jueves, 12 febrero 2026

La Parroquia San José y Santa María celebra la Cena del Hambre de Manos Unidas el 13 de febrero

Con motivo de la Campaña anual de Manos Unidas, que se presentó la pasada semana en el Arzobispado, la Iglesia invita a mirar más allá de nuestras fronteras y comprometernos con la realidad del hambre en el mundo. Bajo el lema de este año, que exhorta a “declarar la guerra al hambre”, se recuerda que no puede haber paz verdadera mientras millones de personas sigan sufriendo pobreza y desigualdad, y que combatir el hambre es también construir la paz.

Con motivo de la Campaña anual de Manos Unidas, que se presentó la pasada semana en el Arzobispado, la Iglesia invita a mirar más allá de nuestras fronteras y comprometernos con la realidad del hambre en el mundo. Bajo el lema de este año, que exhorta a “declarar la guerra al hambre”, se recuerda que no puede haber paz verdadera mientras millones de personas sigan sufriendo pobreza y desigualdad, y que combatir el hambre es también construir la paz.

Este mismo llamamiento se ha ido realizando en distintas parroquias y colegios de la Archidiócesis durante la semana. Entre ellas, la Parroquia San José y Santa María de Sevilla en la que el misionero Diego Rojas ofreció su testimonio trabajando con la Compañía de Jesús en un proyecto de campamentos infantiles en la Eucaristía dominical.

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La Parroquia San José y Santa María celebra la Cena del Hambre de Manos Unidas el 13 de febreroAdemás, esta semana el Grupo parroquial del Tercer Mundo convoca a participar en la Cena del Hambre, prevista para el próximo viernes, 13 de febrero, después de la misa de siete y media, en los salones parroquiales.

En esta se darán las claves de la Campaña de Manos Unidas y se presentará el proyecto solidario con el que esta parroquia colabora en Malawi. Además, la comunidad parroquial estará acompañada por el misionero Juan Manuel González, colaborador de la Fundación ACOES y Proyecto Honduras.

Alimentando la esperanza en Malawi

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El proyecto propuesto por Manos Unidas para las parroquias de la Vicaría 2 de la Archidiócesis de Sevilla, entre las que se encuentra la Parroquia San José y Santa María, busca mejorar el acceso a la alimentación en escuelas primarias de Chikho y Msumba, regiones rurales de Malawi. Este es uno de los países más pobres del mundo, situado en el sur de África. Allí, millones de familias viven de la agricultura de subsistencia, dependiendo de las lluvias para poder alimentarse, lo que provoca frecuentes crisis de hambre y desnutrición.

En la zona concreta donde se desarrollará el proyecto, muchas escuelas rurales carecen de infraestructuras básicas: las aulas están masificadas —con hasta 100 niños por maestro— y numerosos alumnos abandonan los estudios para ayudar a sus familias a sobrevivir.

Ante esta dura realidad, la Iglesia local, junto con distintas organizaciones, ha puesto en marcha una iniciativa que quiere cambiar la vida de miles de niños: asegurar al menos una comida diaria a 11.537 escolares de 22 escuelas, favoreciendo así su nutrición y su permanencia en la escuela.

Para hacerlo posible, el proyecto contempla la construcción de 22 cocinas escolares (que correrá a cargo de Manos Unidas) y la mejora del acceso al agua potable. La organización internacional Mary’s Meals proporcionará los alimentos, mientras que la parroquia local de Benga, junto con la diócesis de Lilongwe, coordinará la gestión. Las propias familias beneficiarias colaborarán aportando materiales y su trabajo para cocinar, implicándose directamente en la solución.

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Este esfuerzo conjunto —en el que participa Manos Unidas junto a otros socios— no solo combate el hambre, sino que abre la puerta a la educación y a un futuro más digno para miles de niños, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de “Fin de la Pobreza” y “Hambre Cero”.

Una llamada a la colaboración

Fuentes parroquiales animan a sumarse a esta misión, invitando a todos los fieles a colaborar con sus donativos para ayudar a financiar la construcción de estas cocinas escolares. «Cada aportación, por pequeña que sea, se transforma allí en un plato de comida, en un niño que permanece en la escuela, en una esperanza que crece», aseguran en su página web.

 

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