lunes, 3 agosto 2026

Monseñor Saiz Meneses anima a los jóvenes sevillanos a volver de la peregrinación como «evangelizadores de esperanza»

El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, presidió este fin de semana las dos celebraciones más significativas de la peregrinación que un centenar de jóvenes de la Archidiócesis ha realizado por los Picos de Europa, dentro del itinerario organizado por la Delegación Diocesana para la Pastoral con Jóvenes.

El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, presidió este fin de semana las dos celebraciones más significativas de la peregrinación que un centenar de jóvenes de la Archidiócesis ha realizado por los Picos de Europa, dentro del itinerario organizado por la Delegación Diocesana para la Pastoral con Jóvenes.

La primera Eucaristía tuvo lugar el sábado 1 de agosto en la Basílica de Nuestra Señora de Covadonga, mientras que la segunda se celebró el domingo en la Catedral del Salvador de Oviedo, poniendo el broche final a una semana de peregrinación, oración, formación y convivencia bajo el lema «Los que esperan en el Señor caminan sin cansarse» (Is 40,31).

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Covadonga: «Dios os llama a una vida grande»

En la homilía pronunciada en el Santuario de Covadonga, el arzobispo invitó a los jóvenes a comprender la peregrinación como un verdadero camino interior. Recordó que no habían recorrido los Picos de Europa únicamente para contemplar sus paisajes, sino para encontrarse con Dios, fortalecer su amistad con Jesucristo y preparar el corazón para la próxima Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en Seúl.

A partir del pasaje del Cantar de los Cantares, monseñor Saiz subrayó que la llamada de Dios sigue resonando hoy en el corazón de cada joven. «Dios os llama. Os llama por vuestro nombre. Os llama a una vida grande, hermosa y fecunda», destacó.

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Monseñor Saiz Meneses anima a los jóvenes sevillanos a volver de la peregrinación como «evangelizadores de esperanza»Don José Ángel animó a los peregrinos a preguntarse con sinceridad cuál es la vocación que Dios ha preparado para cada uno, recordando las recientes palabras del papa León XIV sobre la vocación como un don que conduce «al camino de una vida verdaderamente hermosa». Inspirándose después en el Evangelio de la Visitación, destacó a María como modelo de quien escucha la llamada del Señor, se levanta y sale al encuentro de los demás.

«El camino exterior debe expresar un camino interior», afirmó, recordando que la auténtica fe impulsa siempre al servicio y a llevar a Cristo a los demás.

«El mundo necesita jóvenes santos»

A los pies de la Santina, el arzobispo dirigió una de las invitaciones más intensas de toda la peregrinación: vivir con valentía la llamada universal a la santidad. «No tengáis miedo a ser santos. No os conforméis con sobrevivir, con hacer lo que hace todo el mundo o con seguir las modas del momento», exhortó.

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Añadió que Sevilla necesita jóvenes que vivan con autenticidad el Evangelio en sus parroquias, hermandades, movimientos, universidades, familias y grupos de amigos, convencido de que el testimonio cristiano sigue siendo una respuesta para el mundo actual.

Oviedo: «La peregrinación no termina hoy»

Al día siguiente, en la Catedral del Salvador de Oviedo, monseñor Saiz Meneses presidió la Eucaristía con la que concluyó oficialmente la peregrinación. En su homilía recordó que la experiencia vivida durante la semana no debía quedarse en un recuerdo emotivo, sino convertirse en un verdadero impulso para la vida cotidiana. «La fe no es una teoría ni un sentimiento pasajero, sino un camino», señaló, destacando que la vida cristiana se aprende caminando junto a otros, escuchando la Palabra, celebrando la fe y ayudando al hermano más débil.

Monseñor Saiz Meneses anima a los jóvenes sevillanos a volver de la peregrinación como «evangelizadores de esperanza»A partir del relato evangélico de la multiplicación de los panes, invitó a los jóvenes a poner sus propios dones en manos de Cristo. «Ofreced al Señor vuestros cinco panes y dos peces: vuestra amistad, vuestro testimonio, vuestra alegría, vuestra presencia en la parroquia, en la universidad o en las redes sociales. El Señor hará lo demás», afirmó.

Una invitación a evangelizar

El arzobispo recordó que la Eucaristía impulsa necesariamente a la misión y pidió a los jóvenes regresar a Sevilla dispuestos a ser discípulos misioneros en los ambientes ordinarios de la vida. «Volvéis a Sevilla no para guardar un recuerdo bonito, sino para llevar una luz», dijo, invitándolos a vivir la fe en la familia, los estudios, el trabajo, las parroquias y las hermandades.

Asimismo, animó a comenzar desde ahora la preparación espiritual para la Jornada Mundial de la Juventud de Seúl 2027 mediante la oración, la formación, la participación en la vida de la Iglesia y una renovada vida sacramental. «No tengáis vergüenza de decir que sois cristianos. No escondáis la fe como si fuera una cosa privada o anticuada. La fe es un tesoro. Compartidla con humildad y convicción», exhortó a los jóvenes.

La peregrinación concluyó confiando a todos los participantes a la protección de la Virgen María, «Madre de los jóvenes y Estrella de la evangelización», para que regresen a Sevilla con «el corazón encendido» y dispuestos a seguir caminando con Cristo hacia la próxima Jornada Mundial de la Juventud.

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