Enmarcada en la preparación de la coronación canónica de la imagen de Ntra. Sra. del Amparo, de la Hermandad del Amparo, el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, impartió la tarde del jueves 17 de abril, la conferencia titulada ‘La Virgen María, amparo de nuestra fe’.
El arzobispo reflexionó sobre «la verdad teológica, espiritual y pastoral» de la advocación del Amparo de la Virgen María: «Significa reconocer que Dios ha querido darnos en la Madre de su Hijo un auxilio verdadero, una presencia maternal, una intercesión constante y un modelo perfecto de vida creyente».
Monseñor Saiz Meneses, en su disertación, reflexionó en primer lugar sobre la figura de la Virgen María en las Sagradas Escrituras, que revelan el recorrido de María, hasta el final de sus días, por el camino de la fe, desde la Encarnación del Señor, pasando por la Visitación, la Presentación del Señor en el Templo, las Bodas de Caná, la Pasión Muerte y Resurrección del Señor… «María ampara nuestra fe precisamente porque ella recorrió hasta el final el camino de la fe. Ella sabe lo que significa creer cuando no se ve del todo, esperar cuando humanamente todo parece frágil, obedecer cuando el plan de Dios supera nuestros cálculos», explicó don José Ángel.
A continuación, partiendo de la oración ‘Bajo tu amparo nos acogemos’, el prelado hispalense se centró en explicar el significado del «amparo de María»: La Iglesia desde sus comienzos experimentó que acudir a la Virgen María «no era apartarse de Cristo y aprendió que la Madre de Dios es también madre nuestra. Y que quien se acoge a su amparo encuentra consuelo, firmeza y paz», expuso monseñor Saiz Meneses. «Es amparo de nuestra fe en sus comienzos, en la oscuridad, en la vida familiar y doméstica, en el sufrimiento, en la oración y en la vida sacramental».


El arzobispo apeló a los asistentes a amparar la fe, a imagen de Ntra. Sra. del Amparo, con el ejemplo, la formación, con la fidelidad litúrgica, así como con «la confesión frecuente y la comunión bien preparada», con la caridad concreta y la unidad interna, «desterrando rivalidades, murmuraciones y superficialidades».
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