El titular de la Arquidiócesis de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, ha estrenado esta tarde las predicaciones en la novena a la patrona de Sevilla, la Virgen de los Reyes. El prelado atiende así la invitación realizada por el arzobispo de Sevilla, y devuelve la visita que monseñor José Ángel Saiz Meneses realizó a la archidiócesis centroamericana en septiembre de 2025 con motivo con motivo de dos efemérides: Los 512 años de la creación de Santa María la Antigua, primera diócesis en tierra firme del continente americano; y la celebración del centenario de la elevación de la jurisdicción como sede metropolitana.
En su homilía, monseñor Ulloa ha calificado a la Virgen de los Reyes como “la Madre que desde hace siglos acompaña el caminar de la Iglesia de Sevilla y vela sobre este pueblo con la ternura de quien nunca abandona a sus hijos”. El predicador ha aludido a la transmisión de esta devoción mariana de generación en generación, y se ha reconocido conmovido por “lo que estas paredes han escuchado”. “Han cambiado los tiempos, las generaciones y las circunstancias, pero permanece la misma confianza con la que un hijo se acerca a su madre”, ha añadido.
Más adelante ha reconocido el significado especial que supone para él presentarse en la Catedral de Sevilla: “No vengo solamente como arzobispo de Panamá. Llego como hijo de una Iglesia que recibió el Evangelio gracias a la generosidad de tantos evangelizadores que un día partieron desde esta tierra”, ha subrayado. Por ello, ha querido comenzar sus predicaciones en la novena dando las gracias “a tantos hombres y mujeres que no guardaron para sí el tesoro del Evangelio, sino que lo compartieron con otros pueblos”.
“Toda novena es una peregrinación interior”
En alusión a la festividad de la Transfiguración del Señor, el predicador ha afirmado que “no es una simple coincidencia del calendario litúrgico; es una verdadera pedagogía de Dios”, porque la Iglesia “antes de dirigir nuestra mirada a la Madre, nos lleva hasta el Hijo, porque esa ha sido siempre la misión de María: Conducirnos hacia Jesucristo”.
Ha afirmado que toda novena es “una peregrinación interior”, y ha expresado su deseo de que durante estos nueve días “sea nuestro corazón el que se ponga en camino. Y el primer paso -ha subrayado- consiste en subir al monte con Jesús”. Por ello, ha invitado a la asamblea, que ha llenado la nave del Crucero de la seo hispalense, a escuchar a Jesucristo, “porque la fe comienza siempre escuchando”.
A continuación, se ha detenido en la paradoja de un mundo plagado de tantas voces, de tanta comunicación, que, en cambio, no facilita la verdadera escucha. “El ruido exterior termina muchas veces ocupando también nuestro interior”, ha señalado, antes de proponer el camino a Jesús, al que vincula con la belleza: “El corazón humano fue creado para la belleza. La busca en la naturaleza, en el arte, en la música y en los rostros que ama. Pero, toda belleza creada es apenas un reflejo de la belleza infinita que contemplaron los discípulos en el monte“, ha apuntado.
“La luz de Cristo ya ha vencido a la oscuridad”
En este punto se ha lamentado de que una de las mayores pobrezas de nuestro tiempo sea “haber perdido la capacidad de contemplar”, porque “nos cuesta detenernos, guardar silencio y levantar la mirada. Y cuando dejamos de contemplar a Cristo, terminamos contemplando únicamente nuestros problemas”. “Por eso -ha añadido-, el Señor nos invita hoy a subir al monte. No para huir de la realidad, sino para aprender a mirarla desde Dios”. “La noche puede ser larga, pero la luz de Cristo ya ha vencido a la oscuridad”, ha añadido.


En este punto ha situado el papel de María en nuestra vida: “Ella nunca quiso que las miradas se detuvieran en sí misma. Toda su existencia fue una transparencia que dejaba pasar la luz de su Hijo”. Y este ha sido, a su juicio, el secreto de la devoción de Sevilla a Nuestra Señora de los Reyes: “Este pueblo no ha venido hasta María para quedarse en María. Ha venido porque sabe que ninguna madre conduce mejor hacia Cristo que la Virgen”. El arzobispo de Panamá ha reiterado el factor intergeneracional que define esta devoción mariana, una religiosidad que “está hecha también de esas historias sencillas que no aparecen en los libros, pero que Dios conoce perfectamente”.
“La verdadera grandeza no consiste en conquistar ciudades”
También se ha referido a san Fernando, de quien ha dicho que “comprendió que la verdadera grandeza no consiste en conquistar ciudades, sino en permitir que Cristo conquiste el corazón”.
En la parte final de su homilía, monseñor Ulloa ha aludido a los hombres que, hace más de cinco siglos, partieron desde Sevilla llevando el Evangelio hasta tierras americanas: “Descendieron por el Guadalquivir dejando atrás su patria, sus familias y muchas seguridades. Pero llevaban el mayor tesoro que puede ofrecerse a un pueblo: Jesucristo”. Y aquí ha tenido un recuerdo para la Virgen de la Antigua, que vincula las diócesis de Sevilla y Panamá.
Ha finalizado su alocución pidiendo que la Virgen de los Reyes “nos tome de la mano, nos enseñe a guardar silencio, nos ayude a escuchar la Palabra y nos conduzca hacia su Hijo”.
Presencia de realidades diocesanas durante la novena


La novena matinal, que predica el canónico Antonio Rodríguez Babío, se celebra a las ocho de la mañana, mientras que la novena vespertina comienza a las ocho de la tarde. En ambos casos, el lugar de celebración es el altar del Jubileo, recientemente restaurado.



