lunes, 11 mayo 2026

La US, Premio ‘Familias Andaluzas 2026’ por una investigación sobre bienestar digital adolescente

La Junta de Andalucía reconoce un proyecto pionero que sitúa a las familias como agentes clave en la prevención de riesgos digitales y la construcción de una ciudadanía digital segura

La Junta de Andalucía reconoce un proyecto pionero que sitúa a las familias como agentes clave en la prevención de riesgos digitales y la construcción de una ciudadanía digital segura

El equipo BESAFE-US, del grupo de investigación IASED de la Universidad de Sevilla ha sido galardonado con el Premio ‘Familias Andaluzas 2026’ en la modalidad de Familias e Investigación, un reconocimiento concedido por la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad de la Junta de Andalucía a iniciativas destacadas por su impacto social y educativo.

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El fallo subraya la “sólida trayectoria investigadora” del grupo en el estudio de la convivencia escolar, los riesgos digitales y el bienestar de niños, niñas y adolescentes. El jurado ha valorado especialmente que BESAFE-US haya incorporado a las familias “como eje central de sus actuaciones”, demostrando que su implicación mejora el clima escolar, reduce riesgos y favorece la seguridad del alumnado.

El reconocimiento se vincula al proyecto de I+D+i ‘Uso seguro y no violento de las redes sociales en adolescentes: análisis de los factores asociados y su impacto en la actuación psicoeducativa‘, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y dirigido por Rosario Del Rey y Joaquín A. Mora Merchán. La investigación adopta un enfoque multiinformante que incorpora una triple mirada: alumnado, profesorado y, especialmente, familias, para comprender cómo se construye la experiencia digital en la adolescencia.

Uno de los principales aportes del proyecto ha sido evidenciar la existencia de una brecha significativa entre la experiencia digital real de los adolescentes y la percepción que tienen sus familias sobre ella. 

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El primer móvil, a los 11 años

Según los datos recogidos por el estudio, los menores acceden a su primer teléfono móvil a una edad media de 10,57 años y crean perfiles en redes sociales en torno a los 11,28 años. Sin embargo, las familias sitúan ese acceso en edades más tardías, estimando el primer móvil a los 11,35 años y la apertura de perfiles sociales a los 12,56 años.

La investigación revela además que buena parte de la vida digital adolescente se desarrolla en plataformas desconocidas o poco utilizadas por los adultos. Mientras WhatsApp continúa siendo el principal espacio compartido entre generaciones, redes como TikTok, Discord o Twitch tienen una presencia mucho mayor entre adolescentes que entre sus progenitores.

El estudio también detecta diferencias relevantes en la percepción del uso de redes sociales. Los adolescentes se describen mayoritariamente como usuarios “medios” de redes, mientras que las familias tienden a considerar que sus hijos e hijas realizan un uso bajo o limitado. Paralelamente, los propios adolescentes perciben que sus padres y madres utilizan las redes con más frecuencia de la que estos reconocen.

El análisis comparativo entre familias y adolescentes pone de manifiesto una importante “brecha perceptiva”. Mientras los adultos consideran que ejercen una supervisión y mediación frecuentes, los adolescentes perciben un acompañamiento considerablemente menor. La investigación concluye que muchas estrategias educativas parentales podrían no estar siendo interpretadas por los menores como mecanismos reales de apoyo o supervisión. Además, esta divergencia no implica desinterés, sino que refleja la rapidez con la que evoluciona el ecosistema digital y la dificultad de las familias para mantenerse plenamente actualizadas en los entornos en los que se socializan sus hijos e hijas. 

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Más del 30% reconoce estar expuesto a contenido pornográfico

Otro de los hallazgos destacados del proyecto es la infraestimación familiar de determinados riesgos digitales. El estudio identifica una exposición significativa de adolescentes a noticias falsas, contenidos sexuales, intentos de fraude digital o compras online asociadas a videojuegos, mientras que el nivel de preocupación expresado por las familias se sitúa por debajo de la magnitud real del problema. En concreto, el 76,3 % de los adolescentes afirmó haber creído alguna noticia falsa online y el 31,6 % reconoció haber estado expuesto a contenidos pornográficos.

El estudio pone de relieve el papel central de las familias como agentes de mediación y acompañamiento. Las madres y padres manifiestan un elevado sentido de responsabilidad en la promoción de un uso seguro de las redes sociales, situándose a sí mismos como principales referentes en este ámbito. Sus estrategias se orientan mayoritariamente hacia la mediación activa, basada en el diálogo, la orientación y la transmisión de pautas de uso responsable, más que en el control estricto o la prohibición. Este enfoque educativo resulta especialmente relevante, ya que la literatura ha demostrado que el acompañamiento y la comunicación son factores protectores fundamentales frente a los riesgos digitales.

Desde el equipo BESAFE-US se insiste en que la alfabetización digital y el fortalecimiento de las competencias parentales deben convertirse en una prioridad educativa y social. En este sentido, el estudio plantea la necesidad de impulsar programas psicoeducativos que favorezcan el diálogo intergeneracional y la colaboración entre escuela y familia para construir entornos digitales más seguros, críticos y no violentos.

Informes:

Informe familias
Informe familias, hijos e hijas

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