El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, bendijo el pasado sábado 4 de julio el nuevo camarín de la Esperanza de Triana, en una Liturgia de la Palabra sencilla, pero cargada de solemnidad.
El arzobispo destacó que el camarín esconde un rico contenido catequético, ya que en él puede verse el Magníficat, las letanías de la Virgen, la Inmaculada Concepción, la Asunción, las virtudes, los ángeles músicos, las mujeres fuertes de la Escritura, la pureza de María y el ancla de la esperanza. “No son adornos vacíos”, explicó el prelado, sino “signos que hablan” y que recuerda que “la belleza, cuando nace de la fe y sirve a la fe, no distrae de Dios, sino que conduce hacia Él”.
De igual modo, María es el mejor camino para llegar a Jesús. “María no se anuncia a sí misma”, argumentó monseñor Saiz, sino que “toda Ella es transparencia de Dios. Todo Ella es humildad, alabanza, disponibilidad y servicio. Por eso la Iglesia la venera, por eso el pueblo cristiano la ama, por eso Triana la llama Esperanza”.
La misión de la Piedad Popular


Por eso, el arzobispo defendió que el nuevo camarín será verdaderamente fecundo si quienes lo contemplen y hagan un rato de oración “salgan de aquí con más amor a Dios, más amor a la Virgen, más fidelidad a la Iglesia y más caridad hacia los hermanos”.
Que la Virgen “nos ayudé a vivir de otra manera”
El prelado continuó su homilía pidiendo a Nuestra Señora de la Esperanza que “nos ayude a vivir de otra manera, no instalados en la queja, el miedo o la tristeza, sino sostenidos por Cristo”.
Además, exhortó a la hermandad a recibir esta bendición como una llamada a custodiar la fe, la belleza y la vida cristiana. Les invitó, finalmente, a promover los cultos, la formación, la caridad, la comunión eclesial y la misión.
Galería fotográfica
Vídeo de la bendición



