Cuatro internos del Centro Penitenciario Sevilla II han peregrinado un año más al Santuario de Nuestra Señora de Fátima, acompañados por un capellán, voluntarios y trabajadores del centro penitenciario. La iniciativa, promovida en el marco de la labor de la Pastoral Penitenciaria de la Archidiócesis de Sevilla, ha permitido vivir unos días de convivencia, oración y encuentro.
La peregrinación ha sido organizada por la Hermandad de la Vera Cruz de Marchena, y ha contado con la colaboración de la Hermandad de Fátima de Los Molares, la Hermandad del Rocío de Marchena y la propia Hermandad de la Vera Cruz. Esta colaboración entre distintas instituciones y realidades eclesiales hace posible que las personas privadas de libertad puedan participar en una experiencia de fe fuera del entorno penitenciario, acompañadas durante todo el camino.
Más allá del recorrido hasta el santuario portugués, la peregrinación se convierte en una oportunidad para compartir, rezar, reflexionar y fortalecer los vínculos personales. En palabras del delegado diocesano de Pastoral Penitenciaria, Félix Quijada, «el acompañamiento de capellanes, voluntarios y trabajadores penitenciarios permite generar un clima de cercanía y confianza, poniendo de manifiesto que la atención pastoral a las personas privadas de libertad no se limita al interior de los centros».
En este sentido, «a Pastoral Penitenciaria desarrolla precisamente una labor de acompañamiento a las personas privadas de libertad y de apoyo a sus familias, «promoviendo procesos que contribuyan a su crecimiento personal y espiritual y a su futura reinserción social», ha añadido Quijada.
La peregrinación se suma a las distintas iniciativas que, desde la Pastoral Penitenciaria de la Archidiócesis de Sevilla y con la colaboración de hermandades, parroquias y voluntarios, buscan hacer presente el Evangelio en el ámbito penitenciario y acompañar a las personas privadas de libertad en su camino de transformación y reinserción.



