El Consejo de Gobierno ha tomado conocimiento de la convocatoria de ayudas directas y de carácter compensatorio por valor de más de 16,6 millones de euros que tiene previsto publicar la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural para paliar la situación generada en el ámbito de la pesca y la acuicultura como consecuencia de las borrascas registradas en Andalucía entre noviembre de 2025 y febrero de 2026.
A través de estos incentivos, la Junta de Andalucía busca contribuir al restablecimiento de la capacidad productiva de la flota pesquera y a la continuidad de las explotaciones acuícolas, ayudando así a garantizar el abastecimiento y la estabilidad del mercado. Además, esta iniciativa del Gobierno andaluz tiene incidencia también en el mantenimiento del empleo y el tejido económico asociados a estas actividades que se desarrollan, principalmente, en las zonas costeras y rurales.
Las subvenciones, financiadas con fondos propios de la Junta de Andalucía, se pondrán al servicio de los profesionales de la pesca y la acuicultura andaluza a través de tres líneas de ayudas. La primera de ellas aglutina indemnizaciones por pérdida neta de facturación o para compensar las inversiones realizadas para reparar desperfectos en instalaciones. En total, se destinan más de 11,3 millones de euros a estas compensaciones, que pueden solicitar armadores de buques de pesca, pescadores a pie, entidades concesionarias o titulares de centros de primera venta (lonjas, establecimientos autorizados y centros de expedición y producción) y los propietarios de explotaciones acuícolas con incidencias en sus instalaciones provocadas por las borrascas que no superan el 30% de la producción media de la empresa.
La segunda línea de ayudas enmarcadas en este paquete está dotada con más de 5,2 millones de euros y ofrece compensaciones económicas a las explotaciones acuícolas que han sufrido pérdidas de más del 30 por ciento de su producción media a causa de las borrascas. En cuanto a la tercera línea, se trata de subvenciones por algo más de 66.000 euros dirigidas a personas o entidades dedicadas a la comercialización o transformación de productos pesqueros y acuícolas.
A través del Sistema de Información Andaluz de Datos de Comercialización y Producción Pesquera (Idapes) y de las declaraciones presentadas por los damnificados, la Junta de Andalucía ha realizado una primera estimación de los daños causados por las borrascas en estos sectores. Asimismo, se han calculado también las ayudas que se prevé que correspondan a los profesionales que desarrollan estas actividades económicas en las diferentes provincias de Andalucía.
En el caso de Almería, se estima que las pérdidas superan los 5,7 millonesde euros y que los beneficiarios de estas subvenciones ascenderían a 166. En el caso de Cádiz, el análisis preliminar apunta a casi 3,3 millones de euros en pérdidas y 338 expedientes de ayuda; en Granada, a cerca de 1,2 millones de euros y una veintena de beneficiarios; y en Huelva, a casi 5,7 millones de euros en pérdidas y 669 ayudas. En el caso de la provincia de Jaén, se calcula que las pérdidas rondan los 85.200 euros para un solo afectado; en Málaga se acercarían a 2,7 millones de euros y 163 beneficiarios de ayudas; y en Sevilla, por último, se prevé la concesión de seis subvenciones para compensar pérdidas por casi 37,3 millones de euros.
El tren de borrascas atlánticas que afectaron a Andalucía a finales de 2025 y principios de 2026 generó un grave impacto económico en sectores especialmente vulnerables como la pesca y la acuicultura, caracterizados por su dependencia directa de factores naturales y formados eminentemente por pymes. Entre otras consecuencias, las intensas precipitaciones y el fuerte viento provocaron inundaciones, intensas corrientes y arrastre de tierra continental y del lecho marino que impidieron el normal desarrollo de la actividad del sector pesquero. Numerosas embarcaciones registraron daños en cascos, cubiertas, aparejos y sistemas auxiliares cuyo arreglo ha conllevado una inversión extraordinaria por parte de los dueños de los buques; y alrededor del 90% de la flota andaluza se vio obligada a permanecer amarrada a puerto por seguridad.
Esta situación se tradujo en una parálisis económica para armadores y tripulantes de barcos que también se hizo extensiva a los mariscadores a pie, afectados por la imposibilidad de trabajar durante días. Además, también se reflejó en los profesionales de los centros de primera venta, ya que su actividad depende directamente del volumen de capturas desembarcadas en los puertos y las instalaciones sufrieron daños por inundaciones, deterioro de cubiertas y sistemas eléctricos y averías en equipos de frío y maquinaria esencial para la conservación y clasificación del pescado y el marisco.
En el caso de la acuicultura, los temporales han provocado incidencias como roturas y desplazamientos de estructuras flotantes, pérdida de peces por escape o mortalidad y daños en sistemas de alimentación, oxigenación, captación, bombeo y electricidad. Dada la pérdida de producción y el coste de reposición de las infraestructuras, las explotaciones acuícolas afectadas han visto su viabilidad económica gravemente comprometida.



