La investigadora de la US ha impulsado, junto al investigador Airam Rodríguez, una iniciativa que analizará los cambios en el comportamiento acústico de estas especies durante el eclipse solar del 12 de agosto
La investigadora de la Universidad de Sevilla Irene Mendoza, especializada en ecoacústica, lidera ECOECLIPSE, un proyecto científico que estudiará cómo el eclipse del próximo 12 de agosto afecta al comportamiento acústico y a los paisajes sonoros de aves y murciélagos.
La iniciativa, impulsada junto a Airam Rodríguez, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, cuenta con unos 150 colaboradores expertos, que instalarán grabadoras de sonido siguiendo un protocolo común y estandarizado en alrededor de 500 puntos de la península ibérica.
Los dispositivos recogerán los sonidos de la fauna durante los dos días anteriores al eclipse, la jornada del fenómeno y los dos días posteriores, lo que permitirá comparar la actividad acústica antes, durante y después del eclipse.
Investigación pionera en murciélagos
El estudio constituye una investigación pionera: será la primera a nivel mundial en analizar este fenómeno en murciélagos y la primera en Europa en el caso de las aves. Sus resultados permitirán conocer mejor cómo responden estas especies a los cambios de luz y aportar nuevos datos sobre los efectos de la contaminación lumínica.
El proyecto toma como referencia estudios realizados en Estados Unidos durante los eclipses solares de 2023 y 2024, que observaron que estos fenómenos generan una especie de ‘falso atardecer y amanecer’: durante la ocultación del sol disminuye la actividad sonora de las aves y, al finalizar el eclipse, se produce una nueva activación.
En el caso de los murciélagos, el eclipse coincide con el momento del atardecer en el que estas especies comienzan a salir de sus refugios para alimentarse. El estudio permitirá analizar cómo responden al adelanto de la oscuridad y, posteriormente, al regreso de la luz, así como comparar su comportamiento en zonas con distintos niveles de contaminación lumínica. Además, las grabaciones obtenidas generarán un amplio registro de los paisajes sonoros que podrá ser analizado de nuevo en el futuro.



