lunes, 27 abril 2026

Monseñor Saiz: “San Isidoro fue un hombre de estudio y de fe profunda”

El monasterio de San Isidoro del Campo, en Santiponce, acogió la tarde de este domingo la función principal de la Hermandad de Romeros de San Isidoro del Campo, presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, y concelebrada por el párroco de San Isidoro y San Geroncio, Fernando Carranco.

El monasterio de San Isidoro del Campo, en Santiponce, acogió la tarde de este domingo la función principal de la Hermandad de Romeros de San Isidoro del Campo, presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, y concelebrada por el párroco de San Isidoro y San Geroncio, Fernando Carranco.

Monseñor Saiz: “San Isidoro fue un hombre de estudio y de fe profunda”En el IV Domingo de Pascua o Domingo del Buen Pastor, el arzobispo destacó que “vivir la Pascua es entrar de nuevo por Cristo, que es la puerta, dejarse encontrar por el Resucitado, volver a escuchar su voz, salir de la tristeza, de la tibieza, de la rutina, del pecado, para caminar en la vida nueva de la gracia”.

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Ante la imagen titular de la Hermandad de Romeros de San Isidoro del Campo, monseñor Saiz se refirió al monasterio dedicado al santo hispalense como “un lugar de profunda memoria cristiana en nuestra Archidiócesis y estrechamente vinculado a la devoción a san Isidoro, una de las figuras más importantes de la Iglesia hispalense y de la historia de España”.

El traslado de la imagen del santo desde la parroquia al monasterio se inició sobre las seis y cuarto de la tarde. A las siete y media se inició la celebración eucarística, al término de la cual el titular de la hermandad fue trasladado al templo.

Sobre Isidoro, nacido en Sevilla en el año 556, don José Ángel dijo que “fue pastor, maestro, hombre de gobierno, hombre de estudio, hombre de fe profunda”. Al respecto, “el papa Benedicto XVI lo presentó como una figura capaz de unir contemplación y acción, vida espiritual y servicio pastoral, amor a la palabra de Dios y responsabilidad ante las necesidades de su pueblo”. Decía el Papa que “la gran lección de san Isidoro para los cristianos de hoy consiste en buscar la contemplación de Dios” y, a la vez, la “acción al servicio de la comunidad humana y del prójimo”.

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Esa síntesis es de enorme actualidad, “porque uno de los riesgos de nuestro tiempo es separar lo que en la vida cristiana debe permanecer unido. Hay quien pretende una fe sin exigencia, sin doctrina, sin tradición, sin raíces. Y hay también quien desea una tradición reducida a pura repetición externa, sin conversión interior, sin caridad, sin vida sacramental, sin espíritu evangelizador”.

Subrayó que “San Isidoro nos enseña que la verdadera tradición no es ceniza muerta, sino fuego vivo; no es museo, sino herencia fecunda; no es inmovilismo, sino fidelidad creadora”.

Animó a los hermanos a conservar con amor las tradiciones cristianas. “Conservad la fiesta de san Isidoro, conservad la memoria de este santo obispo y doctor de la Iglesia, el aprecio por este monasterio venerable y las expresiones de la piedad del pueblo fiel”.

  • Homilía íntegra 
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