El Santo Padre otorgó a la Parroquia de San Juan Bautista de Las Cabezas de San Juan el privilegio de celebrar un Año Jubilar desde el 24 de junio de este año hasta la misma fecha del año próximo, con motivo del 250º aniversario de la construcción del templo parroquial. Esta concesión marcará un periodo excepcional de gracia espiritual, peregrinación y celebración para la comunidad de esta localidad sevillana, que se extenderá durante doce meses y que tendrá como eje central la figura de San Juan Bautista, titular de la parroquia.
La misa de apertura del año jubilar será presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, el miércoles 24 de junio, a las ocho de la tarde, coincidiendo con la festividad de san Juan Bautista, fecha que conmemora el nacimiento del santo y el origen histórico del templo. Esta efeméride supondrá un hito para la localidad y su comarca, ofreciendo a fieles y peregrinos la oportunidad de obtener indulgencia plenaria a través de los actos litúrgicos y devocionales programados durante el año.
La confirmación de la Santa Sede ha impulsado la puesta en marcha de un amplio calendario de iniciativas que combinarán lo religioso con lo cultural y patrimonial. La parroquia ya trabaja en la organización de celebraciones litúrgicas, rutas históricas, exposiciones documentales, conferencias, con el firme propósito de fortalecer los lazos comunitarios y poner en valor la riqueza espiritual de la iglesia de San Juan Bautista, considerada el mayor referente arquitectónico de la localidad.
Su párroco, Marco Antonio Fernández, ha expresado un profundo agradecimiento por la concesión del Jubileo. “Recibir esta gracia es un honor inmenso para nuestra comunidad. Queremos que el Año Jubilar sea un tiempo de renovación de la fe, de encuentro con Dios y de reencuentro con nuestras raíces. Celebrar 250 años de historia de la parroquia nos invita a mirar al pasado con gratitud y al futuro con esperanza”. Ha subrayado también el papel fundamental del arzobispo hispalense y de la Archidiócesis de Sevilla en la gestión de la solicitud ante el Vaticano. “Sin el acompañamiento pastoral y el apoyo administrativo, no habría sido posible alcanzar este reconocimiento tan especial. La cercanía de nuestro arzobispo y su equipo ha sido clave para que este sueño se hiciera realidad”.



