sábado, 21 marzo 2026

Clausura del 50º aniversario de los franciscanos de la Cruz Blanca, en el Sagrario de la Catedral

Miembros de la familia franciscana de la Cruz Blanca de España, Marruecos, Venezuela y Argentina se han dado cita la tarde de este viernes, 20 de marzo, en la Parroquia del Sagrario para celebrar la Eucaristía de clausura del 50º aniversario de la aprobación canónica de la congregación, presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses y concelebrada por el arzobispo de Tánger, monseñor Emilio Rocha Grande; el vicario episcopal para la Vida Consagrada, José Ángel Martín; el párroco del Sagrario, Manuel Cotrino y sacerdotes vinculados a la congregación. 

Clausura del 50º aniversario de los franciscanos de la Cruz Blanca, en el Sagrario de la CatedralMiembros de la familia franciscana de la Cruz Blanca de España, Marruecos, Venezuela y Argentina se han dado cita la tarde de este viernes, 20 de marzo, en la Parroquia del Sagrario para celebrar la Eucaristía de clausura del 50º aniversario de la aprobación canónica de la congregación, presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses y concelebrada por el arzobispo de Tánger, monseñor Emilio Rocha Grande; el vicario episcopal para la Vida Consagrada, José Ángel Martín; el párroco del Sagrario, Manuel Cotrino y sacerdotes vinculados a la congregación. 

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El prelado hispalense se ha referido en su homilía al deseo de los hermanos de la Cruz Blanca de ser «casa y familia» para los más vulnerables, como expresión de un modo de entender la vida cristiana desde la cercanía, la fraternidad y la misericordia.

Clausura del 50º aniversario de los franciscanos de la Cruz Blanca, en el Sagrario de la CatedralLa congregación de hermanos franciscanos de la Cruz Blanca nace vinculada a la experiencia del hermano Isidoro Lezcano y a aquellas primeras ‘casas familiares’ «donde lo esencial no era un servicio asistencial frío, sino una vida compartida con quienes el mundo tiende a olvidar.  Don José Ángel ha indicado que en estos cincuenta años de existencia de la congregación hay muchos motivos para dar gracias: «Por cada vida acogida, por cada herida acompañada, por cada persona a la que se le devolvió la dignidad. Por los hermanos que han gastado su vida; por los laicos, profesionales y voluntarios que han compartido misión; por los bienhechores; por tantas comunidades cristianas que han sostenido la obra».

El arzobispo de Sevilla instó a los hermanos a no perder nunca el centro, que es Cristo; a no perder la ternura, el lenguaje de Dios; y a aunar fuerzas con los laicos, parroquias, familias y voluntarios… «pues hoy más que nunca es necesario unir fuerzas en el bien, sin rivalidades ni aislamientos, para que la misericordia llegue más lejos y mejor» .

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«Que los Hermanos de Cruz Blanca sigan siendo, en medio de la Iglesia y del mundo, signo humilde y luminoso de ese descanso que es Cristo», rogó monseñor Saiz Meneses. «Que sigan llevando el yugo del Señor con alegría, con mansedumbre y con perseverancia». 

Clausura del 50º aniversario de los franciscanos de la Cruz Blanca, en el Sagrario de la CatedralAl finalizar la Eucaristía, el hermano Luis Miguel Martell Puyal, superior general de los hermanos franciscanos de la Cruz Blanca, recordó agradecido al hermano Isidoro Lezcano, fundador de la congregación, y al cardenal Carlos Amigo, arzobispo de Tánger en el momento de la aprobación canónica de la congregación.

Los hermanos de la Cruz Blanca participantes en la celebración, realizaron tras la Eucaristía una ofrenda floral ante la tumba del cardenal Carlos Amigo, situada en la Capilla de la Inmaculada de la Catedral de Sevilla, acto que presidió el arzobispo de Tánger.

50 años de casa y familia

La historia de los hermanos franciscanos de Cruz Blanca comienza a mediados de los años sesenta cuando Isidoro Lezcano, fundador, y un pequeño grupo de personas voluntarias decidieron vivir el Evangelio desde la cercanía con las personas más vulnerables y empobrecidas de la sociedad. En sus inicios se establecieron en las ciudades de Ceuta y Tánger, sin grandes estructuras ni recursos, abrieron una primera casa donde compartir la vida con personas enfermas, sin hogar y profundamente solas. Aquella experiencia fue creciendo y consolidándose hasta que la Iglesia reconoció oficialmente a los hermanos franciscanos de Cruz Blanca y su carisma de servicio, caridad y hospitalidad mediante su aprobación canónica, hace ahora 50 años, que tuvo lugar en Tánger el 27 de marzo de 1975 de la mano de quien era arzobispo de la diócesis, fray Carlos Amigo Vallejo.

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Clausura del 50º aniversario de los franciscanos de la Cruz Blanca, en el Sagrario de la CatedralActualmente la congregación cuenta con 32 casas familiares y 16 centros de la Fundación Cruz Blanca en cuatro países: España, Marruecos, Venezuela y Argentina. Y atiende anualmente a más de 22.000 personas en distintos ámbitos: discapacidad y salud mental, situación de dependencia, niños en situación de vulnerabilidad, personas migrantes, sin hogar, víctimas de explotación sexual y personas en situación de ayuda humanitaria.

Clausura del 50º aniversario de los franciscanos de la Cruz Blanca, en el Sagrario de la CatedralEn palabras del hermano Luis Miguel Martell “la clausura del aniversario no es una meta alcanzada, sino un nuevo comienzo. Porque mientras exista alguien que sufra, la pregunta seguirá vigente: ¿y si fuera yo? Y la respuesta de los hermanos franciscanos de la Cruz Blanca seguirá siendo la misma, hoy como hace 50 años: Aquí tienes una casa. Aquí tienes una familia”.

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