El consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, ha informado hoy, a través de sus cuentas oficiales en redes sociales, que la dirección de la Emergencia ha autorizado el regreso seguro a sus hogares de un total de 35 personas de 22 viviendas localizadas en la denominada “área de exclusión” de Grazalema en Cádiz.
La autorización se ha producido una vez que la dirección de la Emergencia ha recibido los análisis y evaluaciones del comité técnico que ha permanecido trabajando sobre el terreno durante todo el fin de semana a fin de avanzar cuanto antes los estudios y poder dar una respuesta a los vecinos.
Las viviendas que pueden volver se encuentra entre las calles Pie de Palo y Las Parras.
El consejero de Sanidad ha agradecido a los vecinos el “ejemplo y colaboración” mostrado en todo este proceso desde que dejaran sus casas el pasado 5 de febrero, debido a los efectos de la sucesión de borrascas en el municipio serrano.
Emergencias con ciencia
Cabe recordar que la información técnico-científica es la que ha servido de base para evaluar la viabilidad de la vuelta a casa tanto hoy, como en el caso de las jornadas anteriores: de los que regresaron el pasado lunes 16 de febrero, más de 1.700, como el centenar que regresó el miércoles y la cuarentena que lo hizo el jueves.
Para abordar la situación en Grazalema y su entorno el Plan de Emergencia ante el Riesgo de Inundaciones ha contado, a petición de la Agencia de Emergencias de Andalucía (EMA), con la incorporación del Grupo de Asesoramiento de Desastres y Emergencias (GADE) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Se creó un comité técnico-científico, que ha estado trabajando en paralelo con el comité de operaciones y que aún hoy sigue desarrollando trabajos, con científicos en Hidrogeología y del IGME (El Instituto Geológico y Minero), ambos del CSIC, así como con personal del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y del Instituto Andaluz de Geofísica (IAG) de la Universidad de Granada.
Este equipo también ha contado con el Grupo de Emergencias de Andalucía (EMA GREA) y arquitectos del Consejo Andaluz de Colegios de Arquitectos (Cacoa).
Los expertos han trabajado por tierra con imágenes de escaneado georradar con diferentes antenas y perfiles electromagnéticos, tomografía sísmica y posicionamiento GNSS. Esta última es una técnica geodésica avanzada utilizada para medir en tiempo real o periódico el desplazamiento, deformación o asentamiento de estructuras (puentes, presas, edificios altos) y terrenos (deslizamientos, minería). A diferencia de la topografía convencional, permite un seguimiento continuo y automático con precisión decimétrica, esencial para la seguridad y el mantenimiento de infraestructuras.
Este trabajo, unido a las pruebas geológicas sobre el terreno, se ha completado con las imágenes aéreas con drones y también con vuelos programados.



