La consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Catalina García, ha asistido en el Museo Íbero de Jaén al I Congreso Internacional sobre Biodiversidad y Agricultura, que celebra en la capital jienense su primera edición hasta el viernes 17 de abril, organizado por la Sociedad Española de Ornitología SEO/BirdLife y el programa ‘LIFE Olivares Vivos+’.
Este evento reúne a expertos nacionales e internacionales del ámbito científico y constituye un espacio de encuentro con representantes del sector agrario, las administraciones públicas y la sociedad civil para analizar la relación entre biodiversidad y producción de alimentos, así como su integración en los sistemas agrícolas.
Durante su intervención, la consejera ha destacado que la biodiversidad no debe ser contemplada como un obstáculo para el desarrollo agrario sino, al contrario, como «una aliada para la sostenibilidad y la resiliencia de los cultivos»; de ahí la importancia de este congreso como «una oportunidad para compartir experiencias, contrastar modelos y favorecer el intercambio entre agricultores, investigadores, entidades conservacionistas y administraciones públicas».
En este sentido ha apuntado que Andalucía, por ser una comunidad eminentemente agrícola y con una importante riqueza biológica, constituye un territorio especialmente vinculado a la relación entre actividad agraria y conservación del patrimonio natural. Ha agradecido igualmente la implicación de entidades conservacionistas y de los propios agricultores, cuyo trabajo conjunto se desarrolla en el ámbito de la actividad agraria y la conservación del entorno natural.
Catalina García se ha referido a la elección de Jaén como sede de este primer congreso, ya que se trata de una provincia estrechamente vinculada al olivar y al paisaje agrario mediterráneo. «Iniciativas como ‘LIFE Olivares Vivos+’ muestran la aplicación de medidas orientadas a la biodiversidad en sistemas agrícolas», ha añadido.
Los olivares, reservorios de biodiversidad
Al respecto, la titular de Sostenibilidad y Medio Ambiente ha subrayado la importancia de los olivares como uno de los grandes reservorios de biodiversidad del paisaje mediterráneo, donde la actividad agraria y la conservación caminan de la mano y encuentran un espacio natural de convivencia. Catalina García ha aludido en este punto a un reciente informe del Consejo Oleícola Internacional en el que se recoge que el olivar jienense puede llegar a absorber entre 2,2 y 3,7 millones de toneladas de CO2 al año, de modo que se configura como un elemento relevante en la absorción de carbono. Esa cifra equivale a entre el 0,95% y el 1,6% de las emisiones de todo el país. En el conjunto de Andalucía, los 180 millones de olivos existentes pueden absorber hasta 9,5 millones de toneladas de CO2 anuales, contribuyendo al equilibrio ambiental del país.
La consejera ha recordado que Andalucía cuenta con planes de recuperación y conservación de numerosas especies de fauna silvestre, caso del lince ibérico (Lynx pardinus), el águila imperial ibérica (Aquila adalberti) o el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), cuyas poblaciones han experimentado variaciones en los últimos años según los programas de seguimiento desarrollados por administraciones y comunidad científica.
Por otro lado, la conservación de las aves esteparias constituye también una línea de trabajo relevante en materia de biodiversidad, dado que la comunidad alberga algunas de las poblaciones más importantes de Europa de especies ligadas a los medios agrarios. Las actuaciones desarrolladas en el marco del Plan de Recuperación y Conservación de Aves Esteparias de Andalucía se centran especialmente en la avutarda (Otis tarda), el sisón (Tetrax tetrax) y el aguilucho cenizo (Circus pygargus), especies especialmente vulnerables a los cambios en los usos del suelo.
En este ámbito, se desarrollan programas de custodia del territorio y medidas compensatorias asociadas a proyectos de energías renovables, en colaboración con agricultores, orientados a la protección de nidos y áreas de cría. Estas acciones incluyen el retraso de las cosechas en zonas clave y la creación de rodales de biodiversidad con incidencia sobre las áreas de reproducción en las estepas cerealistas de provincias como Sevilla, Córdoba y Jaén, compatibles en determinados casos con zonas de olivar.
A la apertura del primer Congreso Internacional sobre Biodiversidad y Agricultura (ICBA) también han asistido el subdelegado del Gobierno en Jaén, Manuel Fernández; las delegadas territoriales de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, y de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Soledad Aranda y María José Lara, respectivamente; la diputada de Medio Ambiente y Lucha contra el Cambio Climático, Isabel Uceda; el rector de la Universidad de Jaén, Nicolás Ruiz; la directora ejecutiva de SEO/BirdLife, Asunción Ruiz; y el director ejecutivo del Consejo Oleícola Internacional, Jaime Lillo, entre otras autoridades.
Presentado por la periodista Olivia Aranda, el acto se ha cerrado con una conferencia a cargo de María Helena Semedo, antigua subdirectora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que ha llevado por título ‘La biodiversidad como fundamento de los sistemas alimentarios: repensar la producción para un futuro sostenible’.
Ponencias, mesas de debate, talleres y salidas al campo
El congreso, que ha comenzado este martes y se prolongará hasta el viernes día 17, se celebra en la antigua Escuela de Magisterio de la Universidad de Jaén, con un programa que abordará, entre otros aspectos, los servicios ecosistémicos y la resiliencia de los agrosistemas, el valor de la conservación ambiental para los consumidores y la evolución de las políticas agrarias y ambientales.
Con el lema ‘El abecé natural: cultivar el conocimiento, regenerar la vida y proteger el campo’, este encuentro se desarrolla durante cuatro días como espacio de diálogo y conocimiento, con ponencias, mesas de debate y talleres prácticos.
El congreso consta de tres bloques temáticos: Biodiversidad en agrosistemas; Mercados, rentabilidad y biodiversidad: del beneficio ecológico al impacto económico; y Transferencia y práctica agraria: del conocimiento al campo. Además, el programa incluye salidas al campo a fincas demostrativas, actividades culturales y espacios de intercambio entre participantes.



