“Todo lo que tengo es porque he sido un digno mendigo de Dios”. De esta forma concluyó su discurso el profesor Manuel Martín Riego, en la XIX Jornada de Historia de la Iglesia en Andalucía que se celebró en el aula Juan Guillén de la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla, presidida por el arzobispo, monseñor José Ángel Saiz Meneses.
Bajo el epígrafe ‘Última lección del profesor Martín Riego’, además del homenajeado tomaron la palabra el arzobispo, el decano de la Facultad de Teología, Manuel Palma; el profesor José Leonardo Ruiz y el presidente de la Fundación Caja Rural de Utrera, Antonio Cerdera, para resumir una vida dedicada a la investigación, la docencia y el ministerio sacerdotal.
“Ejercicio de memoria institucional”
Abrió el turno de intervenciones don José Ángel Saiz Meneses, quien definió al homenajeado como “maestro de generaciones, de tantos estudiantes que han crecido en su conocimiento y en su amor a la Iglesia, a través de sus clases de historia”. Seguidamente, aclaró que el acto no era es en sentido estricto “una mera despedida académica”, sino “un ejercicio de memoria institucional”, en la medida que la Facultad, al reconocer a uno de sus profesores, “se encuentra también a sí misma en el proceso de su propia construcción histórica, de su desarrollo y de su identidad”.
A lo largo de su discurso, el arzobispo glosó la figura de Martín Riego como sacerdote, historiador y maestro. Precisó que “su investigación no se ha desarrollado a pesar de los archivos, sino, muy al contrario, gracias a ellos”, y, más aún, “ha contribuido a mostrar que el archivo no es un depósito pasivo de documentos, cuanto un espacio de mediación entre pasado y presente, donde la historia adquiere densidad y precisión”.
En esta línea, unió las vocaciones sacerdotal e investigadora del homenajeado para afirmar que “su trayectoria sacerdotal –cincuenta años de ministerio celebrados en 2022– constituye el verdadero eje que ilumina toda su obra y su investigación. En un contexto cultural en el que a menudo se disocian las dimensiones vitales y profesionales, su itinerario -afirmó-muestra una integración coherente entre vida eclesial, investigación histórica y docencia”.
“Un historiador de oficio”
“No estamos, como ya se ha mostrado, ante un investigador ocasional, sino ante un historiador de oficio”, precisó, antes de subrayar el rigor de toda la obra del profesor nacido en Écija el año 1946. Tras detallar los aspectos más sobresalientes de una intensa tarea docente e investigadora, y a modo de conclusión, el arzobispo afirmó que, desde una perspectiva historiográfica, su aportación puede sintetizarse en tres dimensiones: “ampliación del corpus documental, elaboración de marcos interpretativos y formación de una comunidad investigadora”.
El público que llenó el aula Juan Guillén esperaba con expectación la intervención del profesor Martín Riego… Que no defraudó. El suyo fue un discurso lleno de agradecimiento y de reivindicación de la vocación sacerdotal y de las labores docente e investigadora. También del estudio de la Historia en la Iglesia, momento en que valoró muy positivamente la implicación de cada vez más seglares.
Aludió al magisterio de los últimos pontífices y, tomando las palabras de León XIV, señaló la relevancia de “educar la memoria” y de aprender de la Historia. “Esto -añadió- no se puede hacer sin la investigación y el estudio”. Es una tarea no exenta de pasión (“Allí donde hay pasión, los métodos sobras”, apuntó) que tiene una consecuencia lógica en el entusiasmo que el alumno percibe del maestro. Expuso algunos ejemplos de su trayectoria investigadora y subrayó “cómo la historiografía puede cambiar el perfil de una persona cuando se habla con documentos y sin prejuicios”.
Finalmente, tanto el profesor Ruiz Sánchez como el decano de la Facultad y el presidente de la Fundación Caja Rural de Utrera desgranaron perfiles de un sacerdote volcado en sus vocaciones, con la “doble mirada de alumno y profesor”, como recordó Manuel Palma al recordar su paso por diferentes instituciones docentes de la Archidiócesis.
Presentación de ‘El Archivo Histórico de la Facultad de Teología’
El acto se cerró con la presentación del libro ‘El Archivo Histórico de la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla (1968-2019)’, “un acto de justicia con quienes construyeron las estructuras que hoy disfrutamos”. En este punto, Palma afirmó que “puede ser leído como una brújula para el futuro”.
Como el arzobispo de Sevilla subrayó en la parte final de su discurso, al celebrar este sentido homenaje a quien tanto ha servido a la Iglesia, la Facultad de Teología no despide simplemente a un eminente profesor, sino que reconoce más bien una trayectoria que ha dejado huella en la investigación, en la docencia y en la propia identidad institucional. “Se reconoce, en definitiva, una vida en la que sacerdocio, investigación y enseñanza han confluido de manera coherente, dando lugar a una obra que permanecerá como referencia para las generaciones futuras”.
Manuel Martín Riego se convierte así en el primer profesor emérito de la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla, institución con la que seguirá colaborando. Su legado está en las publicaciones, en las líneas de investigación que ha propiciado o en la destacada nómina de alumnos, futuros maestros, a los que ha sabido transmitir el gusto por el trabajo bien hecho, el amor a la Iglesia y el respeto por la historia.













