Investigadores de la Universidad de Sevilla y la Universitat Autònoma de Barcelona revelan cómo la Educación Física sigue reproduciendo desigualdades de género a través de prácticas tradicionales
Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Sevilla y la Universitat Autónoma de Barcelona ha analizado las desigualdades que se producen en el desarrollo de la asignatura de Educación Física durante la Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Esta materia tiene el objetivo de contribuir al desarrollo integral del alumnado, favorecer la creación de una cultura física y promover estilos de vida activos y saludables. Sin embargo, el presente estudio cuestiona esta visión, especialmente en relación con las experiencias de las chicas.
Los resultados muestran un patrón claro: la transición de Primaria a Secundaria supone un cambio emocional brusco y mayoritariamente negativo. En Primaria, la Educación Física se asocia de forma predominante con la alegría, vinculada al juego, la diversidad de actividades, la cooperación y la función catártica del movimiento. Las participantes recuerdan las clases como espacios poco competitivos, donde el clima social y la variedad de propuestas facilitaban experiencias positivas. Sin embargo, este escenario se transforma radicalmente al llegar a la ESO. En esta etapa, la alegría pierde protagonismo y aumentan con claridad emociones como la rabia, el miedo y la tristeza, configurando una experiencia emocional mucho más adversa.
La investigación, desarrollada por Gonzalo Flores-Aguilar, Xènia Ríos-Sisó y Antonio Muñoz-Llerena, llega a estas conclusiones tras analizar las emociones primarias que recuerdan haber experimentado en las clases de Educación Física un grupo de 56 futuras maestras de Educación Primaria, así como las causas pedagógicas que explican dichas emociones a lo largo de su escolarización obligatoria. El foco del estudio no se sitúa en medir directamente las consecuencias a largo plazo de estas vivencias, sino en comprender qué prácticas y situaciones educativas están detrás de este marcado deterioro emocional.
A partir del análisis de los relatos autobiográficos, se identifican de manera recurrente prácticas tradicionales que siguen muy presentes en la Educación Física actual: la formación de equipos mediante capitanes, el dominio casi exclusivo del fútbol durante el juego libre, la repetición de contenidos, la evaluación basada en pruebas físicas y calificaciones, la exposición pública del cuerpo o la percepción de actitudes docentes inadecuadas o discriminatorias.
Estas dinámicas aparecen especialmente acentuadas en la ESO, una etapa crítica desde el punto de vista emocional y corporal. Las experiencias narradas sugieren que experimentar de forma reiterada este tipo de prácticas favorece un cambio de actitud hacia la asignatura y genera rechazo, desmotivación y distanciamiento. Aunque el estudio no analiza de forma directa los comportamientos posteriores, sí permite intuir cómo este clima emocional negativo puede dificultar la vinculación con la práctica físico‑deportiva.
La investigación conecta así con una preocupación social ampliamente documentada: los bajos niveles de participación deportiva femenina, especialmente a partir de la adolescencia. Frente al discurso habitual que presenta la Educación Física como una asignatura intrínsecamente beneficiosa o incluso como una solución universal, este trabajo propone una mirada crítica que cuestiona su papel real cuando mantiene prácticas androcéntricas y desatiende la experiencia emocional del alumnado.
Un aspecto especialmente relevante del estudio es que las participantes no son solo antiguas alumnas, sino futuras maestras. Sus experiencias escolares y las creencias construidas a partir de ellas influirán directamente en sus decisiones pedagógicas, en la forma de enseñar y en el modo en que entenderán la Educación Física en su práctica profesional. Dar voz a estas experiencias permite visibilizar cómo determinadas tradiciones educativas pueden perpetuarse si no son cuestionadas de forma explícita durante la formación docente.
En conjunto, el estudio subraya la necesidad urgente de replantear la Educación Física desde una perspectiva crítica y de género, orientada a transformar la asignatura en un espacio emocionalmente seguro, inclusivo y saludable para todo el alumnado, y no únicamente para quienes encajan en el modelo corporal y deportivo dominante. Según los investigadores, solo desde esta revisión profunda será posible que la Educación Física contribuya realmente a una cultura física equitativa y sostenible a lo largo de la vida.
Artículo de referencia
Gonzalo Flores-Aguilar, Xènia Ríos-Sisó, Antonio Muñoz-Llerena, «I didn’t want physical education days to come”: Emotional experiences in physical education of prospective primary education teachers, Learning and Instruction, Volume 104, 2026, 102382, ISSN 0959-4752, DOI: 10.1016/j.learninstruc.2026.102382



