«Cristo es el fundamento del amor que se vive en el matrimonio y la familia»
Como colofón a la Semana de la Familia, organizada por la Delegación Diocesana de Familia y Vida, el sábado 14 de febrero tuvo lugar la celebración de las bodas de platino, oro y plata matrimoniales, que tuvo lugar en el trascoro de la Catedral de Sevilla.
Como colofón a la Semana de la Familia, organizada por la Delegación Diocesana de Familia y Vida, el sábado 14 de febrero tuvo lugar la celebración de las bodas de platino, oro y plata matrimoniales, que tuvo lugar en el trascoro de la Catedral de Sevilla.
El arzobispo de Sevilla presidió la Eucaristía durante la cual tuvo lugar la renovación de las promesas matrimoniales de un centenar de parejas que este año celebran sus sesenta, cincuenta y veinticinco años de matrimonio. Asimismo, un año más, participaron en la celebración varias parejas de novios, que tienen previsto contraer matrimonio este año.
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Monseñor Saiz Meneses les recordó a los matrimonios presentes que en la renovación de sus votos matrimoniales es una llamada a recordar el origen de su compromiso, «un ‘sí’ pronunciado con libertad y sellado con un pacto irrevocable», invitándolos a echar la vista atrás a todos estos años de matrimonio, «no solo como un recuerdo emotivo, sino como una vocación vivida». El arzobispo aseguró que cuando los atractivos físicos decaen y las fuerzas físicas menguan, el amor no tiene porqué disminuir, sino robustecerse, pero para ello hay que sustentarlo en Cristo, pues «es el fundamento del amor que se vive en el matrimonio y la familia».
La familia, escuela de fe
Don José Ángel hizo suyas las palabras de León XIV en el Jubileo de las Familias, en las que señalaba que «la fe se transmite en familia, de generación en generación», apuntando que la familia es escuela de fe, transmitiéndose en lo cotidiano: «en cómo se afrontan los problemas, en cómo se vive el perdón, en cómo se respeta a los abuelos o se acoge a los pequeños, en cómo se honra a Dios…». Asimismo, instó a los presentes a formar una familia sobre roca, sustentada en Cristo, quien se hace presente en el hogar cuando se vive en la verdad, fidelidad y abiertos a la vida. Asimismo, afirmó que «cuando ando un matrimonio vive ‘en el Señor’, se convierte en signo para otros». Lo cual no significa que no se tengan dificultades, sino que «están abiertos a la gracia».
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Tras la comunión, tuvo lugar la bendición de los prometidos que contraerán matrimonio en este año 2026. Monseñor Saiz se dirigió a ellos invitándoles a no tener miedo «a la grandeza y belleza de vuestra vocación», en medio de una cultura que convierte el amor en consumo.
Al finalizar la Eucaristía, los matrimonios que celebran en este 2026 sus bodas de platino, oro y plata recibieron de manos del arzobispo un recuerdo de este aniversario. La Asociación Virgen de los Reyes y San Fernando es la encargada de organizar anualmente esta ceremonia, celebrándose en fechas próximas al día de San Valentín.