La Catedral de Sevilla mantiene desde hace décadas un compromiso con la accesibilidad que busca hacer compatible la conservación de uno de los grandes conjuntos patrimoniales de la ciudad con una premisa esencial: facilitar que todas las personas puedan acceder al templo, conocer su patrimonio y participar de su vida litúrgica.
“No se trata únicamente de eliminar barreras arquitectónicas”, señalan desde el Cabildo, sino que la accesibilidad se entiende también “como una forma de acogida, que permite acercar el patrimonio sagrado de la Catedral a personas con distintas capacidades físicas, sensoriales o cognitivas”.
Un compromiso a largo plazo
El trabajo de la Catedral en este ámbito no es reciente. El proyecto «Una Catedral para todos/as, Una Catedral sin Barreras» se desarrolla desde 1993. Este recorrido fue reconocido en 2009 con el IV Premio Andaluz a las Buenas Prácticas en la Atención a Personas con Discapacidad, en la modalidad «Ciudad Accesible», por el esfuerzo realizado en la eliminación de barreras arquitectónicas. Años después, en 2016, la Catedral fue reconocida también por la Junta de Andalucía como destino turístico accesible.
Accesibilidad en un edificio histórico
Adaptar un monumento de las características de la Catedral supone intervenir teniendo siempre presente su valor histórico y patrimonial.
Entre las actuaciones realizadas se encuentran la incorporación de rampas en distintos puntos del recorrido, la adecuación de espacios para facilitar la circulación de personas con movilidad reducida y diferentes soluciones para salvar desniveles.
En el Patio de los Naranjos, por ejemplo, se han instalado rejillas con superficies niveladas sobre la solería que permiten conservar el antiguo sistema de riego y, al mismo tiempo, facilitan el desplazamiento de personas que utilizan sillas de ruedas u otros dispositivos de movilidad.
La Catedral dispone además de aseos adaptados y ofrece gratuitamente sillas de ruedas a las personas con movilidad reducida que las necesiten.
Tocar para conocer la Catedral
La accesibilidad alcanza también a la forma de descubrir y comprender el patrimonio.
Para las personas con discapacidad visual se han incorporado folletos en braille, planos tacto-visuales, planos hápticos, elementos en relieve y maquetas adaptadas, recursos que permiten obtener referencias espaciales y acercarse mediante el tacto a algunos de los elementos más significativos del monumento.
A ellos se suma la maqueta táctil instalada en 2026 junto a la Puerta del Príncipe, concebida para facilitar la comprensión del conjunto monumental a las personas con discapacidad visual.
Las personas sordas o con discapacidad auditiva disponen asimismo de signoguías gratuitas.
Acceder al patrimonio y participar en la vida de la Iglesia


Para ello, la Catedral celebra habitualmente Eucaristías en lengua de signos, en colaboración con la Pastoral del Sordo de la Archidiócesis de Sevilla.
En las grandes celebraciones se contemplan además espacios destinados a facilitar la participación y visibilidad de las personas con movilidad reducida.
La política de accesibilidad se extiende igualmente a las condiciones de entrada. Las personas con un grado de discapacidad igual o superior al 65 % tienen acceso gratuito a la visita cultural, mientras que quienes acrediten un grado comprendido entre el 33 % y el 65 % disponen de tarifa reducida.
“Todas estas medidas forman parte de un proceso que continúa abierto. En un edificio construido y transformado durante siglos, cada avance requiere encontrar el equilibrio entre accesibilidad, conservación y respeto por el patrimonio”, concluyen fuentes del Cabildo Catedral.



