El pasado lunes 18 de mayo, la Escuela de Dirigentes del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Sevilla vivió una jornada significativa con la visita de monseñor Antonio Prieto, obispo de Alcalá de Henares y consiliario Nacional de Cursillos de Cristiandad, quien reflexionó sobre la identidad y la misión de Cursillos en la Iglesia y en el mundo de hoy.
El encuentro se inició con la celebración de la Eucaristía. Posteriormente, monseñor Prieto dirigió una ponencia en la que invitó a los presentes a volver la mirada a lo esencial, recordando que “nunca está de más pensar en la identidad, en quiénes somos”.
A partir de esta afirmación, desarrolló una disertación centrada en el origen y el sentido profundo del Movimiento de Cursillos de Cristiandad.
El obispo de Alcalá de Henares explicó que Cursillos es, ante todo, un movimiento de Iglesia, “nacido no simplemente de una iniciativa humana o de una metodología concreta, sino de un carisma, entendido como un don del Espíritu Santo concedido a la Iglesia”. Ese carisma, señaló, “ha sido acogido por personas comprometidas con la vida eclesial y confirmado por los pastores de la Iglesia, lo que garantiza su autenticidad y su servicio evangelizador».
Basándose en las palabras de san Pablo en la primera carta a los Corintios —“tenemos la mente de Cristo” recordó que la conversión cristiana implica, en realidad, un cambio profundo de mentalidad, una nueva forma de mirar la vida, a Dios y a los demás desde el Evangelio».
En este sentido, destacó que la mentalidad en el Movimiento de Cursillos “lo explica todo: qué somos, qué hacemos y cómo lo hacemos”. Insistió en que el método, aunque importante y valioso, ocupa un segundo lugar respecto al carisma y a la esencia del Movimiento. “Cursillos de Cristiandad es mucho más que un método; es un movimiento, un carisma”, afirmó, invitando a los dirigentes a no perder nunca de vista esa dimensión espiritual y evangelizadora”.
Durante su intervención, D. Antonio fue desgranando diversos aspectos de esta mentalidad cursillista. Entre ellos, subrayó una idea central: “el ser está antes que el hacer”. No se trata únicamente de realizar actividades o iniciativas cristianas, sino de vivir auténticamente la fe para que las obras broten de una verdadera identidad cristiana». En esa misma línea, habló también del “apostolado obligatorio”, entendido «no como una imposición externa, sino como una consecuencia natural de una vida interior alimentada por la oración y el encuentro con Cristo».
La jornada concluyó en un ambiente de gratitud y renovación, dejando entre los asistentes el deseo de seguir profundizando en la riqueza del carisma de Cursillos de Cristiandad y en su misión evangelizadora dentro de la Iglesia y en medio del mundo.











