La parroquia sevillana de San Jacinto albergo el pasado domingo la misa de clausura de curso del Movimiento Scouts Católicos (MSC) en Sevilla. Una Eucaristía que presidió el arzobispo, monseñor José Ángel Saiz Meneses, y que sirvió para hacer balance de un curso intenso, que hace el número 61 desde que comenzara la andadura de los Scouts Católicos en Sevilla, allá por 1965, coincidiendo con la clausura del Concilio Vaticano II.
En su homilía, el arzobispo agradeció el servicio restado por la junta que ahora concluye su etapa. “Hoy es día de acción de gracias, de revisión agradecida, de envío y de esperanza”, afirmó. En el contexto de la celebración de la Santísima Trinidad –“la Trinidad es el nombre cristiano del amor de Dios manifestado en la historia”- y explicó de forma catequética las relaciones trinitarias de Dios Uno y Trino. Subrayando que en la oración aprendemos a entrar en la comunión y amistad divina. Monseñor Saiz Meneses se dirigió a la asamblea, con un reflejo colorista de los distintos uniformes del movimiento, para decir que “un movimiento como Scouts de Sevilla no puede reducirse a organización, actividades o entretenimiento. Está llamado a ser escuela de vida cristiana, de fraternidad, de servicio y de misión”. En esta línea, subrayó que su misión se resume en “educar en valores a niños, niñas y jóvenes a través del escultismo, fomentando la convivencia, el respeto por la naturaleza y el desarrollo personal mediante actividades al aire libre, el juego y la vida en grupo. Y, en el centro de todo, Cristo”. Recordando la encíclica Laudato si’ del Papa Francisco, explicó las cuatro relaciones que los scouts viven en sus actividades: la relación con Dios, con uno mismo, con los demás y con la creación.
El arzobispo abundó en esta idea: “El Señor no os llama a ser jóvenes genéricamente buenos; os llama a ser discípulos suyos y, por tanto, testigos valientes del Evangelio”. Porque “no sois simplemente un grupo de amigos que hace cosas buenas, sois una comunidad cristiana en camino. Y eso -añadió- exige cuidar lo esencial”.
«Un encuentro con Cristo que transforme su vida”
En otro momento de la homilía, don José Ángel se dirigió a los scouts que llenaban el templo para afirmar que “la Iglesia necesita scouts santos, es decir, recios, alegres, limpios de corazón, capaces de sacrificio, amigos de la verdad, leales, generosos y humildes; que hablen sin complejos de Cristo, que sirvan a los más pequeños y den ejemplo a otros; que vivan su tarea como verdadera vocación educativa y eclesial”. Seguidamente, se detuvo en la importancia de la educación cristiana, que calificó como “una obra de arte”, con una reflexión trasladada a la misión de los responsables del MSC, a quienes pidió que propiciaran “una experiencia profunda de fe, un encuentro con Cristo que transforme su vida”. En este punto recordó la última audiencia navideña, en la que los scouts entregaron al arzobispo ‘la luz de Belén’: “No es algo vago y genérico. Cristo es la luz y llama a sus discípulos a ser luz del mundo”, señaló.
No son pocos los valores que encierra el escultismo católico. El arzobispo de Sevilla se detuvo en una riqueza pedagógica que puede servir mucho a la evangelización: “la vida en pequeño grupo, la responsabilidad compartida, el contacto con la naturaleza, el valor de la palabra dada, el esfuerzo, la constancia, el servicio, la sobriedad, la amistad”. “Pero repito, que Cristo siempre esté en el centro. Siempre que la vida espiritual no sea un añadido decorativo. Siempre que la pertenencia eclesial sea real y no nominal”, subrayó.
1.200 scouts católicos en Sevilla
Antes de concluir la celebración dominical el Arzobispo recibió una estola regalo del Movimiento Scouts Católicos (MSC) en Sevilla. En la actualidad, los Scouts Católicos de Sevilla cuentan con diez grupos, a los que hay que añadir la Sección Juvenil. Unos 1.200 niños y jóvenes forman parte de este movimiento en la Archidiócesis hispalense.

























