prestigio, hoy, señaló monseñor León, “esas mismas tentaciones pueden adoptar nuevas formas: la imagen, el consumo, el poder y el éxito”.
Especial atención dedicó a la cultura de la exposición permanente y a la búsqueda de aprobación a través de las redes sociales. “Sin demonizar estos medios, que pueden ser instrumentos de comunicación, evangelización y encuentro” advirtió del riesgo de “vivir pendientes de la mirada de los demás y de construir una imagen alejada de la verdad de la propia vida”.
También recordó que el poder y el éxito no pueden convertirse en criterios para medir la fecundidad de una vida cristiana. “Frente a una cultura que valora lo visible y lo eficaz, el Evangelio pone en el centro la entrega, el servicio y la fidelidad humilde”.
Escuela de libertad
Otro de los ejes de la reflexión fue la memoria cristiana de la muerte. Monseñor León señaló que, aunque la sociedad contemporánea tiende a ocultarla o silenciarla, “la muerte puede ayudar al creyente a recuperar una mirada más profunda sobre la existencia”.
“La memoria de la muerte -explicó- no debe conducir al miedo ni a una espiritualidad sombría, sino ayudar a distinguir lo esencial de lo secundario, a cuidar las relaciones, a perdonar y a no aplazar indefinidamente la conversión”. En esta línea subrayó que “la memoria de la muerte, vivida cristianamente, es escuela de libertad”.
Esta reflexión quedó unida a la esperanza cristiana. Así. “la muerte no constituye la última palabra para quien cree en Cristo resucitado, por lo que la seriedad con la que el cristiano contempla la vida debe ir siempre acompañada de la confianza en la misericordia de Dios”.
De la verdad a la caridad


Para monseñor León, la vida de Mañara constituye el comentario vivo de su Discurso de la Verdad: la contemplación de la muerte terminó conduciéndolo a servir la vida de los más pobres.
Por tanto, “en una sociedad marcada por la abundancia de información, imágenes y conexiones” pero también por el riesgo de la soledad y la indiferencia, el obispo auxiliar invitó a pasar “del ruido a la verdad, y de la verdad a la caridad”. Una caridad que no puede quedarse en las palabras, “sino que debe traducirse en fraternidad, misericordia y servicio concreto”.
La jornada de Marchena permitió a las distintas hermandades de la Santa Caridad reencontrarse con la raíz de su misión y renovar su compromiso de servicio. Una misión que, a la luz del legado de Miguel Mañara, invita a vivir con las lámparas encendidas, dejando atrás la apariencia y la vanidad para caminar hacia la verdad, la esperanza y la caridad.



