jueves, 24 septiembre 2026

Elder Tavares afronta el diaconado como “una llamada a servir de una manera nueva a Dios y a los demás”

El próximo sábado, 26 de septiembre, Elder João Tavares dará un paso más en su formación para el sacerdocio. Será ordenado diácono junto a otros tres seminaristas en una ceremonia en la Catedral presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses. La suya fue una vocación temprana que surgió tras acercarse a la Iglesia Católica tras haber coqueteado con otras religiones. Desde entonces, ha podido reconocer las huellas de Dios en su vida que lo han traído hasta este momento, ante su inminente ordenación diaconal. 

El próximo sábado, 26 de septiembre, Elder João Tavares dará un paso más en su formación para el sacerdocio. Será ordenado diácono junto a otros tres seminaristas en una ceremonia en la Catedral presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses. La suya fue una vocación temprana que surgió tras acercarse a la Iglesia Católica tras haber coqueteado con otras religiones. Desde entonces, ha podido reconocer las huellas de Dios en su vida que lo han traído hasta este momento, ante su inminente ordenación diaconal. 

¿Cómo nació tu vocación? ¿Cómo lo recibió tu familia?

- Publicidad -

Mi vocación nació a partir de mi vuelta a la Iglesia Católica. Durante algunos años me había alejado de ella e incluso llegué a formar parte de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En aquel momento era bastante crítico con la Iglesia Católica y, precisamente por curiosidad y con la intención de conocerla mejor para poder criticarla con más argumentos, un día asistí como mero espectador a una celebración de confirmaciones.

Durante aquella Eucaristía, el Señor se valió de la homilía del obispo para tocar mi corazón. A partir de entonces comencé a acercarme de nuevo a la Iglesia Católica y, poco a poco, fui sintiendo que quizás el Señor me estaba llamando a entregarme a Él.

Cuando tomé la decisión, la primera persona con la que hablé fue mi madre. Tenía cierto miedo por cómo pudiera reaccionar, pero recibió la noticia con normalidad, apoyo y alegría. En el resto de mi familia inicialmente no encontré tanto apoyo, pero con el paso del tiempo, al ver que realmente era lo que quería y que era feliz siguiendo este camino, la mayoría ha ido cambiando de opinión.

- Publicidad -

¿A qué personas recuerdas como imprescindibles en tu camino de discernimiento vocacional? ¿Hubo resistencias por tu parte?

Durante mi discernimiento no estuve solo. Recuerdo especialmente al padre José Mario, que entonces era mi párroco. Desde el primer momento estuvo a mi lado, acompañándome en todos los sentidos y siendo para mí un ejemplo de entrega y servicio a Dios.

También fue muy importante el padre Benvindo, que por entonces era seminarista en la parroquia y se estaba preparando para recibir la ordenación diaconal. Me apoyó mucho y dedicó parte de su tiempo a ayudarme, incluso con mis estudios.

Por mi parte no hubo grandes resistencias, aunque al principio sí sentí cierto miedo ante la posibilidad de dejarlo todo para seguir un camino que para mí era desconocido, confiando únicamente en el Señor. Sin embargo, durante todo este proceso he podido experimentar que Él no me ha dejado solo en ningún momento.

- Publicidad -

 ¿Qué sentiste la primera vez que entraste en el Seminario ya como seminarista de Sevilla?

Recuerdo aquel momento con una mezcla de ilusión, incertidumbre y también algo de miedo. Llegaba a un país diferente, con otro idioma, otras costumbres y una forma de vida nueva para mí. Sabía que comenzaba una etapa importante de mi formación y que tendría que aprender muchas cosas.

Sin embargo, desde el principio me sentí muy bien acogido por los compañeros y los formadores. Esa acogida hizo que poco a poco Sevilla y el Seminario se fueran convirtiendo también en mi casa. Mirándolo ahora con perspectiva, aquel primer día fue el comienzo de una etapa fundamental de mi vida, en la que he podido crecer tanto humana como espiritualmente.

¿Qué destacarías de tu formación en el Seminario? ¿Cómo describirías estos años como seminarista?

Estos años de Seminario han supuesto para mí un proceso de transformación continuo. La persona que entró en el Seminario Menor en septiembre de 2018 no es la misma que soy hoy.

El Seminario me ha hecho crecer como persona y también espiritualmente. Es un camino en el que cada día hay que volver a decir “sí” al Señor. He aprendido de mis compañeros, de los formadores, de los fieles de las distintas parroquias por las que he pasado y, especialmente, de mis propios errores y debilidades.

Además, recientemente tuve la oportunidad de hacer Cursillos de Cristiandad, una experiencia que ha supuesto un antes y un después en mi proceso de discernimiento. El Señor lo puso en mi camino cuando más lo necesitaba y me ha ayudado a estrechar mi relación con Él, a escuchar mejor su voz y a continuar diciéndole que sí a su llamada.

¿Cómo te estás preparando para dar el paso al diaconado? ¿Qué expectativas tienes al respecto?

Estoy viviendo este tiempo como una etapa de preparación especialmente intensa, intentando cuidar todavía más mi relación con el Señor a través de la oración y viviendo con profundidad todo lo que el Seminario y la pastoral me ofrecen.

Después de tantos años de formación, siento que llega un momento importante en el que todo lo aprendido se va haciendo cada vez más concreto. No espero que el diaconado sea simplemente un paso más dentro de la formación, sino una llamada a servir de una manera nueva a Dios y a los demás.

Lo afronto con mucha ilusión, pero también siendo consciente de la responsabilidad que supone. Espero poder vivirlo con humildad, dejándome guiar por el Señor y poniendo los dones que Él me ha dado al servicio de la Iglesia y de las personas que vaya encontrando en mi camino.

El diaconado no es la meta, pero sí una parada importante en tu formación como sacerdote de Cristo. ¿Qué supone para ti este momento? ¿Cómo lo estás viviendo?

Para mí supone confirmar de una manera más profunda aquel “sí” que un día comencé a darle al Señor. No lo veo como una meta alcanzada, sino como un paso más dentro de un camino que comenzó hace años y que continúa cada día.

Lo vivo con mucha alegría y agradecimiento, pero también con respeto, porque soy consciente de lo que significa ponerse al servicio de Cristo y de su Iglesia. Durante estos años el Señor me ha ido formando a través de muchas personas, experiencias, alegrías y también dificultades, y ahora siento que todo eso me ha ido preparando para este momento.

Intento vivirlo con confianza, sabiendo que no se trata únicamente de mis capacidades, sino de dejar que Dios actúe a través de mí. Para mí, el diaconado significa ante todo servicio: estar disponible para Dios y para los demás.

¿Qué consejo le darías a aquellos jóvenes que sienten la llamada de Dios pero no se atreven a decirle que sí?

Les diría que no tengan miedo y, sobre todo, que no intenten responder a todas las preguntas antes de comenzar el camino. Cuando yo empecé también tenía miedo de dejar cosas atrás y de adentrarme en algo desconocido.

Muchas veces queremos tener todo claro antes de dar un paso, pero la vocación se va descubriendo poco a poco. Lo importante es confiar en el Señor, dedicar tiempo a la oración y dejarse acompañar por personas que puedan ayudar en el discernimiento.

Decirle “sí” a Dios no significa que desaparezcan las dudas o las dificultades, sino confiar en que Él estará presente en medio de ellas.

Si algo he aprendido durante estos años es que la vocación no es solamente una decisión que se toma una vez, sino una respuesta que hay que renovar cada día. Mirando hacia atrás, puedo reconocer cómo el Señor se ha servido de muchas personas y situaciones concretas para acompañarme: desde aquel momento en que volví a acercarme a la Iglesia Católica, pasando por mi familia, sacerdotes, compañeros, formadores, parroquias y tantas personas que he conocido durante estos años.

Ahora, al acercarme al diaconado, solo puedo dar gracias a Dios por todo el camino recorrido y pedirle que me siga dando la fuerza para escuchar su voz y continuar diciéndole que sí allí donde Él quiera llevarme.

 

Últimas noticias