El Ayuntamiento de Sevilla, a través del Servicio de Parques y Jardines, ha realizado 13 revisiones internas del arbolado mediante tomografía sónica en lo que va de 2026, dentro del Plan de Gestión del Riesgo del Arbolado. Estas actuaciones se han desarrollado en espacios como el Parque de María Luisa, los Jardines de Cristina y los Jardines del Valle, sobre ejemplares que requerían un análisis más preciso de su estado interno tras las inspecciones habituales.
Esta técnica permite evaluar con precisión el estado interno de los árboles sin causar daños al ejemplar y facilita la adopción de medidas técnicas ajustadas a cada situación. El último ejemplar analizado ha sido una Gleditsia triacanthos en el Parque de María Luisa.
La tomografía sónica es un sistema de diagnóstico que mide la velocidad de transmisión de una onda sonora a través del tronco del árbol. Para realizar la prueba, los técnicos colocan sensores alrededor del perímetro del ejemplar, que permiten analizar cómo se propaga el sonido en el interior de la madera. A partir de esos datos se genera una imagen de la sección del tronco con la que es posible detectar pudriciones, cavidades o zonas debilitadas.
En lo que va de 2026, esta tecnología se ha aplicado ya en 13 ejemplares situados en el Parque de María Luisa, los Jardines de Cristina y los Jardines del Valle. Entre las especies revisadas figuran Gleditsias (Gleditsia triacanthos), Celtis (Celtis australis), Plátanos de sombra (Platanus x hispanica) y Olmos (Ulmus minor), todos ellos árboles que, tras las inspecciones habituales, habían sido catalogados con riesgo moderado o alto, con defectos como pudriciones, inclinaciones o presencia de hongos, y localizados además en zonas de especial tránsito de personas.
Estas pruebas permiten además afinar la evaluación técnica de cada ejemplar y adoptar la medida más adecuada en función de su estado real. En este sentido, la tomografía sónica ha permitido confirmar en dos Celtis del Parque de María Luisa un deterioro interno que comprometía su estabilidad y suponía riesgo de vuelco, por lo que serán repuestos por nuevos ejemplares.
Este sistema resulta idóneo en árboles de gran tamaño, con valor histórico o situados en entornos muy transitados, ya que aporta información técnica que permite ajustar mejor su seguimiento y conservación. Estas revisiones forman parte del plan de riesgo de están englobado dentro de la gestión de los árboles singulares y notables de la ciudad



