martes, 18 agosto 2026

Seminaristas y formadores del Metropolitano de Sevilla viven una experiencia misionera en la selva peruana

Un grupo del Seminario Metropolitano de Sevilla, encabezado por su rector, Andrés Ybarra, y su director espiritual, Manuel Jiménez, ha vivido durante el mes de julio una experiencia misionera en Perú, concretamente en la Parroquia San Roque y Santa Teresa, de Jepelacio, perteneciente a la Prelatura de Moyobamba, en el corazón de la selva peruana.

Un grupo del Seminario Metropolitano de Sevilla, encabezado por su rector, Andrés Ybarra, y su director espiritual, Manuel Jiménez, ha vivido durante el mes de julio una experiencia misionera en Perú, concretamente en la Parroquia San Roque y Santa Teresa, de Jepelacio, perteneciente a la Prelatura de Moyobamba, en el corazón de la selva peruana.

Seminaristas y formadores del Metropolitano de Sevilla viven una experiencia misionera en la selva peruanaDurante su estancia, del 7 al 31 de julio, el grupo ha compartido la misión pastoral con Ángel Luis Bayo, sacerdote diocesano de Sevilla que es párroco en Jepelacio desde hace un año. La experiencia les ha permitido conocer de cerca la realidad de una Iglesia que desarrolla su labor evangelizadora en un territorio marcado por la dispersión de sus comunidades y las dificultades de acceso.

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Los miembros del Seminario han participado en diferentes actividades pastorales de la parroquia, como la celebración de los sacramentos, visitas a familias y centros educativos, charlas formativas, juegos con niños y dinámicas con adolescentes y jóvenes, además del acompañamiento y visita a personas enfermas.

La misión en las comunidades rurales

Uno de los aspectos más significativos de la experiencia ha sido la posibilidad de acercarse a algunas de las más de treinta comunidades rurales alejadas que forman parte de la parroquia de Jepelacio. Para llegar hasta ellas es necesario realizar largos desplazamientos en coche, moto o incluso a pie, poniendo de manifiesto las dificultades que afronta la comunidad parroquial para mantener la presencia pastoral en todo el territorio.

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Estas comunidades cuentan con un animador que desempeña un papel fundamental en la vida de fe de sus habitantes. Cuando el sacerdote no puede desplazarse, son ellos quienes mantienen viva la comunidad mediante la celebración de la Liturgia de la Palabra.

Por ello, la llegada del sacerdote se convierte en un momento especialmente esperado. La celebración de la Eucaristía constituye una auténtica fiesta para las comunidades y, en ocasiones, se acompaña de otros sacramentos, como la Confesión, la Unción de los Enfermos o el Bautismo.

Esta realidad ha permitido a los seminaristas acercarse de manera concreta a la dimensión misionera de la Iglesia y experimentar la importancia del sacerdote para comunidades que, en ocasiones, tienen que recorrer grandes distancias y esperar durante largos periodos para poder participar en la celebración de la Eucaristía.

Seminaristas y formadores del Metropolitano de Sevilla viven una experiencia misionera en la selva peruanaEncuentro con la Iglesia de Moyobamba

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Durante la experiencia también pudieron conocer Moyobamba, ciudad donde reside el obispo prelado, monseñor Rafael Escudero. El grupo fue recibido en el Seminario de Moyobamba, donde compartió un almuerzo y un encuentro con los seminaristas de la Prelatura.

Antes de emprender el regreso a Sevilla, el grupo tuvo también la oportunidad de conocer Lima, poniendo el broche final a una experiencia que les ha permitido acercarse a distintas realidades de la Iglesia peruana.

Para Manuel Jiménez, director espiritual del Seminario, una experiencia misionera de estas características resulta especialmente enriquecedora durante los años de formación sacerdotal, ya que «abre la mirada al campo de misión de la Iglesia universal» y ayuda a tomar conciencia de «la falta que hacen los sacerdotes en muchos lugares del mundo».

Jiménez destaca especialmente la acogida recibida durante la estancia: «Ha sido muy fácil descubrir la presencia de Dios: desde la naturaleza impresionante a la sencillez de las personas y las familias que nos han dado todo lo que tenían».

El director espiritual del Seminario asegura que la experiencia ha dejado una huella profunda en quienes han participado: «Estoy seguro de que todos hemos vuelto transformados; ahora se trata de seguir viviendo en Sevilla lo que Dios ha sembrado en nosotros allí».

La experiencia misionera en Jepelacio se ha convertido en una oportunidad de formación humana, espiritual y pastoral para los seminaristas, al tiempo que ha estrechado los vínculos entre la Archidiócesis de Sevilla y la Iglesia que peregrina en la Prelatura de Moyobamba.

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