El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, recibió en la mañana de ayer, en el Palacio Arzobispal, a 25 sacerdotes jóvenes de la Archidiócesis de Catania (Italia), que se encuentran de visita en Sevilla acompañados por el obispo de Catania, monseñor Luigi Renna y por monseñor Giovanni Lanzafame, canónigo de la Catedral de Catania, mariólogo, escritor y capellán del convento de Santa Rosalía de las madres capuchinas de Sevilla.
Durante el encuentro, el arzobispo departió con los sacerdotes italianos sobre distintos aspectos de la vida de la Iglesia, la actualidad eclesial, el fenómeno de las hermandades y los retos de la nueva evangelización, en un ambiente de fraternidad y comunión entre ambas diócesis.
Al término de la recepción, monseñor Saiz dirigió unas palabras de bienvenida a los visitantes, en las que expresó su gratitud por este encuentro fraterno. «Damos gracias al Señor por este encuentro y por esta visita, y pedimos que os llene de sus bendiciones, de su amor y de su celo apostólico», afirmó.
El arzobispo encomendó también a los sacerdotes a la intercesión de los santos hispalenses, recordando la figura de san Isidoro y san Leandro como modelos para el ministerio sacerdotal. «San Isidoro es el último gran Padre de la Iglesia; que nos contagie su sabiduría. Y san Leandro, que fue un gran hombre de gobierno eclesial y también con influencia civil en unos tiempos que tampoco eran fáciles, nos ayude hoy a pedir al Señor la sabiduría y el buen gobierno para llevar a cabo nuestra misión evangelizadora».
Asimismo, destacó la importancia de estrechar los vínculos entre ambas Iglesias particulares, confiando este camino común a la protección de la Virgen María. «Estrechamos estos lazos entre Catania y Sevilla, siempre de la mano de María Santísima», concluyó antes de impartir la bendición a los sacerdotes.
Patrimonio y celebración de la Eucaristía


La jornada concluyó con la celebración de la Eucaristía en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla, presidida por monseñor Luigi Renna, poniendo el broche espiritual a una visita marcada por la fraternidad sacerdotal, el intercambio pastoral y la comunión entre las Iglesias de Sevilla y Catania.



