Los delegados diocesanos de Familia y Vida, Rafael Muñoz y Carmen Rodríguez, han participado este mes de julio en un curso de formación organizado por la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española sobre el matrimonio.
Bajo el título ‘Una sola carne: elogio de la monogamia”, el encuentro ha ofrecido claves teológicas y pastorales que ayudarán a los agentes de Pastoral Familiar a profundizar en la nota doctrinal «Una caro» del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y favorecer su adecuada comprensión y aplicación en la pastoral matrimonial y familiar de las diócesis.
Fidelidad y unidad


Durante el viernes 10 de julio las dos ponencias ‘La monogamia en la Sagrada Escritura’ del profesor del profesor de la San Dámaso José Miguel Granados y ‘Amenazas actuales a la unidad matrimonial’, de Fernando Vidal, director del Instituto Universitario de la Familia, subrayaron el sentido del cuerpo sexuado y su significado esponsal, y señalaron la complementariedad entre varón y mujer. Además, se abordaron los principales cambios sociales que están afectando a la estabilidad familiar y se apostó por el acompañamiento a los matrimonios durante los primeros años “para evitar posibles crisis o rupturas”.


La última ponencia del curso organizado por la CEE versó sobre “El Amor de Dios revelado, en la historia de la Salvación mediante la alianza nupcial”. La sesión fue dirigida por la profesora en Sagrada Escritura en la Universidad San Dámaso, Sonia Ortega, quien resaltó que, “sin Dios, ninguno podemos saber lo que es amar. Amar es mirar al otro, es una entrega de mí hacia el otro”, apuntan Rafael Muñoz y Carmen Rodríguez.
Más que formación
Además de la formación recibida, los delegados diocesanos de Familia y Vida destacan la oportunidad de compartir estos días con numerosas familias de distintas diócesis españolas, conocer su realidad pastoral y aprender de iniciativas que se llevan a cabo en otras iglesias locales. Asimismo, agradecen a los organizadores del encuentro la cuidada liturgia, con la Eucaristía diaria, adoración eucarística y el rezo del rosario en familia. “Venimos reconfortados y llenos de iniciativas para hacer presente en nuestras diócesis la belleza y grandeza del sacramento matrimonial como respuesta a la vocación que Dios nos pone a los esposos en nuestro corazón”, concluyen.



