Cáritas Diocesana de Sevilla se ha sumado estos días a las reivindicaciones del Movimiento Rural Cristiano y el Movimiento Rural de Jóvenes Cristianos, para manifestar que «el verdadero desarrollo rural ha de ser integral, solidario y ecológico».
«Tanto desde el criterio cristiano que nos mueve y da sentido a lo que hacemos, como desde lo recogido en la carta universal de los derechos humanos, el desarrollo debe tener en cuenta y cuidar todas las dimensiones de la persona, su integralidad: lo físico, las emociones, la espiritualidad, la cultura, las relaciones… Revindicamos la plena vigencia de los derechos de quienes habitamos el medio rural, asegurando condiciones de vida dignas, equitativas y de calidad para todos y todas», señalan de estos movimientos eclesiales coincidiendo con el 15 de mayo, festividad de san Isidro Labrador, patrón de los agricultores.
En esta línea, en Cáritas defienden que el éxito del bienestar social debe tomarse desde cómo viven los más vulnerables y dependientes, y para ello es necesario que el desarrollo «sea solidario y, además, que lo sea mirando al presente y al futuro». Al respecto, citan a Pablo VI que decía que «el desarrollo integral del hombre no puede darse sin el desarrollo solidario de la humanidad. El hombre debe encontrar al hombre, las naciones deben encontrarse entre sí como hermanos y hermanas, como hijos de Dios. En esta comprensión y amistad mutuas, en esta comunión sagrada, debemos igualmente comenzar a actuar a una para edificar el porvenir común de la humanidad».
Cáritas mantiene que el presente y el futuro de la sociedad depende de la sostenibilidad de las acciones que llevamos a cabo hoy, por esta razón el desarrollo solo podrá darse si se respeta la casa común, en términos del papa Francisco. Precisamente recuerdan cómo el Santo Padre en Laudato Si’ se refería al medioambiente como una «particular relación entre la naturaleza y la sociedad que la habita. Esto nos impide entender la naturaleza como algo separado de nosotros o como un mero marco de nuestra vida. Estamos incluidos en ella, somos parte de ella. No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza”.
Finalmente, Cáritas hace un llamamiento a la responsabilidad personal y pide el compromiso de todos los cristianos «por un desarrollo que nos cuide a todos, que nos una y que respete la tierra donde vivimos, especialmente a las personas en situación de pobreza y exclusión social. Para progresar de verdad, y cumplir con los derechos que nos hemos dado». «Lo que es bueno para el mundo rural, es bueno para todos. Lograr que la gente viva bien en sus territorios beneficia a la sociedad entera», concluyen.



