Barcelona, Tarrasa y Sevilla. Cataluña y Andalucía… La vida de monseñor José Ángel Saiz Meneses ha transcurrido entre estas dos latitudes desde que encara su ministerio sacerdotal en la Ciudad Condal a finales del siglo pasado. Aunque nacido en Sisante (Cuenca), buena parte de la vida del actual arzobispo hispalense transcurrió en tierras catalanas. Y allí, en Tarrasa, en la que fuera su diócesis durante casi diecisiete años, ha recibido este fin de semana el sentido homenaje que le ha tributado la Coordinadora de Entidades Andaluzas de Terrassa (CEAT).
Ha sido en un acto con una importante representación institucional. Desde el obispo de Tarrasa, monseñor Salvador Cristau; hasta el presidente del Parlamento de Cataluña, Josep Rull; pasando por el alcalde, Jordi Ballart; la delegada de la Junta de Andalucía en Cataluña, Concepción Veray; el presidente de la Federación de Entidades Culturales Andaluzas en Cataluña (FECAC), Daniel Salinero; o Antonio Merino, presidente de la Coordinadora de Entidades Andaluzas en Tarrasa, junto a numerosos miembros de la curia y el consistorio tarrasenses.
Todos los que intervinieron destacaron la gratitud hacia monseñor Saiz Meneses por su implicación en la vida de la ciudad y su trabajo en favor de la integración y cohesión de las diferentes realidades que conforman la ciudad de Tarrasa.
Trabajo a favor de la cultura y tradiciones andaluzas
Por su parte, el presidente de la FECAC remarcó especialmente la labor del arzobispo en favor de la cultura y las tradiciones andaluzas, que se integran en la sociedad catalana manteniendo sus raíces. En particular, Daniel Salinero agradeció la implicación decidida que tuvo para que Tarrasa acogiera la fiesta de Rocío en Cataluña, en un momento delicado para la FECAC y ante la dificultad de encontrar un espacio adecuado para celebrar la fiesta.
Concepción Veray señaló a Tarrasa como un modelo de convivencia y colaboración entre culturas, y remarcó la importancia de la presencia cristiana en la sociedad. Seguidamente, Jordi Ballart recordó que monseñor Saiz Meneses forma parte ya de la historia de la ciudad por ser el primer obispo de la diócesis de Tarrasa, creada por san Juan Pablo II en 2004. Subrayó igualmente su implicación en la vida social y cultural de la ciudad y su acompañamiento a las hermandades y entidades andaluzas, así como la buena relación institucional con el alcalde y el Ayuntamiento en unas circunstancias no siempre fáciles.
El presidente del Parlamento de Cataluña, Josep Rull, recordó diversos pasajes de su relación personal con el homenajeado, una relación que se remonta al año 1995, cuando era presbítero y párroco de la iglesia de Nuestra Señora del Roser, en Cerdanyola. “Sus homilías -señaló el presidente del Parlamento- llegaban ya entonces al corazón de las personas, porque él hablaba desde la autenticidad y la coherencia y esto cautivaba a la gente”. Puso también en valor la construcción de la nueva diócesis de Tarrasa y su labor como prelado para “hacer presente la fe y la Iglesia en medio de la sociedad desde su capacidad de servir, humanizar y mostrar el sentido de trascendencia de la vida humana desde el reconocimiento a la dignidad de cada persona”.
“Hacer presente a Jesucristo”


Recordó que detrás de las procesiones y manifestaciones religiosas hay personas a las que es necesario propiciar un encuentro con Jesucristo y con los hermanos. Y puso como ejemplo la reciente visita en 2025 al monasterio de Montserrat acompañando a la hermandad sevillana del mismo nombre. El acto concluyó con la entrega de una placa conmemorativa por parte de Antonio Merino, presidente de la CEAT.



