domingo, 20 septiembre 2026

Montellano celebra 300 años de devoción a la Virgen de los Dolores con una Función Solemne presidida por monseñor Saiz

La Parroquia de San José de Montellano acogió este sábado, la Función Solemne con la que concluyó el Septenario en honor de Nuestra Señora de los Dolores, en el marco del 300 aniversario de la Fundación Servita de la Hermandad. La Eucaristía fue presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses.

La Parroquia de San José de Montellano acogió este sábado, la Función Solemne con la que concluyó el Septenario en honor de Nuestra Señora de los Dolores, en el marco del 300 aniversario de la Fundación Servita de la Hermandad. La Eucaristía fue presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses.

Montellano celebra 300 años de devoción a la Virgen de los Dolores con una Función Solemne presidida por monseñor SaizLas antiguas reglas de la Hermandad Servita de María Santísima de los Dolores fueron aprobadas en esta parroquia en 1726. Durante su homilía, monseñor Saiz destacó estos tres siglos de historia como un tiempo de «amor a la Virgen» y de transmisión de una fe que ha llevado a generaciones de montellanenses a permanecer junto a María al pie de la Cruz.

- Publicidad -

El arzobispo invitó a vivir el tricentenario no solo como una celebración histórica, sino como una oportunidad para renovar la vida cristiana. En este sentido, recordó los tres verbos propuestos en su Carta Pastoral con motivo del aniversario: contemplar, agradecer y reparar. «Ellos nos entregaron una devoción; nosotros debemos transmitir una fe viva», afirmó.

Bendición de un azulejo dedicado a la Virgen

Montellano celebra 300 años de devoción a la Virgen de los Dolores con una Función Solemne presidida por monseñor SaizAl término de la Eucaristía se bendijo un azulejo con la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, situado en la esquina de las Hermanas de la Cruz, con motivo de la concesión de una calle dedicada a la Virgen.

- Publicidad -

Don José Ángel subrayó que este gesto debe ser también una invitación a mantener a María presente en la vida cotidiana y, especialmente, en los corazones. «Es importante que María tenga una calle en Montellano; pero también ha de tener sitio en nuestras casas y, sobre todo, en nuestros corazones», afirmó.

Finalmente, el arzobispo animó a la Hermandad a mantener al Señor del Gran Poder en el centro y a seguir siendo una comunidad eucarística y parroquial, comprometida con la formación cristiana, los jóvenes, los pobres y los enfermos.

«Cristo en el centro. María junto a nosotros. Y nosotros trabajando en la viña», concluyó monseñor Saiz Meneses, pidiendo a la Virgen de los Dolores que acompañe a las familias, enfermos, mayores y jóvenes de Montellano y enseñe a todos a permanecer ante la cruz «con fe, con esperanza y con amor».

Galería fotográfica

Últimas noticias