La Casa de Espiritualidad El Pilar de Sanlúcar la Mayor acogió la pasada semana el XIII Congreso Internacional VIDES (Voluntariado Internacional para el Desarrollo, Educación y Solidaridad), una ONGD promovida por el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora (salesianas).
El congreso congregó del 26 al 29 de agosto a más de medio centenar de delegadas, hermanas salesianas y voluntarios de toda la red VIDES, encabezados por la Madre General sor Chiara Cazzuola, que compartieron un encuentro de oración y reflexión sobre los proyectos y la misión de esta organización.
La misa de clausura fue presidida por el obispo auxiliar de Sevilla, monseñor Teodoro León, el pasado 30 de agosto. Una celebración en la que meditó sobre tres aspectos de la Palabra de Dios que podían iluminar la misión de VIDES.
En primer lugar, se refirió al profeta Jeremías (“Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir”), que no propone una “fe tranquila, cómoda o decorativa”, sino que “habla de una llamada que lo ha alcanzado por dentro. Dios lo ha seducido, lo ha tomado, lo ha empujado a anunciar su Palabra, incluso cuando esa Palabra le trae incomprensión, rechazo y sufrimiento”. En este sentido, monseñor León argumenta que también el voluntario cristiano nace de la seducción, no solo desde la sensibilidad social o la generosidad humana: “Nace, en lo más profundo, de haber descubierto que Dios ama a cada persona”. VIDES, con su compromiso educativo y misionero en tantos países, asegura don Teodoro, “nos recuerda que el Evangelio enciente un fuego capaz de abrirnos a los demás”.


En tercer lugar, monseñor León presentó en su homilía una de las grandes paradojas del Evangelio: “Quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará”. El obispo vinculó esta palabra con la experiencia del voluntariado: “El voluntario descubre que cuando entrega tiempo, recibe mucho más. Cuando se acerca al que sufre, su propio corazón se ensancha. Cuando escucha a quien no cuenta, comprende mejor la vida. Cuando educa, también es educado. Cuando sirve, descubre una alegría que no se compra ni se improvisa”.
Don Teodoro León concluyó su homilía pidiendo a Dios por el camino de VIDES, sus proyectos y por todas las personas que forman parte de esta misión educativa y evangelizadora.
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