El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), dependiente de la Consejería de Cultura y Deporte, ha dado a conocer los resultados finales de la investigación arqueológica y paleobiológica llevada a cabo en el marco del proyecto ‘Vestigium’ en cinco sectores costeros de la provincia de Cádiz: La Caleta, Camposoto-Sancti Petri, La Barrosa-Roche, Conil-Barbate y el entorno de la isla de Tarifa.
La consejera de Cultura y Deporte en funciones, Patricia del Pozo, ha valorado que «el proyecto ‘Vestigium’, coordinado desde el Centro de Arqueología Subacuática (CAS) y el Laboratorio de Paleobiología de la Dirección de Investigación y Transferencia del IAPH, ha puesto de manifiesto la riqueza y fragilidad del patrimonio intermareal del litoral andaluz y revelado nuevas informaciones sobre el legado cultural en las playas gaditanas».
A la vista de los resultados, Del Pozo ha subrayado que «esta iniciativa ha venido a reforzar el papel del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) como agente del conocimiento, y pone de manifiesto la enorme capacidad de este centro de la Consejería de Cultura y Deporte para liderar los avances en materia de estudio, difusión y conservación del patrimonio«.
Así, en el entorno de La Albujera en La Caleta, se ha documentado una concentración de restos de ánforas a lo largo de 24 metros que podrían corresponder a un navío romano naufragado tras impactar contra el arrecife de San Sebastián. El conjunto está formado principalmente por fragmentos de recipientes utilizados para transportar aceite y salazones, y resulta compatible con una cronología del siglo I d.C.
En el ámbito de La Caleta se ha estudiado también la extracción histórica de piedra ostionera y revisado el material arqueológico recuperado desde mediados del siglo XX y conservado en el Museo de Cádiz. El reestudio de piezas emblemáticas, como el timiaterio, las pequeñas ánforas y las terracotas, ha aportado nuevos datos sobre la navegación, el comercio y las prácticas rituales en este paisaje marítimo. Entre las novedades figura la identificación de un soporte ritual de tradición oriental que permanecía inédito.
La antigua isla-barrera
Entre los trabajos destacan, asimismo, los realizados entre Camposoto, Punta del Boquerón y el islote de Sancti Petri, que han llevado a reconstruir un paisaje muy distinto al actual. Se ha descubierto que durante el Holoceno medio (8.000-6.000 años) este sector estuvo protegido por una antigua isla-barrera situada aproximadamente a 500-700 metros al oeste de la costa actual, que favoreció la formación de extensas marismas hacia el interior de la bahía.
En Punta del Boquerón se han identificado paleosuperficies de marisma, industria lítica y cerámicas modeladas a mano que evidencian la ocupación del entorno durante la Prehistoria Reciente. Se han recuperado también restos dentales de bovino y estructuras de madera que podrían corresponder a antiguos corrales de pesca. Se han registrado igualmente elementos defensivos expuestos a la regresión costera, como los restos del reducto de Lacy, construido durante la Guerra de la Independencia.
En el islote de Sancti Petri, los sondeos han documentado una amplia secuencia histórica y han recuperado fragmentos de mármol, pavimentos hidráulicos, tejas, puntas de flecha fenicias, precintos romanos de plomo, proyectiles de honda y residuos asociados al trabajo de los metales. También se ha localizado un pequeño fragmento de bronce que podría corresponder al brazo de una estatuilla.
Por otro lado, la aparición de cerámicas calcolíticas en el Coto de la Isleta ha posibilitado una ampliación de la cronología prehistórica del enclave. Tres sondeos arqueológicos han documentado otras tantas piletas que pudieron estar destinadas a la elaboración de salazones o conservas de pescado entre finales del siglo I a.C. y mediados del II d.C. Junto a ellas se han localizado teselas, fragmentos de mosaico y restos constructivos. Las prospecciones geofísicas desarrolladas en el entorno del edificio moderno han detectado, además, anomalías de posible origen antrópico que abren nuevas líneas de investigación.


Sondeo arqueológico en la playa de Camposoto, en San Fernando (Cádiz).
En La Barrosa se han estudiado antiguos niveles de playa cementados con abundantes restos de moluscos del Plioceno con unos tres, cinco o cuatro millones de años, además de canteras de piedra ostionera en las que todavía son visibles marcas de extracción y sillares inacabados. Las torres del Puerco y Bermeja recuerdan la importancia defensiva del enclave. También se ha recuperado la memoria del naufragio del navío Soberbio, ocurrido en 1752, cuyas labores de rescate movilizaron a buzos y trabajadores durante semanas.
Los acantilados conservan en Conil estratos formados hace unos cuatro millones de años y restos fosilizados de cetáceos localizados entre la Cala del Aceite y la Cala del Puntalejo. El estudio de estos registros hace posible una reconstrucción de cómo era el litoral cuando este territorio se encontraba cubierto por el mar y aporta información sobre los organismos que colonizaron los esqueletos antes de su fosilización.
En Barbate y Zahara se han analizado los restos del vapor británico ‘Gladiator’, varado en 1893 tras chocar con unos bajos rocosos, y de otra embarcación de hierro que podría corresponder al buque británico ‘Jeanie’, perdido en 1881. Además, mediante fotogrametría y videogrametría, se ha documentado el molino hidráulico vinculado a la antigua almadraba de Barbate, primer sistema de abastecimiento de agua potable de la localidad.
En Tarifa, uno de los principales resultados paleobiológicos ha sido la documentación de 635 huellas fósiles de vertebrados atribuidas al Pleistoceno temprano y a los inicios del Pleistoceno medio. El conjunto, modelizado en 3D, incluye rastros de uros, proboscídeos, jirafas y cérvidos, y constituye un registro de gran valor para reconstruir los ecosistemas del extremo meridional de la península ibérica.
Para mejorar el seguimiento del patrimonio defensivo, ‘Vestigium’ ha aplicado la interferometría radar satelital o tecnología InSAR. El análisis de imágenes obtenidas en distintos momentos permite detectar desplazamientos milimétricos en torres almenaras, búnkeres y en los terrenos sobre los que se asientan, identificar sectores vulnerables y orientar futuras inspecciones. Esta tecnología ofrece una herramienta útil para avanzar hacia sistemas de alerta temprana y una planificación más eficiente de la conservación preventiva.
Dimensión social
El proyecto ha incorporado también una dimensión social. La percepción ciudadana se ha analizado mediante entrevistas, reuniones con agentes locales y una encuesta en línea. Se ha desarrollado una red de carteles interpretativos accesibles y material audiovisual. Estos recursos incorporan medidas destinadas a personas con necesidades específicas, como interpretación en lengua de signos, códigos QR con braille, audiodescripción y pictogramas.
Además, se han diseñado cinco rutas guiadas que se han materializado en 17 visitas con la participación de 344 personas, así como 11 talleres formativos con 210 asistentes. Estas acciones han permitido acercar los resultados científicos a la ciudadanía y favocerer una valorización responsable del patrimonio dentro de la economía azul.
Los resultados ponen de manifiesto que la erosión costera no solo descubre vestigios, sino que también puede destruirlos de forma irreversible. La metodología ensayada por ‘Vestigium’ permite identificar sectores prioritarios, mejorar la documentación rápida de los hallazgos y avanzar hacia una planificación costera más sensible al patrimonio. Su aplicación puede trasladarse a otros litorales sometidos a procesos similares de erosión y movilidad sedimentaria.
‘Vestigium’ ha sido financiado por el Plan Complementario de Ciencias Marinas, por fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea y por la Junta de Andalucía. El proyecto ha contado con la participación de las universidades de Sevilla, Cádiz, Huelva y Pablo de Olavide, del CSIC, de los parques naturales de la Bahía de Cádiz, la Breña y Marismas del Barbate y el Estrecho, y de distintas instituciones y agentes del territorio.



