El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, ha visitado las obras de rehabilitación integral del Palacio del Pumarejo para comprobar el avance de los trabajos. El proyecto, con una inversión total de 7,9 millones de euros, tiene como objetivo devolver a su máximo esplendor este emblemático edificio histórico del barrio de San Gil, declarado Bien de Interés Cultural en 2003, interviniendo sobre todas sus estancias, espacios y fachadas exteriores.
“Seguimos avanzando en la rehabilitación de este edificio, dando solución a una de las demandas históricas de la ciudad que no había sido atendida por gobiernos anteriores”, ha señalado el alcalde Sanz, recordando que el inmueble es propiedad municipal desde hace 15 años.
La intervención se desarrolla en dos fases. La primera, actualmente en ejecución, se centra en la mitad trasera del edificio y abarca una superficie construida de 2.339 m² distribuidos entre la planta baja, la entreplanta, la planta alta y el castillete, a los que se suman el patio trasero —con 125 m²— y varios patios menores. El coste de esta fase asciende a 4,7 millones de euros y los trabajos superan ya el 40 % de ejecución.
El avance de las obras se ha visto condicionado por la complejidad patrimonial y arqueológica de la intervención: hallazgos arqueológicos, las correspondientes tramitaciones en la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico, la aparición de elementos que han requerido adaptar las soluciones de proyecto a la realidad, tras la intervención arqueológica y un invierno especialmente lluvioso que ha afectado al ritmo de determinadas fases, especialmente las vinculadas a la estructura y a la conservación de elementos históricos. Se prevé que esta primera fase concluya en la primavera de 2027.
Los técnicos subrayan que este tipo de actuaciones sobre inmuebles de gran valor patrimonial exigen compatibilizar el avance de las obras con la preservación y correcta intervención sobre los elementos originales que van aflorando durante el proceso constructivo, garantizando en todo momento el máximo rigor técnico y patrimonial.
Más allá de la recuperación física del edificio, el alcalde ha puesto en valor el impacto social y económico del proyecto. “Además de desbloquear y recuperar este importante edificio histórico, que llevaba acumuladas décadas de abandono, se impulsará el comercio y la hostelería tradicional”, ha afirmado Sanz, quien ha añadido que “el objetivo es que los vecinos tengan un espacio con las condiciones adecuadas para seguir desarrollando las distintas actividades que han venido llevando a cabo durante tantos años”.
Una vez concluida la rehabilitación de la zona trasera, se licitarán las obras correspondientes a la parte delantera del edificio, completando así su recuperación íntegra.
Segunda fase: recuperación del patio principal y mejora de la accesibilidad
La segunda fase, centrada en el patio principal, tiene un plazo estimado de doce meses. Los trabajos contemplarán la conservación de los elementos de mayor valor, como la balaustrada de piedra, las columnas de caoba del patio y los pasamanos de la escalera principal. En las galerías de planta baja y primera planta se eliminarán los añadidos construidos a lo largo del tiempo para recuperar la estructura original del edificio.
En la escalera principal se suprimirá el tramo que actualmente asciende a la cubierta plana —claramente identificado como una incorporación posterior— y las escaleras secundarias se prolongarán hasta la planta baja para mejorar la comunicación interior. Se instalará además un nuevo ascensor y núcleo de escaleras que resolverá los problemas de accesibilidad a las viviendas de la planta alta. Por último, se restituirá la cubierta original de teja inclinada sobre el patio principal, sustituyendo el forjado plano de viguetas de hormigón existente, y se adoptarán medidas específicas de conservación para la portada, el escudo y el balcón esquinado.



