Señoras y señores diputados del Partido Popular de Andalucía, del Partido Socialista, de Vox, de Adelante y de Por Andalucía. Autoridades y representantes de la sociedad andaluza que nos acompañan.
Andaluzas y andaluces, permítanme que mis primeras palabras sean para expresar la solidaridad del pueblo andaluz con el pueblo hermano de Venezuela. Nos sumamos al dolor provocado por los devastadores terremotos de la semana pasada y trasladamos nuestro apoyo y afecto a las víctimas, especialmente a nuestros compatriotas.
Nuestra solidaridad con los más de 16.000 venezolanos que viven en nuestra tierra y con los 4.400 andaluces que residen en ese país. Vaya desde aquí nuestro abrazo fraterno y nuestro deseo de recuperación lo más pronto posible.
Asistimos hoy en esta Cámara al acto solemne que culmina un proceso democrático en el que el pueblo andaluz ha hablado con su voto y nos ha señalado el camino que quiere transitar en los próximos 4 años. El mandato de las urnas ha sido claro: el PP de Andalucía ha obtenido una victoria rotunda e inapelable.
1.744.728 andaluces nos han dado su confianza. Tenemos 18,8 puntos de ventaja sobre la segunda fuerza política y 27,7 sobre la tercera. Somos la opción preferida de los andaluces en las 8 provincias y en 599 municipios de los 785 de la Comunidad Autónoma.
Señorías, me presento a este pleno de investidura con la convicción de que no hay tiempo que perder. Y mi presencia en esta tribuna hoy no responde al objetivo de poner en marcha la cuenta atrás de dos meses para una hipotética repetición electoral. Sino a una intención honesta y sincera de conseguir que Andalucía no se vea inmersa en una situación de bloqueo político e institucional.
En los últimos seis meses se han celebrado cuatro elecciones autonómicas en España. Este Parlamento en el que ahora nos encontramos es la Cámara autonómica en la que el Partido Popular ha obtenido mayor representación: 53 diputados de 109. Se necesitan sólo dos votos mañana o cuatro abstenciones el jueves para arrancar la legislatura. Y el resultado electoral ha sido tan claro que considero que se dan las circunstancias objetivas para intentarlo.
Todos somos conscientes de que sólo caben dos opciones: el bloqueo, y quién sabe si repetir elecciones, con el perjuicio que eso causaría a Andalucía. O interpretar con inteligencia y generosidad el mandato de los andaluces para ponernos en marcha sin tiempo que perder.
Para Andalucía es vital tener listo el Presupuesto en tiempo y forma como viene ocurriendo en los últimos años. Y para que las cuentas públicas del 2027 entren en vigor el 1 de enero, es importante poder cerrar el Gobierno y su estructura en el mes de julio. Si de algo sabe Andalucía, porque desgraciadamente lo sufrió en las últimas décadas, es de tiempo y de oportunidades perdidas. Igual que somos conscientes de que nuestra victoria ha sido clara e inapelable, somos conscientes de que nos hacen falta apoyos.
Fui claro durante la campaña electoral: aspiraba a obtener una mayoría suficiente y no la hemos obtenido. Nos hacen falta dos escaños. Ésa es la realidad y cerrar los ojos a la realidad sería un error. Los andaluces han hablado y nos han indicado que hay que buscar apoyos. No era lo que yo quería. Pero ese ha sido el deseo democrático del pueblo andaluz, y hay que respetarlo.
Para ello, tenemos abierto un proceso de diálogo con VOX, que es la única fuerza política que se ha mostrado públicamente dispuesta a dialogar con nosotros. Ambas partes sabemos actuar con inteligencia y generosidad para facilitar que Andalucía avance. Si nos enrocamos en lo que nos aleja, el acuerdo se alejará. Si avanzamos sobre aquello en lo que coincidimos, el acuerdo estará más cerca. Se trata, por tanto, de saber ceder sin que nadie pierda. Y confío en conseguirlo.
Los andaluces pueden tener la seguridad de que trabajamos para que sus vidas mejoren. Y que serán ellos los que ganen de verdad con un acuerdo. Habría sido deseable que todos los partidos buscaran fórmulas para posibilitar el gobierno que han querido la mayoría de los andaluces.
Cuatro fuerzas políticas tienen en su mano aportar los dos votos que sacarían adelante esta investidura. Pero tres de ellos han decidido renunciar voluntaria y unilateralmente al diálogo. Es decir, PSOE, Adelante y Por Andalucía han optado por el bloqueo. Y quitándose de en medio, ellos mismos están señalando cuál es el camino para sacar a Andalucía de ese bloqueo.
No quieren negociar y tampoco quieren que negociemos. Por tanto, haya elecciones o haya pacto de legislatura, su irresponsabilidad actual los hace responsables del futuro. En cualquier caso, si obtengo la confianza de la Cámara, haré todo lo posible para que a lo largo del mandato podamos alcanzar consensos lo más amplios posibles.
Asumo con responsabilidad e ilusión el deseo de los andaluces de dar continuidad a la etapa de estabilidad, de reformas, de progreso y de honestidad que iniciamos en 2019. Con ese objetivo, y tal como establece el artículo 118 de nuestro Estatuto de Autonomía, vengo hoy a este Parlamento a solicitar la investidura como presidente de la Junta de Andalucía.
Comienza una nueva legislatura y Andalucía tiene por delante enormes desafíos y grandes oportunidades que iré abordando a lo largo de mi intervención. Tenemos en nuestra mano definir y construir la Andalucía de 2030, que debe ser mejor que la Andalucía de hoy. Una Andalucía más fuerte económicamente, más justa socialmente, más preparada tecnológicamente y con más cohesión territorial. Porque la razón de ser de la política tal como yo la entiendo es la mejora continua, la superación constante y la ambición permanente.
Es lo que he hecho desde que tengo el honor de ser presidente de todos los andaluces: trabajar por nuestra tierra siempre con la máxima ambición y con la completa confianza en nuestra capacidad para superar los obstáculos y ser líderes. Desde 2019 hemos recorrido un camino largo y difícil, pero también fructífero. Hoy Andalucía es mucho mejor que cuando asumí por primera vez la Presidencia de la Junta de Andalucía.
No ha sido fácil cambiar inercias y bloqueos, poner en marcha proyectos paralizados durante décadas, recuperar tiempos, ritmos y oportunidades. No ha sido fácil. Pero, junto a la sociedad, lo hemos hecho. Hemos llegado hasta aquí con el afán de cambiar todo lo que no funcionaba, con un ambicioso proyecto de reformas y con la voluntad de fijar nuevas metas sobre cada logro alcanzado.
Una nueva Andalucía «gracias al esfuerzo colectivo»
Los andaluces hemos hecho posible una Andalucía distinta y mejor gracias a un gran esfuerzo colectivo, creyendo en nosotros mismos y unidos en un proyecto común. Un proyecto que está por encima de ideologías y de intereses particulares. Que es más grande que cada uno de nosotros. Un proyecto que merece la pena. Y por eso hoy les pido a cada uno de ustedes que encuentren la manera de sumarse a ese proyecto común que se llama Andalucía para hacerlo más grande, amplio y fuerte.
Sé lo que es hacer oposición y sé por ello que se puede contribuir también desde ahí a mejorar la vida y el futuro de la gente. Y podemos hacerlo. Por encima de las discrepancias y de los diferentes modelos que defendemos, quiero pensar que nos une el amor a Andalucía. Y aunque solo eso tuviéramos en común, es una base lo suficientemente sólida sobre la que podemos superar miradas cortas y trabajar por el interés general de Andalucía.
Solicito la investidura desde la convicción de que la Vía Andaluza sigue teniendo vigencia y es el mejor camino para seguir avanzando. Me lo han oído muchas veces, la Vía Andaluza significa poner los intereses de nuestra tierra por delante de todo.
Significa buscar el diálogo y el acuerdo como herramientas más útiles para resolver los problemas. Y propiciar un clima político y social de respeto y de concordia, protegiendo a nuestra tierra del ruido y la crispación que tanto daño están provocando en nuestro país. Les pido que se sumen a esta vía en la que cabemos todos porque es amplia y diversa como lo es Andalucía.
Con honestidad y también con la máxima humildad les digo que esta forma de gobernar tiene el respaldo mayoritario de los andaluces. Por eso, tengo la determinación de mantenerla como guía de la acción del nuevo gobierno andaluz. Los andaluces han dado una mayoría solvente a unas políticas y a una gestión que están mejorando Andalucía. Y también han respaldado una actitud política y una forma de gobernar guiada por la moderación, el diálogo y la cercanía. Es en lo que creo. Es nuestra manera de hacer política. Y, también, es lo que ha dado resultado.
Así gobernamos en el primer gobierno del cambio, que se inició en 2019 con un acuerdo de gobierno con Ciudadanos y un acuerdo parlamentario con Vox. Gobernamos con moderación, diálogo y cercanía en la siguiente legislatura cuando los andaluces nos confiaron una mayoría suficiente. Y así es mi intención hacerlo en esta nueva legislatura, con la mayoría solvente que nos han otorgado. Gobernaré para todos. El pueblo andaluz puede tener la seguridad de que mi carácter y mis valores son sólidos y que no cambiarán por coyunturas políticas.
El humanismo ha sido y seguirá siendo uno de los principios inspiradores de nuestra acción política. Tomo prestadas las palabras del Papa León XIV en su aplaudido discurso ante las Cortes y animo a trabajar «para que lo posible sea justo, que lo legal sea verdaderamente humano y que la voluntad de la mayoría custodie aquellos bienes que pertenecen a todos y respete aquello que ninguna mayoría puede legítimamente vulnerar». Si tengo la confianza de la Cámara, voy a gobernar, como siempre, de la mano de la sociedad andaluza.
La transformación de Andalucía a lo largo de los últimos años ha sido posible gracias al impulso y el esfuerzo de los andaluces. Mi gobierno va a seguir acompañando a la sociedad: escuchando sus necesidades y sus propuestas, removiendo los obstáculos al desarrollo, ayudando a superar las dificultades, y haciendo las reformas necesarias para lograr, entre todos, la Andalucía moderna y próspera que queremos.
Por eso, me dirijo a las organizaciones sociales y económicas, a los colectivos profesionales, a los sindicatos, a los empresarios… A los representantes sociales que estáis hoy en la Cámara y a quienes no están. A todos los que trabajáis a diario para hacer una Andalucía mejor os digo que siempre tendréis mi puerta abierta, que a mi gobierno nunca le cansará el diálogo y que cuento con vosotros para sentir el pulso de una Andalucía cada vez más viva y fuerte.
La Andalucía viva y fuerte de las familias, de los jóvenes, de los trabajadores, de los autónomos, de los mayores… puede tener la seguridad de que voy a gobernar: con valentía para tomar decisiones, con sensibilidad para buscar soluciones, y con la ilusión intacta de un presidente que cree, confía y ama a Andalucía.
Me siento con la misma fuerza que cuando llegué y tengo incluso más confianza si cabe en los andaluces. Pero, además, tengo la experiencia, el conocimiento y el impulso de lo que hemos logrado hasta ahora. Como les decía, Andalucía ha cambiado y es hoy una comunidad que avanza con paso firme.
La economía andaluza ha crecido un 13% entre 2019 y 2025, siempre por encima de la media de España. Tenemos unas cuentas públicas saneadas y hemos mejorado nuestra solvencia financiera. El proyecto que propongo a la Cámara ha propiciado un marco económico que genera confianza y nos ha permitido reactivar la economía y crear empleo.
Hemos superado los 3,6 millones de afiliados a la Seguridad Social, lo que significa un incremento de más de medio millón desde 2019. Hemos reducido un 32% el número de parados. Llevamos más de cinco años consecutivos reduciendo el desempleo interanual y más de tres años seguidos liderando esa bajada en España. Por tanto, estamos empezando a derrotar esa resignación histórica de que Andalucía tenía que convivir siempre con más paro que nadie.
Hemos cambiado esa Andalucía en la que el paro parecía una maldición inevitable por una Andalucía del empleo y del emprendimiento. Somos líderes en trabajo autónomo desde hace más de cinco años. Por primera vez hay en Andalucía más trabajadores autónomos que trabajadores en paro. También hemos alcanzado el máximo histórico de empresas inscritas en la Seguridad Social, superando a Madrid y solo por detrás de Cataluña. Desde 2018, el número de empresas activas en Andalucía ha crecido por encima de un 6%, mientras que en el conjunto de España ha bajado.
Andalucía está recortando distancias en los indicadores económicos y sociales, acelerando su convergencia con España y Europa. El objetivo de esta investidura es dar continuidad a las políticas que están funcionando. Pero no desde el conformismo y la autocomplacencia, sino desde la exigencia y el afán de mejorar para lograr nuevas metas.
Estabilidad y certidumbre
Presento ante la Cámara un proyecto para una legislatura de 4 años, que nos permita afrontar los desafíos de nuestra tierra con estabilidad y certidumbre. En un contexto complejo e inestable en España y en el mundo, la seguridad es un valor y una ventaja competitiva. Mucho de lo avanzado en los últimos años no hubiera sido posible sin la estabilidad lograda en las dos últimas legislaturas.
Andalucía no debe renunciar a este valor: que genera confianza para la actividad económica, la inversión y la creación de empleo. Que ofrece también certidumbres a las familias y a las organizaciones sociales y que dota de mayor seguridad y garantía las reformas económicas, sociales y políticas que necesitamos.
Mi gobierno será, como no puede ser de otra forma, un gobierno reformista. Es nuestra manera de entender la política útil: la que transforma, la que remueve, la que actualiza y la que busca nuevos caminos para lograr las metas. Por eso, profundizaremos en reformas que han tenido éxito como la Reforma Fiscal o la Desregulación. Y emprenderemos nuevas reformas de calado, como la reforma del sistema organizativo del Servicio Andaluz de Salud, de la que más adelante hablaré.
Nuestro objetivo es intensificar e imprimir mayor ritmo a una agenda reformista y planificada para los próximos cuatro años. Y espero que entre las propuestas que desgranaré en mi intervención encuentren motivos para facilitar una investidura y que cuanto antes Andalucía tenga un gobierno con plenas funciones y a pleno rendimiento.
Señorías, los andaluces, como el resto de españoles, tienen en la inflación una preocupación cotidiana que afecta a su bienestar y a su calidad de vida. El coste de la vida en nuestro país ha subido de forma imparable. En los últimos 5 años: el carro de la compra -la alimentación- cuesta un 36% más, y los carburantes y combustibles se han encarecido casi un 13%. Frente a los discursos triunfalistas, hay que estar pegado al terreno con una política útil. Nuestra guía volverá a ser el diálogo, como hemos hecho hasta ahora, para ayudar a las familias, a los trabajadores y a las empresas a combatir la inflación y salir adelante.
La ambiciosa reforma fiscal llevada a cabo en los últimos años también ha supuesto un auxilio frente a la inflación: los andaluces hemos ahorrado 1.800 millones de euros al año en comparación con la fiscalidad de 2018. Por eso, me propongo continuar esta línea de acción y abordar más bajadas de impuestos, como una nueva rebaja de la tarifa autonómica del IRPF para que las familias tengan más dinero para hacer frente a la inflación, una deducción de 100 euros para gafas y lentillas de menores de 25 años. O la deducción del IRPF para enfermos de ELA.
Asimismo, mantenemos nuestro compromiso de volver a suprimir el Impuesto sobre el Patrimonio cuando acabe la limitación aprobada por el Gobierno central al autogobierno de Andalucía.
También planteamos bajar los impuestos asociados a la vivienda para reducir el esfuerzo que tienen que hacer las familias y favorecer la emancipación de los jóvenes. Nuestra propuesta es adaptar las reducciones fiscales al incremento del precio de la vivienda, y bonificar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones cuando haya una transmisión de vivienda entre hermanos, así como estudiar la ampliación a otros grados de parentesco.
Además, podemos avanzar en otras bajadas fiscales, como la del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, actualmente en el 7%, para acercarlo a lo que tienen otras comunidades líderes en materia económica.
La vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas de los españoles, también de los andaluces. El precio de la vivienda en España es hoy un 7% más caro que el máximo registrado durante la burbuja inmobiliaria de 2007, según los datos del propio Gobierno central.
El acceso a una vivienda es motivo de angustia para muchas familias y, sobre todo para los jóvenes, que ven condicionado su proyecto de vida. Por eso, la legislatura que ahora comienza tendrá la vivienda como una prioridad fundamental. Me propongo redoblar esfuerzos e insistir en políticas realistas que se alejen del intervencionismo y la demagogia.
La vivienda es un asunto complejo, que no tiene soluciones mágicas, pero sí tiene una dirección clara: necesitamos construir más vivienda, más suelo disponible, más alquiler y más colaboración entre administraciones. En Andalucía no partimos de cero. Todo lo contrario, hemos multiplicado por 4 la promoción de VPO, superando las 16.500 viviendas.
Además, hemos actuado con reformas importantes como la aprobación de la LISTA y su reglamento, el Decreto Ley de medidas urgentes en materia de vivienda y una nueva Ley de Vivienda. Estos cambios en el marco jurídico nos están permitiendo reducir la burocracia, facilitar que haya más suelo e incrementar la oferta de VPO. Y, sobre todo, nos dan credibilidad en un asunto en el que en el ámbito nacional ha habido más promesas que reformas y mucha más demagogia que viviendas.
Uno de los problemas fundamentales para la nueva construcción es la disponibilidad de suelo, sobre todo en las grandes ciudades y en la costa. Por eso, en esta legislatura queremos facilitar que se puedan destinar a la construcción de vivienda protegida suelos vacantes, suelos que se iban a destinar a oficinas, a centros comerciales o a uso turístico, así como suelos de equipamientos, siempre que no sean docentes o sanitarios.
La aprobación de la segunda fase del Plan Vive permitirá la promoción de 20.000 nuevas viviendas protegidas a precio asequible. También apostaremos por aumentar la oferta a través de la rehabilitación de 22.000 inmuebles. Los jóvenes seguirán siendo una prioridad en las políticas de vivienda del gobierno andaluz.
Les anuncio que propondremos un programa Primera Vivienda Joven, que contemplará ayudas directas al alquiler, un sistema de aval público para facilitar el acceso a la compra de la primera vivienda, -ya hay más de 2.850 andaluces beneficiarios de este aval-, y la reserva específica de VPO tanto en alquiler como en propiedad para menores de 35 años.
También proponemos un programa de ayudas al alquiler con opción de compra para menores de 35 años que permita descontar del precio de la vivienda el 100% de lo pagado en alquiler. Con estas medidas queremos facilitar la emancipación de al menos 13.000 jóvenes.
Por otro lado, quiero hacer referencia a dos cuestiones fundamentales si queremos dar soluciones reales en materia de vivienda. La primera es la necesidad de trabajar de forma coordinada y sumando esfuerzos entre las distintas administraciones para dar soluciones a los ciudadanos. Exigiendo, eso sí, que se respete nuestro ámbito de competencias, lo que no ha ocurrido con el Plan Estatal de Vivienda. La Junta de Andalucía tendrá siempre la mano tendida a la colaboración con las corporaciones locales y con la Administración central.
La segunda cuestión es la necesidad de dar mayor seguridad jurídica a los propietarios y luchar contra la ocupación. Desde Andalucía vamos a seguir exigiendo que el gobierno central, que es quien tiene las competencias, haga las reformas legales necesarias para dar garantía y seguridad a quien tiene una vivienda y no la pone en alquiler por miedo a la ocupación.
La propiedad privada es un derecho fundamental que tenemos la obligación de proteger y, si tengo la confianza de la Cámara, tomaremos las medidas que estén en nuestra mano para defenderla.
Fortalecer el sistema público de salud
Junto a la vivienda, esta legislatura volverá a tener como gran prioridad el fortalecimiento del sistema público de salud. Sé que hay andaluces que esperan más de lo que debían. Sé que hay familias que han sentido preocupación, incertidumbre o cansancio. Y a todas ellas quiero decirles con claridad que no vamos a mirar hacia otro lado.
La sanidad pública andaluza es una prioridad absoluta y vamos a seguir mejorándola con más recursos, mejor organización y más capacidad de respuesta. Por eso, la sanidad volverá a centrar los esfuerzos del gobierno andaluz, que desde 2018 no ha dejado ni un solo ejercicio de aumentar el presupuesto sanitario, contratar más profesionales, construir y mejorar hospitales y centros de salud, modernizar los equipamientos médicos y ampliar la cartera de servicios con nuevas vacunas y cribados que antes no existían y que están salvando vidas.
Pocas cosas importan más a una familia que saber que cuando necesita atención sanitaria, va a recibirla a tiempo y con calidad. Comparto el anhelo que hay en la sociedad por mejorar la calidad del servicio y trabajamos para ello. Ese es el desafío al que nos enfrentamos, no solo en Andalucía sino en el conjunto de España: una sanidad pública que dé respuesta al envejecimiento de la población con los profesionales necesarios y con las nuevas técnicas y tratamientos disponibles.
Se equivoca quien hace de esto un uso partidista y maniqueo, porque no se trata de colores políticos sino de compromiso, tesón y trabajo para avanzar y mejorar las cosas. Los andaluces así lo han entendido y confío en que también lo hayan hecho quienes en la pasada legislatura -y especialmente en la última campaña electoral- centraron toda su energía en atacar y desprestigiar la sanidad pública andaluza.
La utilización electoralista de la sanidad pública no ha tenido el respaldo de las urnas, porque la solución a los problemas no está en destruir sino en construir. No está en mentir sino en aportar alternativas.
La sanidad no necesita ruido. Necesita que sigamos aportando recursos, organización y acuerdos. Es lo que hemos hecho en los últimos años, gracias al esfuerzo de la sociedad y de los profesionales: destinar más de 16.000 millones de euros a la sanidad, que son 6.450 más que en el último año de gestión socialista; ampliar la plantilla con 30.000 sanitarios más, aumentar la inversión por habitante en un 61%, por primera vez por encima de la media nacional a pesar de que estábamos a la cola de España.
Andalucía tiene más capacidad sanitaria que nunca y mi compromiso es avanzar, mejorar y modernizar la sanidad pública poniendo recursos, compromiso y gestión. Por eso, les anuncio que vamos a proponer una Ley de Garantía de la Sanidad Pública para blindar la prioridad del sistema sanitario garantizando que el presupuesto aumente todos los años y que no se reduzca la plantilla.
De esta forma, el compromiso con la sanidad pública no será una cuestión discrecional al albur del gobierno de turno sino una obligación legal en beneficio de los andaluces. No queremos que vuelva a pasar lo que ocurrió desde 2009 a 2013.
Además de este cambio legal, en esta legislatura queremos poner en marcha una auténtica revolución en el modelo organizativo del sistema. Tal como me comprometí antes de las elecciones vamos a plantear una reforma profunda del Servicio Andaluz de Salud para modernizar su organización y dar una mejor respuesta a los andaluces.
Se trata de actualizar una estructura creada hace 50 años y que ha quedado anticuada y poco operativa. Existen mecanismos obsoletos e inercias que lejos de ayudar, frenan la resolución de problemas. Tenemos que aprovechar herramientas como la IA, la digitalización y modelos organizativos de vanguardia. Buscaremos fórmulas audaces de la mano de los profesionales y los expertos para sustentar un salto cualitativo sin precedentes desde la creación del Sistema Andaluz de Salud.
En este afán modernizador de nuestra sanidad les anuncio la creación de un Polo de Innovación en Salud para convertir a Andalucía en un referente europeo en investigación, tecnología y formación sanitaria.
Como ven, no nos conformamos con mejoras de corto alcance, sino que planteamos transformaciones profundas y objetivos ambiciosos para la mejora real en la atención y el cuidado de los andaluces.
Sin embargo, señorías, es mi obligación llamar la atención sobre el daño irreparable que la huelga de médicos está ocasionando en la sanidad pública. Respeto el derecho de los profesionales a defender sus condiciones. Pero también tengo la obligación de advertir del impacto que esta huelga, de ámbito nacional está teniendo sobre miles de familias.
En Andalucía se han suspendido más de 1,5 millones de actos sanitarios, con una media de 60.000 actos cancelados cada día. Estamos hablando de consultas, radiografías, pruebas oncológicas y operaciones para las que muchos pacientes llevan tiempo esperando. Mujeres y hombres que necesitan una cita, una prueba o una intervención que se cancela.
Y todos sabemos el sufrimiento y la incertidumbre que está generando la falta de diálogo del gobierno central, en concreto de la ministra de Sanidad, que no ha sido capaz siquiera de sentarse con los profesionales.
Además, la huelga ha tenido impacto económico de casi 200 millones de euros, consumiendo recursos que son muy necesarios en la sanidad. Exigimos al Gobierno central que, de una vez por todas y de forma inmediata, abra una negociación seria y eficaz con los representantes de los médicos y frene este ‘destrozo’ que esta huelga está causando a la atención sanitaria de los ciudadanos.
Señorías, en los últimos años se ha producido un giro sustancial en la gestión del sistema atención a la Dependencia y hemos mejorado los datos hasta alcanzar cifras récord: más de 352.000 personas beneficiarias, un 66% más que cuando empezamos a gobernar; más de 551.000 prestaciones concedidas, casi el doble que las que encontramos al llegar. También hemos reducido el tiempo medio de espera para acceder al sistema, logrando el plazo más corto de los últimos 15 años y muy lejos de los tres años y medio de la etapa anterior. Pero no nos conformamos.
La demanda es cada vez mayor debido al envejecimiento de la población y, por eso, mi compromiso es seguir trabajando para acortar plazos y seguir mejorando la respuesta a las familias.
Quiero en este punto anunciarles una medida pionera para paliar un mal de nuestro tiempo que afecta cada vez más a personas de todas las edades. En Andalucía, hay casi un millón de personas que viven en soledad sin quererlo. Por eso, les anuncio que promoveremos un Plan contra la Soledad no Deseada, que incluirá medidas de detección y prevención, así como fórmulas de acompañamiento.
Daremos así un paso más en una Andalucía que cuida y avanza teniendo en cuenta a todas las personas. En este sentido, la inclusión y la atención a las personas con discapacidad seguirá siendo una política transversal y capital del gobierno andaluz, siempre en colaboración con las organizaciones del sector. Vamos a seguir trabajando por una Andalucía de todos, que es la Andalucía en la que creo y por la que trabajo.
La igualdad como principio irrenunciable
Nuestra comunidad tiene retos tan grandes que necesita de la energía y el talento de las mujeres y de los hombres, de los jóvenes y de los mayores, de quienes piensan distinto o tienen otras perspectivas. La Igualdad entre mujeres y hombres es un principio irrenunciable y Andalucía va a seguir avanzando con políticas razonables y necesarias.
Igualmente, mantenemos nuestro compromiso con la prevención de la violencia de género y la atención a las mujeres víctimas y a sus hijos. También vamos a seguir defendiendo la libertad, la igualdad y la seguridad de las personas LGTBI. Porque Andalucía respeta la diversidad. No cabe. no puede caber, ninguna desigualdad ni ninguna discriminación.
En la legislatura que empieza queremos mantener una especial sensibilidad con los más jóvenes. Si tengo la confianza de la Cámara, vamos a prestar especial atención a su salud física, mental y emocional previniendo situaciones de riesgo. Vamos a seguir trabajando para que las aulas andaluzas sean territorio libre de acoso escolar.
Para ello, queremos reforzar el papel de la inspección en el seguimiento de los protocolos y promover como regla general el cambio de centro del acosador. Queremos seguir ampliando y aplicando las medidas del Programa de Prevención de la Conducta Suicida. Y, en colaboración con las familias y los expertos, queremos liderar el debate nacional para cambiar las leyes y limitar los contenidos peligrosos que los niños y jóvenes reciben a través de las redes sociales.
En materia educativa proponemos dar continuidad a las políticas de diálogo que nos han permitido alcanzar 26 acuerdos con los docentes para dotar de más calidad al sistema educativo, mejorar sus condiciones laborales, prestigiar su trabajo y respetar su autoridad.
También mantendremos el paquete de ayudas a las familias más amplio de España, que se acerca a los 1.000 millones de euros para bonificar libros de texto, becas, comedores, transporte o actividades extraescolares. Y, si soy Presidente de la Junta de Andalucía, completaremos la gratuidad del ciclo de infantil, haciendo efectiva la educación gratuita y universal de los 0 años hasta la universidad.
También vamos a mantener la apuesta por la Formación Profesional, que en los últimos años ha logrado convertirse en una opción eficaz de futuro y empleo para miles de jóvenes andaluces.
El próximo curso alcanzaremos las casi 200.000 plazas de nuevo ingreso -30.000 más que el curso anterior- y atenderemos con 28.000 nuevas plazas la alta demanda de la modalidad de FP on line. Nuestro propósito es que la FP siga siendo un itinerario de formación atractivo para los jóvenes porque les ofrece oportunidades de empleo y de futuro.
Les hablaré ahora de las líneas de actuación que propongo para la Universidad en la legislatura. Y me van a permitir que en este punto haga un reconocimiento emocionado a José Carlos Gómez Villamandos, consejero de Universidad, Investigación e Innovación en la anterior legislatura.
El mejor homenaje que podemos hacerle es mantener nuestro compromiso rotundo con las universidades públicas andaluzas, con su financiación y su modernización. Queremos seguir siendo la Comunidad Autónoma que mejor financia sus universidades públicas, como reconoce el Ministerio, y para ello mantendremos una inversión sostenible en torno al 1% del PIB. Planteamos una revisión del Modelo de Financiación Universitaria vigente hasta 2027 para que incorpore nuevas medidas consensuadas con las universidades. Y estamos trabajando para establecer un programa plurianual de inversiones en infraestructuras universitarias.
Por otro lado, queremos revisar la programación actual para ofrecer un nuevo mapa de titulaciones en el horizonte 2028-2030. Nuestro propósito es que la Universidad sea, cada vez más, un motor de transformación y modernización a través del conocimiento, la innovación y el talento. Para ello, tendemos la mano a los grupos políticos para aprobar cuanto antes la Ley para el Avance de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, que situará a la comunidad a la vanguardia nacional y europea.
Un nuevo modelo económico
En los últimos años, Andalucía ha experimentado una transformación hacia un nuevo modelo económico más sólido, más moderno y más sostenible. Un nuevo modelo que tiene que ver con el protagonismo cada vez mayor de la industria y la fortaleza de nuevos sectores estratégicos como el tecnológico, la energía o la economía verde.
Los datos son claros y alentadores: casi un tercio del crecimiento de la economía andaluza se debe a la industria, algo sin precedentes en las últimas dos décadas. Andalucía es la segunda comunidad en cifra de negocio del sector industrial en España, solo por detrás de Cataluña. El empleo en la industria ha crecido más de un 22% desde 2019 y se han creado 65.500 empleos industriales nuevos. El empleo femenino ha crecido un 60%, con 33.100 ocupadas más en la industria. Además, desde 2022 el sector industrial andaluz ha captado inversiones por más de 18.600 millones de euros.
Mantener el rumbo de esta transformación es un objetivo estratégico de primer orden para Andalucía. Queremos seguir fortaleciendo y mimando el desarrollo de un sector industrial potente, sostenible y generador de empleo de calidad con medidas como la inversión en I+D+i con el objetivo de alcanzar el 2% del PIB, o un Programa de Atracción y Apoyo a Startups Internacionales y talento en Andalucía.
También vamos a mantener el respaldo claro de la Junta de Andalucía a sectores en los que nuestra Comunidad Autónoma es referencia, como la industria de Defensa y Aeroespacial, que tiene en AND el 19% de la facturación y el 37% del empleo nacional; la producción minera, con 479 explotaciones y casi 8.000 empleos en Andalucía; o las energías verdes, en las que somos primera comunidad en potencia de generación renovable.
Mantenemos el compromiso firme de impulsar en Andalucía el ecosistema europeo de hidrógeno más competitivo, con el gran proyecto del Valle andaluz del Hidrógeno Verde. Aspiramos a convertir a Andalucía en referente exportador de biocombustibles y ‘moléculas verdes’ y a liderar la descarbonización de la industria electro-intensiva.
Queremos desarrollar nuestra capacidad de almacenamiento energético, potenciar los puertos andaluces como nodos tractores y potenciar la huella industrial andaluza ligada al desarrollo de las energías renovables.
Señorías, estamos en el camino para alcanzar nuestros objetivos y no dudo ni por un momento de la capacidad, el talento y el tesón de los andaluces para lograrlo. Sin embargo, nada de esto será posible si se mantiene el déficit de infraestructuras eléctricas, que amenaza la fortaleza de la industria en Andalucía y la atracción de proyectos empresariales.
En Andalucía, el 92% de los nudos de distribución están saturados y hay provincias que no tienen ya capacidad disponible mientras el resto se encuentran muy cerca del límite. La falta de inversión por parte del Estado, a través de Red Eléctrica, está afectando a proyectos empresariales y también está limitando la construcción de viviendas. Solo en la provincia de Málaga se estima que se pueden dejar de construir 16.000 viviendas por falta de energía. Y situaciones similares se están produciendo en otras provincias como Sevilla.
También inversiones importantes como la de Diamon Foundry en Málaga -de más de 1.000 millones de euros- o la de Ignis en Sevilla se han perdido por no disponer de infraestructura eléctrica para sus proyectos… ¿Pueden imaginar, señorías, que esto hubiera pasado en otras Comunidades Autónomas? ¿Pueden imaginar que algunas comunidades del norte de España perdieran inversiones de esta envergadura por falta de energía?
Creo que no, pero eso está pasando en Andalucía. Hasta 119 proyectos sólidos se han marchado a otros lugares o se han retrasado por este motivo. Esto significa pérdida de empleo, pérdida de oportunidades y pérdida de progreso para nuestra tierra. Por tanto, exigimos al gobierno central un plan inversor urgente porque está en juego el bienestar de los andaluces.
Andalucía debe seguir siendo un territorio atractivo para la inversión. La inversión extranjera directa alcanzó el pasado año los 1.364 millones, un 40% más que en 2024 frente al descenso de casi el 22% en el conjunto de España. En el primer trimestre de 2026 creció un 35%, 12 puntos más que la media de España. Desde Andalucía trabajamos para reforzar la confianza de los inversores y las empresas con políticas que ofrezcan acompañamiento, fiabilidad y seguridad jurídica. Por tanto, no podemos admitir que la desidia y la parálisis del gobierno central lastre nuestras opciones de futuro.
Inteligencia Artificial y Ciberseguridad
Desde el gobierno andaluz nos proponemos seguir trabajando para convertir nuestra comunidad en polo de atracción de economía y empleo vinculados a la Inteligencia Artificial y la Ciberseguridad. Para ello, si tengo la confianza de la Cámara, impulsaremos los centros de referencia creados en Granada y Málaga. Aprobaremos incentivos para la digitalización de la industria y la aplicación de tecnologías innovadoras en empresas industriales. Y reforzaremos la digitalización de pymes y autónomos.
La digitalización es un factor estructural de competitividad y, por tanto, se debe trasladar de forma transversal a todos los sectores y a todas las políticas: industria, turismo, agrotecnología, y también a los servicios públicos y la administración.
Por ejemplo, les anuncio que proponemos rediseñar los 25 trámites más usados por la ciudadanía para que, a través de agentes de IA, se hagan desde el móvil de forma sencilla y en menos de 5 minutos.
El trabajo autónomo es por su extensión y su capacidad un motor económico crucial en Andalucía. Fruto del esfuerzo de esta sociedad emprendedora y de las políticas de apoyo de los últimos años, hemos conseguido tener más de 600.000 trabajadores autónomos y liderar el ranking en España.
En esta legislatura queremos mantener y ampliar las políticas de apoyo al autónomo con medidas como la ampliación al segundo año de la cuota cero para todos los nuevos autónomos, ayudas para pagar parte de los gastos de cotización a la Seguridad Social de los 2 primeros meses de baja por enfermedad o accidente, y una tarifa plana invertida, que financiará parte de la cuota a la Seguridad Social del autónomo que se jubila, y reforzará las ayudas para quien asuma el negocio.
Esta legislatura redoblaremos la defensa de nuestros pueblos y de la economía vinculada a la Andalucía rural y el campo. La lucha contra la despoblación y la generación de oportunidades en el mundo rural para hacerlo atractivo será un objetivo transversal en la toma de decisiones de todo el gobierno andaluz.
Planteamos impulsar la Ley de Desafío Demográfico y Desarrollo Rural para fijar la población, crear oportunidades y garantizar la igualdad de los territorios. La supervivencia de nuestros pueblos está ligada a la defensa de la agricultura, la ganadería y la pesca.
Por eso, vamos a seguir trabajando por la rentabilidad de las explotaciones agrarias, ayudando a mejorar su competitividad e incrementar su productividad. El campo andaluz llena las despensas de Europa con productos excelentes, seguros y de la máxima calidad. Las exportaciones agroalimentarias han crecido un 46% desde 2018 y el año pasado superaron los 15.600 millones de euros.
La defensa de nuestros agricultores frente a terceros es un principio irrenunciable. Seremos firmes en la exigencia de un marco jurídico nacional y europeo en materia de competencia y cadena alimentaria que fije reglas claras y homogéneas. Defenderemos la preferencia comunitaria y la aplicación de cláusulas espejo a las importaciones, exigiendo a los productos extracomunitarios los mismos estándares fitosanitarios, medioambientales y laborales que a los andaluces.
Rechazaremos todo acuerdo comercial que dañe a nuestros productores. Nuestros agricultores deben recibir precios justos y ser respetados frente a la entrada de productos de terceros países a los que no se exigen los mismos controles. Y eso es claramente injusto con el campo andaluz.
Además, mantendremos la defensa de una Política Agraria Común (PAC) sin recorte de fondos, e insistiremos en la ralentización de los objetivos del Pacto Verde Europeo, tal y como nos han solicitado los propios agricultores en el marco del diálogo permanente y la colaboración con el sector.
Por ejemplo, planteamos suprimir toda carga y tasa autonómica derivada de ese pacto que sea perjudicial para el sector productivo. Se trata de aliviar la presión fiscal y favorecer la competitividad y supervivencia del campo andaluz. También promoveremos un programa de FP Dual centrado en producciones autóctonas (olivar, viñedo, ganado extensivo) y programas en las escuelas que acerquen la agricultura y la ganadería a los más jóvenes.
Por otro lado, impulsaremos un Pacto Andaluz por la Ganadería Extensiva, que reconozca el valor económico, ambiental y cultural de esta actividad y recoja los retos y líneas de actuación para garantizar su futuro. En este sentido va la propuesta de cuantificar los servicios ambientales que presta la ganadería extensiva, para que los ganaderos vean recompensada esa contribución y, en especial, su papel en la prevención de incendios forestales.
Señorías, la política de Agua sigue siendo una prioridad para Andalucía. Necesitamos agua para vivir, y también para trabajar, para crecer y para tener oportunidades de futuro. Todos sabemos que, sin embargo, es un bien escaso y que nuestra Comunidad Autónoma está amenazada permanentemente por la sequía.
Por eso, en los últimos años Andalucía ha vivido el mayor impulso de su historia en políticas de agua, con cerca de 1.000 actuaciones en siete años -en la actualidad hay 97 obras hidráulicas en ejecución-. Hemos impulsado inversiones en infraestructura hidráulica y regadío por más de 2.000 millones de euros.
En esta legislatura, además de continuar con las obras de competencia autonómica, queremos traer a la Cámara la primera Ley del Regadío de Andalucía. Una ley importante si tenemos en cuenta que los cultivos de regadío generan el 64% de la producción agraria y el 63% del empleo agrario en nuestra comunidad.
Reducir la burocracia en el campo
Por otro lado, aprobaremos un nuevo Reglamento de Planificación con el objetivo de eliminar la excesiva carga burocrática existente en todos los procedimientos relacionados con el agua. También propondremos actualizar la Ley de Aguas de Andalucía de 2010, para seguir respondiendo a las necesidades de nuestra tierra en materia hídrica.
El gobierno andaluz se va a volcar nuevamente con la política de agua. Sin embargo, necesitamos que acabe, también en esta materia, la parálisis del Gobierno de España. Por ejemplo, hace ya seis meses que firmamos un protocolo para hacernos cargo de las obras de la Presa de Alcolea ante la incapacidad del Gobierno central. A día de hoy, seguimos sin tener noticias, a pesar de que desde la Junta de Andalucía queremos hacernos cargo de la obra y tenemos la capacidad para hacerlo. Después de ocho años, el Gobierno central no ha terminado ninguna de las grandes obras hídricas prometidas en Andalucía.
Señorías, necesitamos las más de 100 obras hidráulicas de interés general del Estado pendientes de ejecutar por falta de rigor, seriedad y planificación. Sin agua no hay agricultura, no hay turismo y no hay industria. Por tanto, no hay economía y no hay bienestar. Andalucía no va a dejar de reclamar agua para todos.
Señorías, quiero referirme a una amenaza que sufre nuestra comunidad cada año, y que tiene que ver con las características de nuestro clima: los incendios forestales.
Andalucía tiene más medios que nunca para luchar contra el fuego. El Infoca es un operativo de referencia nacional que cuenta con 4.700 profesionales que hacen un trabajo excelente. Y también con un potente y modernizado dispositivo de medios materiales tanto terrestres como aéreos.
El Infoca tiene el respaldo firme del gobierno andaluz por lo que, si tengo la confianza de este Parlamento, continuaremos ampliando y actualizando sus medios de acuerdo a las necesidades de Andalucía. Sin embargo, es imposible evitar incendios que en muchas ocasiones son provocados.
Por eso, desde Andalucía pedimos cambios legislativos para endurecer las penas del Código Penal contra quienes provocan el fuego y atentan contra nuestro patrimonio natural, nuestro patrimonio personal e, incluso, contra nuestras vidas. Quien provoca un incendio, lo tiene que pagar.
Quiero, en este punto, reconocer también la enorme labor que realiza la Agencia de Emergencias de Andalucía. Su creación fue un acierto y hoy podemos estar orgullosos porque Andalucía tiene el mejor y más amplio dispositivo de emergencias de España con casi 5.000 efectivos. Su extraordinario valor lo pudimos comprobar, desgraciadamente, en el accidente ferroviario de Adamuz, en el enjambre de borrascas del pasado invierno y en los primeros grandes incendios de este inicio de verano. Por eso, merecen el reconocimiento y la gratitud de todos los andaluces.
Señorías, quiero llamar la atención sobre algo que es muy doloroso, pero que no podemos olvidar. Han pasado más de cinco meses desde la tragedia de Adamuz y todavía no sabemos las causas del accidente y no sabemos cuál era el estado, las deficiencias o el mantenimiento de las vías. Las ayudas no han llegado a las víctimas. Solo han llegado las de la Junta de Andalucía, a pesar de no ser la administración competente.
Tampoco nadie ha asumido responsabilidades políticas. Absolutamente nadie después de 5 meses y 46 fallecidos. No podemos olvidar ni dar la espalda a las víctimas. Es nuestra obligación reclamar memoria y justicia para las víctimas y sus familias.
Señorías, una sociedad próspera y de bienestar necesita desarrollar una red amplia y moderna de infraestructuras del transporte. Muchas de ellas son competencia del Estado y, sin embargo, el Gobierno central invierte muy por debajo de lo programado y seguimos esperando 30 infraestructuras ferroviarias que son fundamentales para nuestro progreso económico, como el Corredor Mediterráneo o la conexión Algeciras-Almería. También tenemos una red cercanías claramente insuficiente para las necesidades de movilidad cada vez mayor de las grandes áreas metropolitana de la Comunidad Autónoma.
Sin embargo, en los últimos 8 años no se ha construido ni un centímetro de cercanías y apenas 3 kilómetros de autovía. Además, los retrasos y la interrupción constante del servicio de la alta velocidad no solo causa molestias e indignación en los andaluces, sino que también tienen graves efectos en la economía.
Señorías, las infraestructuras del transporte son la base de una comunidad cohesionada y próspera. En los últimos años hemos recuperado y sacado del abandono proyectos y obras muy necesarios para los andaluces, especialmente los que tienen que ver con la movilidad sostenible en nuestras ciudades.
Nuevas infraestructuras
Les puedo hablar del Trambahía de Cádiz, de los tranvías de Jaén y Alcalá de Guadaira, o de los metros de Granada, Málaga y Sevilla. En los próximos años nos planteamos continuar la expansión de las redes de metro y tranvías de Andalucía, ejecutando los proyectos que ya están en marcha y estudiando otros nuevos.
También queremos avanzar en obras y mejoras en las carreteras andaluzas, destacando la ejecución del Plan de autovías y vías de alta capacidad que vertebran el territorio andaluz. Se trata de una inversión de 300 millones de euros para desarrollar obras como la autovía del Olivar o el Eje Málaga-Ronda-Campillos, entre otras.
Además, estamos ejecutando una inversión extraordinaria de más de 150 millones hasta 2027 en la mejora del estado de los firmes en más de 1.000 km de carreteras en la Comunidad Autónoma. Sobre este asunto, no puedo obviar la decisión del gobierno central de relegar a Andalucía al último puesto en inversión para el mantenimiento de las carreteras.
Nuestra Comunidad Autónoma sólo recibe 20 de los mil millones de euros aprobados hace solo dos semanas. Han oído bien, 20 de mil millones. Diez veces menos que Cataluña, teniendo Andalucía el doble de kilómetros de carreteras.
Señorías, buena parte del éxito económico de Andalucía tiene que ver con el respaldo firme del gobierno andaluz a nuestros sectores productivos, con el diálogo permanente y con el esfuerzo de estos en su modernización y adaptación a las nuevas realidades.
El turismo es un ejemplo destacado de esta transformación en su apuesta por la sostenibilidad y la diversificación, con resultados que consolidan un modelo cada vez más competitivo y equilibrado. Frente a quienes alientan la turismofobia, el gobierno andaluz propone seguir defendiendo a las empresas y trabajadores del sector, que tiene un impacto de 34.000 millones y genera medio millón de empleos en Andalucía.
Por eso, nos plantemos aprobar la nueva Ley en el ámbito del Turismo de Andalucía para dotar al sector de un entorno normativo moderno, claro y estable.
Señorías, estamos de acuerdo en que Andalucía es una tierra creativa y culta. La Cultura es una gran seña de identidad y motor de progreso y empleo. En esta legislatura queremos consolidar las grandes transformaciones culturales iniciadas en años anteriores y ampliar políticas que nos permitan hacer llegar nuestra riqueza cultural a más andaluces.
En este sentido, planteamos desarrollar una estrategia dirigida a la infancia y la juventud para crear nuevo público e impulsar la creación. También seguiremos impulsando el Flamenco como patrimonio fundamental de nuestra cultura con la mejora y actualización de las convocatorias de ayudas y siguiendo la guía del Plan General Estratégico del Flamenco. Nos proponemos desarrollar la nueva Ley de Patrimonio Cultural de Andalucía. Y tenemos prevista la culminación, modernización y puesta en marcha de un conjunto de infraestructuras y equipamientos culturales que transformarán el panorama patrimonial y museístico andaluz.
Del mismo modo, nos proponemos seguir ejecutando íntegramente el Plan de Infraestructuras Judiciales, con 36 nuevas actuaciones. En poco más de ocho años habremos actuado en el 100% de los partidos judiciales. También seguiremos mejorando el servicio de Justicia Gratuita, actualizando periódicamente las retribuciones y garantizando la calidad del servicio a los ciudadanos más vulnerables.
El servicio público de Justicia no es el mismo que nos encontramos en 2018. Hoy tiene rumbo, criterio, presupuesto y proyecto. No obstante, continuaremos exigiendo al Ministerio de Justicia al menos, 123 nuevas plazas judiciales, 50 nuevas plazas de Fiscales y otras 50 de Letrados de Justicia para garantizar la prestación de un servicio de calidad a los andaluces.
En la parte final de mi intervención vuelvo a pedir a la Cámara unidad y valentía para defender lo que es justo para Andalucía. Es una obligación de todos exigir que nuestra Comunidad no sea discriminada en las inversiones del Estado y reclamar las infraestructuras y servicios que necesitamos. Debería estar por encima de cualquier cuestión ideológica y de toda disciplina de partido.
Los andaluces nos han elegido para defender el interés común y, por tanto, hago un llamamiento a superar miradas cortas y unir fuerzas en la defensa de Andalucía. Nuestra tierra necesita suficiencia financiera para tener unos servicios públicos de calidad, para crear empleo, para alcanzar las metas de liderazgo económico y social y competir con otros territorios.
Todos sabemos que con el actual sistema de financiación autonómica no hay suficiencia financiera porque todos los años nos faltan más de 1.500 millones. Además, tampoco se ha activado un mecanismo transitorio de nivelación que palíe esta pérdida de recursos.
La financiación de Andalucía
En este contexto de insuficiencia financiera, el Gobierno central ha planteado un nuevo modelo de financiación que nace con el pecado original del agravio y la injusticia. Es un sistema escrito al dictado del independentismo catalán que pretende imponer la ordinalidad en la distribución de los recursos del Estado. Es decir, mantener los privilegios de los ricos para que siempre sean ricos e impedir el avance de las Comunidades Autónomas que queremos prosperar.
Estoy convencido, y creo que ustedes también, de que los andaluces no quieren eso y esperan que todos defendamos los intereses de nuestra tierra.
Señorías, les diré cuál es mi deseo. Me gustaría que en los próximos meses fuera posible lo mismo que en 2018: un acuerdo de este Parlamento sobre la financiación de Andalucía. Es mi responsabilidad y mi voluntad política tender la mano al acuerdo de todos los grupos políticos de la Cámara.
También reitero la voluntad de diálogo con el Gobierno de la Nación en todos los asuntos de interés para los andaluces. Y del mismo modo, reclamo respeto, lealtad y honestidad en el trato del Gobierno de España a nuestra comunidad.
Señorías, concluyo esta intervención con la misma convicción con la que la inicié: Andalucía necesita estabilidad, ambición y confianza. Solicito el apoyo de la Cámara para ser el presidente de la Junta de Andalucía.
Lo hago desde el convencimiento absoluto de que es el deseo mayoritario de los andaluces y de que puedo dirigir el rumbo de Andalucía en los próximos años hacia nuevas metas de progreso y de bienestar compartidas por la mayoría de la sociedad.
Quiero ser presidente de todos los andaluces y buscar siempre el bien común. Casi nunca complaceré a todos, pero todos pueden tener la seguridad de que mis decisiones siempre van a atender al interés general.
He planteado cuáles son mis objetivos y mis compromisos para la nueva legislatura. Andalucía no puede perder el tiempo y necesita elaborar ya las Cuentas de 2027 para aprobarlas en plazo y no frenar el desarrollo y las mejoras del bienestar.
He intentado trasladarles mi ilusión y mi confianza plena en Andalucía. Y también mi determinación de seguir transformando esta tierra de la mano de los andaluces.
A ellos me dirijo para decirles que agradezco y valoro como un tesoro la confianza que han vuelto a depositar en la opción política que represento. Que no tengo todas las soluciones ni prometo medidas mágicas. Pero que pueden estar seguros de que voy a trabajar sin descanso por y para Andalucía.
Les he hablado con honestidad y saben que siempre intento cumplir mi palabra. Como dije al principio, quiero gobernar con moderación, diálogo y cercanía. Voy a seguir siendo fiel a mi forma de entender la política porque el deseo mayoritario de los andaluces es vivir en una Andalucía serena, de convivencia y respeto.
Me impulsa la fuerza de Andalucía y el convencimiento de que nuestra tierra tiene un futuro brillante que los andaluces estamos construyendo juntos. Iniciamos una nueva etapa democrática que puede y debe ser un tiempo de nuevas oportunidades. Hagamos realidad las aspiraciones y los anhelos de una Andalucía próspera y de bienestar.
Andalucía sabe lo que es esperar demasiado. Sabe lo que es ver pasar oportunidades. Pero también sabe lo que es levantarse, confiar en sí misma y avanzar. Esa es la Andalucía que hoy representamos: una tierra que no se resigna, que no se conforma.
Les pido su confianza para seguir sirviendo a esa Andalucía. No hay un minuto que perder. Podemos hacerlo. Hagámoslo juntos. Hagámoslo por Andalucía.



