La iniciativa, en la que participan 53 universidades, busca integrar los valores democráticos, la sostenibilidad y la responsabilidad social de forma transversal en la educación superior
La Universidad de Sevilla ha desempeñado un papel destacado en la elaboración del nuevo marco promovido por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) para fortalecer la ciudadanía activa, crítica y responsable en las universidades españolas. La iniciativa, desarrollada con la participación de 53 universidades y organismos internacionales de referencia, busca reforzar el compromiso de la educación superior con los valores democráticos, los derechos humanos, la sostenibilidad y la justicia social.
El proyecto ha reunido a universidades de todo el país y a organizaciones internacionales como la UNESCO, el Consejo de Europa y la European Students’ Union con el objetivo de diseñar herramientas que permitan integrar de manera transversal la ciudadanía democrática, la participación, la responsabilidad social y el desarrollo sostenible en la docencia, la investigación, la transferencia y la gestión universitaria.
La aportación de la Universidad de Sevilla ha tenido una especial relevancia en el desarrollo de la propuesta de autoevaluación institucional. En este proceso, el grupo de investigación HUM-596 Educación de Personas Adultas y Desarrollo, coordinado por Rocío Valderrama Hernández, profesora titular del Departamento de Teoría e Historia de la Educación y Pedagogía Social de la Facultad de Ciencias de la Educación, ha liderado el capítulo dedicado a la elaboración de una guía de autoevaluación orientada a fortalecer la ciudadanía activa, crítica y responsable en las universidades españolas.
Esta contribución refuerza el papel de la Universidad de Sevilla en una iniciativa que aspira a convertirse en una herramienta de referencia para el sistema universitario español.
Democracia y participación en los campus
“La universidad tiene hoy la responsabilidad de formar profesionales competentes, pero también personas comprometidas con la democracia, la sostenibilidad y la transformación social. Este marco ofrece herramientas concretas para avanzar en esa dirección y para hacer visible el papel que la educación superior puede desempeñar ante los grandes desafíos de nuestro tiempo”, señala Rocío Valderrama Hernández.
El informe defiende que las universidades deben convertirse en espacios donde la democracia, la participación y la sostenibilidad no sean únicamente contenidos académicos, sino principios que orienten la vida universitaria y las decisiones institucionales. En este sentido, destaca la importancia de acercar estas políticas al estudiantado y favorecer su implicación en la construcción de una universidad más abierta, participativa y comprometida con su entorno.
El documento subraya asimismo la importancia de trasladar estas propuestas a la realidad cotidiana de los campus y dar visibilidad a iniciativas que favorezcan la participación efectiva de toda la comunidad universitaria. La escucha activa, la corresponsabilidad y la participación democrática se plantean como elementos esenciales para construir instituciones más inclusivas, socialmente relevantes y conectadas con las necesidades de la ciudadanía.
Entre las propuestas más innovadoras del informe destaca la creación de las denominadas Aulas de Ciudadanía, concebidas como espacios permanentes de participación y reflexión colectiva entre estudiantes, profesorado, personal técnico y agentes sociales. Estos espacios podrían convertirse en una herramienta estratégica para promover proyectos vinculados a la sostenibilidad, la justicia social, la participación democrática y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Con su participación en este proyecto de ANECA, la Universidad de Sevilla reafirma su compromiso con una educación superior que trasciende la transmisión de conocimientos para convertirse en un motor de transformación social. El trabajo desarrollado contribuye además a consolidar el liderazgo de la institución en ámbitos como la educación para la sostenibilidad, la ciudadanía democrática y la responsabilidad social universitaria, cuestiones que ocupan hoy un lugar central en el futuro de las universidades europeas.



