jueves, 1 octubre 2026

La Facultad inaugura el curso académico con una reflexión sobre la santidad y la belleza

La Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla ha celebrado este jueves, 1 de octubre, el acto de apertura del nuevo curso. La jornada ha reunido a la comunidad académica y eclesial en torno a la celebración de la Eucaristía, la presentación de la memoria del pasado curso y la lección inaugural, pronunciada por monseñor Fabio Fabene, secretario del Dicasterio de las Causas de los Santos.

La Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla ha celebrado este jueves, 1 de octubre, el acto de apertura del nuevo curso. La jornada ha reunido a la comunidad académica y eclesial en torno a la celebración de la Eucaristía, la presentación de la memoria del pasado curso y la lección inaugural, pronunciada por monseñor Fabio Fabene, secretario del Dicasterio de las Causas de los Santos.

La jornada ha comenzado en la Capilla Mayor del Seminario Metropolitano con la celebración de la misa, presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, y concelebrada por monseñor Fabene; el obispo de Huelva, monseñor Santiago Gómez; el obispo de Coria-Cáceres, monseñor Jesús Pulido; el obispo de Asidonia-Jerez, monseñor José Rico; el obispo auxiliar de Sevilla, monseñor Ramón Valdivia; el decano de la Facultad, Manuel Palma, y un numeroso grupo de sacerdotes, miembros del claustro de profesores de la Facultad.

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“Buscadores incansables de la Verdad”

La Facultad inaugura el curso académico con una reflexión sobre la santidad y la bellezaEn su homilía, monseñor Saiz Meneses ha situado el comienzo del nuevo curso bajo la luz de Pentecostés y ha recordado que el Espíritu Santo está en el origen de la Iglesia y acompaña también la misión propia de una institución dedicada a “pensar la fe”. El Gran Canciller de la Facultad ha subrayado la estrecha relación entre el conocimiento de Dios, el amor y el anuncio, señalando que el estudio teológico no puede reducirse a la mera adquisición de conocimientos, sino que está llamado a conducir a la auténtica sabiduría y a formar discípulos capaces de anunciar a Cristo con la palabra y con la vida. Concretamente, ha citado al teólogo von Balthasar quien insistió en que la teología auténtica “es inseparable de la santidad” y advirtió que “separar el conocimiento de Dios de la comunión con Él produce, a lo sumo, erudición religiosa, pero nunca conduce a la auténtica sabiduría”.

En este sentido, ha invitado a toda la comunidad académica a afrontar el nuevo curso como “buscadores incansables de la Verdad” y “testigos gozosos del amor que da razón de nuestra esperanza”, poniendo el trabajo docente, investigador y formativo de la Facultad bajo la acción del Espíritu Santo.

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El arzobispo ha concluido su homilía refiriéndose nuevamente a Pentecostés: “Von Balthasar resumía todo el edificio de la fe en una sola afirmación: ‘Solo el amor es digno de fe’, porque únicamente el amor demuestra, con la evidencia de la propia vida, que Dios es verdadero. Para él -continuaba don José Ángel-, el amor de Dios revelado en Cristo y derramado por el Espíritu Santo en Pentecostés es el único fundamento y criterio que vuelve creíble el cristianismo”.

Memoria del curso académico 2025-26

Tras la celebración eucarística, el Salón de Actos de la Facultad ha acogido la sesión académica. Esta ha comenzado con la presentación de la Memoria del curso 2025-2026, reflejo de la intensa actividad docente, investigadora, cultural, pastoral e institucional desarrollada durante el pasado año académico.

La memoria ha puesto de manifiesto un curso marcado por la consolidación y el crecimiento de la actividad de la Facultad. Junto al desarrollo de los distintos ciclos de estudios y la celebración de numerosas jornadas, conferencias y actividades promovidas por sus departamentos y cátedras, el curso pasado destacó el impulso del Plan Estratégico 2025-2030, el fortalecimiento de las relaciones con otras instituciones académicas y eclesiales y la labor desarrollada en favor de los alumnos mediante becas y ayudas al estudio.

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El documento recoge, asimismo, la actividad investigadora y editorial de la Facultad, el crecimiento de la Biblioteca Benedicto XVI y las distintas colaboraciones pastorales e institucionales desarrolladas durante el curso.

Santidad y belleza como camino hacia Dios

Para concluir la jornada de inicio de curso, monseñor Fabio Fabene, secretario del Dicasterio de las Causas de los Santos, ha pronunciado la lección inaugural titulada ‘Escoger ejemplos de vida buena (León XIV). Desafíos y misión de la Iglesia contemporánea’.

En su intervención, monseñor Fabene ha profundizado en la relación entre santidad y belleza y ha presentado la via pulchritudinis —el camino de la belleza— como una vía privilegiada para acercarse a Dios. La belleza cristiana, ha explicado el ponente, no puede reducirse a “una categoría meramente estética, sino que remite a la verdad y a la bondad de Dios”. Del mismo modo, “la santidad no consiste únicamente en una perfección moral alcanzada mediante el esfuerzo humano, sino en una progresiva configuración con Cristo por la acción de la gracia”. Desde esta perspectiva, “la vida santa aparece como la forma más elevada de la belleza creada”.

Por otra parte, a partir de autores como san Agustín, santo Tomás de Aquino y Hans Urs von Balthasar, monseñor Fabene ha ido mostrando cómo la tradición cristiana ha reconocido en la belleza una capacidad singular para elevar al ser humano hacia el misterio de Dios y cómo la vida de los santos constituye una de sus expresiones más altas.

La belleza en tiempos de IA

Su reflexión se ha detenido también en algunos de los desafíos propios de nuestro tiempo, especialmente los derivados de la revolución digital y de la inteligencia artificial: “Lo digital modela nuestro modo de vivir, de pensar y de relacionarnos, y también influye en nuestra relación con Dios. La espiritualidad se transforma en virtual, lo sobrenatural es sustituido por la realidad artificial-tecnológica y desvinculado de la experiencia cotidiana”. Al respecto, ha citado la encíclica del papa León XIV Magnifica humanitas sobre el cuidado de la persona humana en la era de la inteligencia artificial y ha recordado la advertencia del Santo Padre sobre el riesgo de que la inteligencia artificial simule la comunicación humana. “Más profundamente, -ha insistido el secretario del Dicasterio- denuncia un paradigma en el que la plenitud de la vida se identifica con la reducción de la fragilidad, la eliminación de lo imprevisto y el control de todo». Ante la posibilidad de producir artificialmente formas cada vez más convincentes de belleza, monseñor Fabene ha hecho hincapié en la importancia de “custodiar la belleza de lo humano y en reconocer en el corazón de la persona el lugar donde Dios desea habitar”.

Antonio Gaudí y la Sagrada Familia

La figura de Antoni Gaudí y la Basílica de la Sagrada Familia han servido al ponente como expresión concreta de la relación entre arte, fe y santidad. Monseñor Fabene ha presentado la obra del arquitecto como ejemplo de una belleza capaz de convertirse en lenguaje de fe y de conducir, a través de lo visible, al encuentro con Dios.

Gaudí, ha explicado citando a Benedicto XVI, “transformaba su creatividad y sus capacidades en alabanza y testimonio”. Por tanto, “no construye solamente una obra maestra arquitectónica, sino que realiza un camino espiritual que conduce a un encuentro con Cristo vivo, en continuidad con la idea de que la belleza debe inspirar el arte de vivir según el Evangelio”.

Una espiritualidad para el siglo XXI

El secretario del Dicasterio para la Causa de los Santos ha concluido su intervención expresando su deseo de que la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla pueda ofrecer una contribución filosófica y teológica a la elaboración y propuesta de una espiritualidad para el siglo XXI, profundizando en las líneas trazadas por el magisterio de León XIV.

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